domingo, 26 de abril de 2026

BARRANCABERMEJA 104 AÑOS: ¿IDENTIDAD PROPIA O SUCURSAL DEL NARCOTURISMO?


En los 104 años de Barrancabermeja, la ciudad no asiste a una celebración, sino a un velorio de su propia identidad. Bajo la administración de Jhonatan Stivel Vásquez Gómez, el puerto petrolero está sufriendo una metamorfosis estética y ética que busca borrar nuestra historia para convertirnos en una sucursal de la "estética del artificio" de Medellín, promoviendo un narcoturismo que es una bofetada a las víctimas de la violencia en el Magdalena Medio


El Alcalde de la farándula y el negocio 

La gestión de Vásquez ha definido un nuevo ritmo gubernamental: la ausencia selectiva. El alcalde parece ser un holograma que solo se materializa cuando hay una fiesta, un desfile o un negocio de gran envergadura. Mientras la ciudad se sumerge en una crisis de seguridad y pérdida de rumbo, el mandatario reaparece únicamente para validar esa "nueva estética urbana" de luces LED y fachadas de plástico, ignorando los problemas estructurales de un territorio que reclama gobernanza y no solo entretenimiento. 

"Reescribiendo la historia": Del pastor cuestionado al heredero del caos 

Bajo el irónico eslogan de campaña "Escribamos la Historia", Jhonatan Vásquez parece estar redactando, en realidad, un capítulo de amnesia colectiva. No se puede olvidar que, hace apenas un año, Barrancabermeja pretendió ser "bendecida" por el entonces alcalde de Bucaramanga y pastor cristiano, Jaime Andrés Beltrán Martínez, cuya elección fue finalmente anulada por el Consejo de Estado en agosto de 2025 tras confirmarse, en segunda instancia, su responsabilidad en doble militancia. 

Como es costumbre en la clase política de derecha —que instrumentaliza la religión como herramienta de marketing—, Beltrán fue el invitado de honor de Vásquez en el concierto Góspel de 2024 en Barrancabermeja. Juntos, en un acto de mesianismo político, "bendijeron" la ciudad; una puesta en escena que hoy resulta lúgubre, mientras la capital de Santander aún espera respuestas de la justicia frente al asesinato de la abogada y veedora Sandra Serrano. Este hecho, que causó conmoción nacional y fue denunciado por el propio presidente Gustavo Petro, apagó una de las voces más críticas contra Beltrán, quien lo había señalado por presuntas irregularidades contractuales y nexos con la corrupción antes y durante su accidentado mandato. 

El panorama se torna más oscuro si recordamos que, en marzo de 2026, la Contraloría abrió un proceso de responsabilidad fiscal contra el destituido Beltrán Martínez por la pérdida de materiales del alumbrado público, un detrimento patrimonial estimado en $46.600 millones de pesos. 

Al parecer, esta es la verdadera historia que se está escribiendo: una línea de continuidad donde el poder transita entre políticos cuestionados y administradores de la estética del "narcoparamilitarismo estético". La ciudad ha mutado de la bota militar a la bota del "pujante emprendedor paisa" que, amparado en las políticas heredadas de la Seguridad Democrática, infla burbujas inmobiliarias mientras desplaza y asfixia el imaginario local.

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Barrancallín: El triunfo del arquetipo foráneo

Como bien señalaba Carl Jung, los mitos y arquetipos configuran la psique de las sociedades. En Barrancabermeja, como lo dejó planteado el anterior alcalde Alfonso Eljach, la administración actual está forzando un reemplazo de mitos. Mientras se intenta desdibujar la figura histórica de Pipatón y Yarima (nuestro inconsciente colectivo), se imponen los héroes de la mitología paisa. 

Hoy, el debate en los mentideros políticos sobre el nombre de "Barrancallín" deja de ser una broma para convertirse en una realidad topográfica. La ciudad está siendo rediseñada como ciudad de narcos invisibles, donde se promueve el consumo del turista que busca la apología a la cultura narco y a punta de "limpieza" social disfrazada de seguridad y orden; a lo que hay que sumarle la infalible estrategia del pan y circo del Distrito. Los artistas plásticos, músicos y pensadores locales observamos con estupor como la bandera, el escudo y el himno son desplazados por una iconografía que huele a asfalto de Medellín y no a lodo del Magdalena. 

La herencia de la entrega

Este hito no nació ayer. Es la culminación de un proceso de despojo que inició con la privatización de la ESSA y la entrega del departamento a intereses foráneos durante la era de Horacio Serpa. Hoy, Jhonatan Vásquez es el curador de esa obra de arte de mal gusto: una ciudad que se avergüenza de sus raíces Yariguíes y prefiere venderse como un barrio más de la capital antioqueña. 

Un aniversario en resistencia 

A 104 años de su fundación, Barrancabermeja no necesita más fiestas de fachada ni alcaldes de redes sociales. Necesita una cirugía ética. La "nueva realidad" que promueve la Alcaldía es un insulto a la memoria de quienes cayeron defendiendo este puerto de las garras del paramilitarismo que hoy regresa disfrazado de "progreso y estética urbana". 

Barrancabermeja no es una sucursal. No somos un barrio de Medellín. Somos río, somos lucha popular y somos memoria, aunque al alcalde solo le interese el negocio de la fiesta. Recuerden que el espacio público y la toponimia no son solo nombres o infraestructura; son el lienzo donde se proyecta la identidad y el poder. Feliz cumpleaños Barrancallin. 

