Pages

jueves, 30 de julio de 2026

LA INDUSTRIA MUSICAL REÚNE 160 PROYECTOS EN EL BOMM DE BOGOTÁ: AQUÍ ESTÁN LOS SELECCIONADOS

Del 8 al 11 de septiembre, Bogotá dejará de ser solo una ciudad con una escena musical en ebullición para convertirse en el principal tablero de negocios de la industria en español. El Bogotá Music Market (BOmm) acaba de anunciar los 160 proyectos musicales seleccionados para su próxima edición, una cifra que refleja la ambición de un encuentro que este año rompe la barrera local para mirar de frente al mundo. 

De este nutrido mapa sonoro, 114 proyectos representan la vasta diversidad geográfica y estética de Colombia. Los restantes 46 llegan desde 17 países, tejiendo una red que va desde los pesos pesados de la región (México, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Estados Unidos y Canadá) hasta sonidos de Europa (Francia, Reino Unido, Bélgica y España), pasando por una fuerte representación centroamericana y caribeña (Guatemala, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Uruguay y Ecuador). 

Pero el BOmm no es solo un escenario para artistas, sino una sala de juntas con altavoces. A la cita llegarán 21 firmas de management y booking, ocho de ellas internacionales con base en Francia, México, Ecuador, España y Brasil, listas para cerrar acuerdos que muevan la aguja de las carreras de estos artistas. 

Oídos expertos para la selección 


 Estar entre los 160 elegidos no es tarea sencilla. La curaduría estuvo a cargo de un jurado externo de lujo, integrado por profesionales con un radar afinado para detectar talentos con potencial de exportación. Entre los tomadores de decisiones estuvieron Chucky García (cerebro detrás del Festival Centro y programador de colosos como Rock al Parque y Colombia al Parque) y Paloma Estévez, quien llega desde el Lincoln Center for the Performing Arts de Nueva York, donde lidera la programación del festival Summer for the City. 

De los números a la calle 


Si hablamos de negocios, el BOmm tiene un piso altísimo que superar. En su edición anterior, el mercado reunió a 6.578 asistentes en cuatro días, acreditó a más de 2.200 profesionales de 23 países y generó expectativas de negocio que superaron los 3 millones de dólares (un 31% más que en su pasada edición), sumando un impacto editorial que rozó los 2.800 millones de pesos. Con esta nueva convocatoria internacionalizada, la apuesta es superar estas cifras y blindar a Bogotá como uno de los grandes hubs de la música del continente. 

¿Cómo se traduce esto en la calle? Durante cuatro días, la ciudad vivirá un ecosistema de formatos. Habrá showcases para descubrir al próximo fenómeno, el BOmm Connect para el networking de riguroso peinado, conferencias, el Labels Lounge para el sector discográfico y BOmm+, un espacio dedicado exclusivamente a la música electrónica. Y como la música no se hace solo en los salones, las "Noches BOmm" tomarán los escenarios y clubes de la ciudad para demostrar que, en Bogotá, la industria también sabe festejar.

Selecionados




viernes, 24 de julio de 2026

EL OJO DE LA RUINA: ¿QUÉ SOSTIENE NUESTRA REALIDAD?


Sí, en el primer plano, solo la columna destrozada. Pero el verdadero impacto no está en la piedra fracturada, sino en el fondo. Entre las sombras y los trazos de la pared, una forma emerge: un ojo. La ruina, que creíamos muerta, nos estaba observando. 

Una columna es la promesa de la arquitectura; es la respuesta física a la gravedad, el soporte de la estructura. Al ver esta columna destrozada, la imagen me devolvió una pregunta: ¿Qué sostiene a la realidad? Y más aún, en un contexto como el nuestro, ¿qué es exactamente lo que nos sostiene como sociedad, como país? 

Hace un tiempo reflexionaba sobre las ruinas en Barrancabermeja. Esas ruinas no son casuales, son el resultado de un modelo de "civilización" y "progreso" que se ha venido abajo. Cuando preguntamos qué nos sostiene como país, la fotografía nos responde con silencio y escombros. El mito del desarrollo se ha agrietado. 

En medio de esta crisis climática y de sentido, Heráclito dice que "la naturaleza ama esconderse". Quizás ese ojo en la pared es precisamente eso: la naturaleza, la realidad distópica que intentamos ocultar detrás de los muros, mirándonos de frente. Como señaló la antropóloga Anna Tsing: "Las ruinas son hoy nuestros jardines". Ya no miramos las ruinas con nostalgia del pasado, sino como el único paisaje que nos queda. Un jardín donde florece la pregunta sobre nuestra fragilidad. 

Esta fotografía no pretende dar respuestas arquitectónicas ni políticas. Es, más bien, un dispositivo visual para incomodar. Mientras ese ojo de sombra siga mirándonos desde la pared, la pregunta persistirá, ineludible: si las columnas están rotas, ¿sobre qué estamos parados? 

Lo que esconde la pared 


Es de público conocimiento que mi equipo fotográfico fue destruido por el Departamento de Policía del Magdalena Medio en un despliegue de heroísmo sin precedentes en la historia del arte contemporáneo. En su máxima y valiente expresión de silencio administrativo, el señor Coronel John Jairo Roa Buitrago decidió ignorar el derecho de petición que le formulé. Queremos pensar que no es desacato, sino que el cuerpo policial prefirió actuar como co-curador involuntario de la muestra, ayudándonos a registrar "presentes puros" mediante el método radical de eliminarnos la cámara. Sin cámara, no hay nostalgia. 

Agradecidos con las instituciones por forzarnos a afinar la mirada, nos aproximamos a las ruinas no como meros residuos físicos, sino al más puro estilo romántico: como un vanitas contemporáneo. La ruina es el testamento material del tiempo o el colapso del imperio.

Hoy se trata de ir mucho más allá del "ruin porn" (esa fascinación casi erótica y superficial por los edificios abandonados que inunda Instagram). No estamos para lamentos decimonónicos. Nos interesa una estética de la ruina estrictamente contemporánea: una que se atreva a mirar detrás de los muros de nuestra distopía para encontrar aquello que la civilización se empeñan con tanto esmero en ocultar.

Fotografía: ©ArtistasZona, 2026.