Pages
martes, 31 de diciembre de 2024
UN EXITOSO Y CREATIVO 2025
sábado, 28 de diciembre de 2024
#ULTIMAHORA | PROPONEN CAMBIAR EL NOMBRE DE BARRANCABERMEJA
martes, 24 de diciembre de 2024
FELIZ NATIVIDAD 2024
Feliz Natividad 2024
martes, 17 de diciembre de 2024
CUANDO EL RÍO SUENA, LAS CANTAORAS DE BARRANCABERMEJA II
A Barrancabermeja llegué con tres años y medio de edad luego de que a mi familia le tocara huir de Sitio Nuevo(Santander), pero nunca dejé mis raíces. Cuando tenía 9 años, mi profesor se dio cuenta de mi gusto por la música y empezó a impulsarme a participar en los eventos culturales de la escuela. Comencé a cantar en mi casa porque mi abuela cantaba, recuerda Rosa Angélica Noguera Siderol.
Los orígenes
Son del Río
Política cultural y patrimonio
Cultura, mujer y ciudad
¿Música de moda?
Que aquí tambora no había escuché yo murmurar
y que ya estaba perdida nuestra herencia musical.
Las palmas que no se oían de nuevo escuché sonar
y aquel canto de mi abuela yo quise tributo brindar.
Ay, baila tambora y baila chandé, ahí baila guacherna
y derrocha también y armemos la rueda hasta amanecer
y que vengan de todos los pueblos a gozar también…
martes, 10 de diciembre de 2024
CUANDO EL RÍO SUENA, LAS VOCES DE LAS CANTAORAS DE BARRANCABERMEJA
¿Por qué me ves la cutis
De la color de la tinta
Acaso crees que es negra
También mi alma?
El Llanito
Llanitambó, Las Potes
¿Por qué me ves la cutis
De la color de la tinta
Acaso crees que es negra
También mi alma?
Marizoleidis Potes Alvarado
Agua y cultura
Los comienzos
Carolina Potes Alvarado
Lo pedagógico
El grupo
Selena Potes Martínez
Sobre el futuro
domingo, 1 de diciembre de 2024
VIDEOARTE: EN BARRANCABERMEJA, VI FESTIVAL DE TEATRO CRÓNICAS DE PAZ
Otras lecturas
martes, 19 de noviembre de 2024
PRAEMIUM IMPERIALE 2024 PARA LA ESCULTORA COLOMBIANA DORIS SALCEDO
viernes, 8 de noviembre de 2024
BARRANCABERMEJA Y EL COLAPSO DEL MULTIVERSO POLÍTICO: ENTRE LA SIMULACIÓN Y LA CRISIS DE LA CULTURA
Jonathan Stivel Vásquez Gómez y Alexis Sánchez Guerrero han logrado lo que ningún físico ha podido: sostener un universo paralelo sin que se desplome. No con aceleradores de partículas, sino con prebendas. No con ecuaciones, sino con excusas. Frente al esfuerzo de artistas y gestores que desde 1980 intentaron dignificar esta ciudad —y que la misma clase política sepultó—, ellos optaron por algo más modesto: construir una realidad donde el colapso nunca llega porque nadie mira dos veces.
Este "significativo avance" quedará en los anales de la ciencia local. La academia porteña ya constituyó un comité de expertos para revisar el hito. El punto de inflexión empírico revela no solo superposición de partículas, sino simultaneidad de estados en el discurso político —aquel fenómeno insinuado por Adam Schaff. Algunos afirman que el logro de Vásquez Gómez figura a la altura de la Interpretación de Copenhague.
Dicha interpretación dice que la realidad colapsa solo cuando la miramos. Aquí ocurre lo contrario: la realidad se multiplica. Cada vez que alguien observa, el alcalde genera otra versión de sí mismo. El universo es un lienzo de infinitas posibilidades y cada mirada produce una nueva mentira superpuesta.
Fruto de un Efecto Mandela colectivo, la corrupción en Barrancabermeja dejó de ser delito para convertirse en constante. Es la bariogénesis al revés: en lugar de materia y antimateria aniquilándose para crear energía, aquí la materia y la antimateria —la izquierda y la derecha del establishment— se abrazan para producir inercia. Así nace el Modelo Estándar Vásquez Gómez-Sánchez Guerrero: un resumen exacto de 24 años de prácticas de poder donde la función de onda no colapsa, simplemente se pudre.
En este punto es preciso advertir que, frente a la corrupción en Barrancabermeja, como diría la doctora en estética Marta Zatónyic citando a Thomas Mann: «Hondo es el pozo del pasado. ¿No sería mejor decir que es insondable?»