Fotografía y Video: ©ArtistasZona, Diciembre 2024. Este artículo se publica como un acto de resistencia cultural frente a la imposición de imaginarios que deshonran nuestra historia.

jueves, 9 de abril de 2026

9 DE ABRIL, LOS INNOMBRABLES: DESPLAZAMIENTO Y VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Mientras usted lee estas líneas desde la comodidad de su hogar o frente a una pantalla, la realidad afuera es devastadora: hoy, el mundo enfrenta la mayor crisis de desplazamiento de la que se tenga registro. Según los informes más recientes de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la cifra de personas forzadas a huir ha superado la barrera de los 117 millones.

Este dato más que una estadística es una bofetada a la conciencia global. En una década, el número de personas desplazadas se ha duplicado, impulsado por nuevos conflictos, la agudización de guerras prolongadas y el impacto del cambio climático. Para dimensionar la tragedia: hoy, una (1) de cada 70 personas en el planeta ha sido obligada a dejar su hogar

El "momento de la verdad" es hoy 

El panorama global ha cambiado drásticamente. Conflictos como los de Sudán, Ucrania, Gaza y todo el Asia Occidental(Medio Oriente) han sumado millones de rostros a la lista del desarraigo. Sudán se ha convertido en la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con más de 13 millones de personas huyendo de una violencia feroz. 

Del total de personas forzadas a huir, cerca de 42 millones son refugiados y, lo más doloroso, más de la mitad son niños y adolescentes que crecen sin raíces, viendo su futuro hipotecado por la guerra. 

Colombia: El epicentro del desplazamiento interno 

En el contexto de 2026, Colombia continúa en el epicentro de esta crisis. Aunque el panorama global ha variado, nuestro país sigue ocupando uno de los primeros lugares en desplazamiento interno, con cifras que superan los 6.9 millones de personas afectadas históricamente. A pesar de los esfuerzos de paz, las disputas territoriales en regiones como el Catatumbo, el Pacífico y el Nordeste Antioqueño mantienen activo el motor del desplazamiento forzado por cuenta del narcoparamilitarismo. 

El negacionismo y el botín burocrático de las víctimas 

Para completar el panorama, y como respuesta a la movilización nacional de las víctimas, Álvaro Uribe Vélez, el Centro Democrático y Cambio Radical promovieron la desmemoria a través de políticas negacionistas. Durante lo que se ha descrito como más de 20 años de hegemonía uribista y narcoparamilitar, se intentó borrar la realidad del conflicto armado interno, prohibiendo incluso que los funcionarios del Estado lo reconocieran oficialmente. 

En medio de esta pugna por la verdad, se logró que el Congreso de la República aprobara la Ley 1448, la cual creó la Unidad para las Víctimas. Sin embargo, la entidad terminó convertida en un monstruo burocrático, donde las altas direcciones suelen ser ocupadas por exparlamentarios o recomendados políticos del uribismo. Este hecho pone en riesgo la integridad y el proceso de reparación de quienes han padecido la guerra en el país. 

El caso de la burocracia 

Un ejemplo claro de este engranaje es el político bumangués René Rodrigo Garzón Martínez, quien hoy se desempeña como Director Técnico de Gestión Social y Humanitaria de la Unidad para las Víctimas. Garzón Martínez fue representante a la Cámara por Santander, integrando comisiones clave como la Tercera de Asuntos Económicos y la de Acusaciones, tras obtener más de 24.000 votos bajo la bandera de Cambio Radical —partido cuestionado por el historial judicial de varios de sus líderes—.

Pero la trayectoria de Garzón Martínez inició a la sombra del liberal Norberto Morales Ballesteros (QDEP) en el Directorio Liberal Popular de Santander. Asimismo, se le recuerda por su relación con el polémico Centro de Estudios de Santander (CEDES), cuyo edificio en la carrera 27 de Bucaramanga ha sido objeto de cuestionamientos públicos por el presunto uso de recursos irregulares en su construcción. 

En febrero de 2010, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a Morales Ballesteros a 6 años y 3 meses de prisión (75 meses). La sentencia se fundamentó en el delito de concierto para delinquir agravado, específicamente por su responsabilidad en la promoción y fomento de grupos paramilitares y sus vínculos con el Bloque Central Bolívar y Ramón Isaza y Henry Pérez en el Magdalena Medio.

Esta configuración burocrática genera una profunda desconfianza en las víctimas, quienes ven en riesgo la imparcialidad de su reparación. El reciclaje de estas figuras en entidades sensibles para la paz no solo es una contradicción ética; es una afrenta a la memoria que el arte y el periodismo independiente están llamados a cuestionar.

Mapa global

En el actual mapa global del desplazamiento, las naciones con mayor número de población afectada son: 

1. Palestina (Gaza). 
2. Sudán: La crisis más aguda con 13.4 millones. 
3. Siria: Cerca de 12 millones entre refugiados y desplazados internos. 
4. Colombia: Líder en desplazamiento interno en el hemisferio occidental). 
5. Ucrania. 
6. Afganistán.

El arte como trinchera contra el simulacro 

Ante este panorama de cifras y realidades desgarradoras, el arte surge no solo como un medio de denuncia, sino como el último refugio de la identidad frente a la “arquitectura de la simulación de la realidad”. Para una persona desplazada, pintar, cantar o escribir representa una forma de recuperar el territorio perdido y de recordarle al mundo que, detrás de cada estadística, palpita una historia, una familia y un nombre que se resiste al olvido. 

En Artistas Zona Oriente, creemos que la creación es el puente necesario frente a la anomia y la herramienta para la construcción simbólica de nuevos imaginarios colectivos y subjetividades. Solo a través de la expresión artística lograremos generar rupturas en el simulacro, convirtiéndola en la fórmula definitiva contra nuestra propia desaparición como sujetos históricos. 

Fotografía: ©ArtistasZona, De la serie Ella tocó a la puerta".