Los hechos que mantienen en aprietos a la administración distrital no son nuevos, pero develan el naufragio de una ciudad entregada a una "juventud barranqueña" permeada por las lógicas tradicionales de la corruptela. Si extrapolamos lo establecido por la física de partículas respecto a la aniquilación mutua entre materia y antimateria —proceso que libera la energía más peligrosa del universo—, encontramos un paralelo exacto en el despliegue del discurso político oficial. Basta examinar la noción de actualidad, el grado de veracidad y la producción de realidad que promueve Vásquez Gómez en su desesperada defensa del statu quo.
La Conjetura
Una hipótesis social nos advierte que los pueblos terminan por ser el reflejo de sus gobernantes, y que una gobernanza colectiva solo es posible cuando los líderes se convierten en ejes de cohesión para sus comunidades. Bajo esta premisa, los mandatarios son referentes que legitiman con sus actos un modelo a seguir; su performance pública establece los criterios éticos, estéticos y morales de la ciudadanía.
No resulta extraño, entonces, el escenario por el que atraviesa el puerto petrolero tras más de dos décadas de alcaldes envueltos en escándalos de corrupción que precipitaron la actual crisis social, económica, cultural y de orden público. Esta debería ser la primera variable analítica en cualquier lectura crítica sobre nuestro territorio.
Contemplar a un acorralado Jonathan Stivel Vásquez Gómez respondiendo ante los estrados judiciales por delitos como soborno a testigos no es más que el colofón de este saeculum obscurum —período oscuro— engendrado por la clase política: tanto por la ultraderecha instalada en el poder local, como por aquella que se mimetiza de progresista para asegurar una curul o una tajada burocrática en la capital del país.
Entrevista
![]() |
| El gesto lo dice todo, Entrevista al alcalde de Barrancabermeja Jonathan Stivel Vásquez Gómez |
En la entrevista de referencia, el lenguaje no verbal y corporal de Vásquez Gómez resulta revelador. Aquello que habita en el encuadre pero no se pronuncia emerge con claridad para cualquiera que posea una mínima capacidad de análisis sobre microexpresiones, imagen y morfopsicología.En Modos de ver, John Berger nos recuerda:
«El acto de ver viene antes que las palabras. El niño mira y reconoce antes de poder hablar. Pero también hay otro sentido en el cual el acto de ver viene antes que las palabras. Es ver lo que establece nuestro lugar en el mundo que nos rodea; explicamos ese mundo con palabras, pero las palabras nunca pueden deshacer el hecho de que estamos rodeados por él».
El mandatario sostiene el mismo libreto de su campaña: "los malos son los otros". Quienes no se alineen con su estructura clientelar pertenecen automáticamente a "las mafias políticas"; él se representa como la única víctima de un entramado persecutorio —al mejor estilo del expresidente sub judice Álvaro Uribe Vélez—, donde cualquier interpelación es leída como una afrenta personal. Su "verdad" se sostiene en encuestas pagadas por su propia coalición, al punto de argumentar que la legitimidad de los comicios quedó sellada tras los más de 50 allanamientos realizados por la policía.
No dista de la realidad afirmar que Vásquez Gómez habita aún en la lógica de la contienda electoral. Durante la transmisión, su corporalidad delató un nerviosismo estructural: evasión de la mirada frontal hacia la cámara, resequedad constante en la garganta, ocultamiento de las manos y la apelación a un tono de voz "bonachón" —rasgo recurrente en fenotipos discursivos que buscan apaciguar la tensión social—. Sumado a esto, el encuadre en plano contrapicado buscó imponer una jerarquía artificial que solo terminó por acentuar el distanciamiento con el espectador.
La retórica del alcalde es la de un actor político cuya credibilidad se desmorona y que recurre a cortinas de humo para distraer, perpetuar imprecisiones y victimizarse. Vásquez Gómez parece víctima de un pésimo asesoramiento o de la soberbia propia de quien cree saberlo todo, donde la juventud actúa como catalizador de riesgos innecesarios.
El cierra de los espacios
Mientras tanto, la agenda del gobierno distrital opta por clausurar los espacios de concertación social para imponer una visión unívoca de ciudad.
Así ocurrió con el Consejo Menor Comunitario de las Comunidades Negras, Afrodescendientes, Raizales y Palenqueras (NARP), quienes, tras haber conquistado mediante una acción de tutela el derecho a la Consulta Previa sobre el Plan de Desarrollo, vieron cómo la administración dilató el proceso mientras negociaba proyectos y vínculos burocráticos con algunos de sus voceros. Varios de estos líderes terminaron por ceder la dignidad del movimiento social a cambio de prebendas; pues, como señalan sus propios críticos, su postura ideológica llega hasta donde empieza la chequera. Así lo confirmaron tras una reunión con el secretario de Cultura, Alexis Sánchez Guerrero:
«Le cuento que esta reunión es para tomar los ofrecimientos que plantee la Alcaldía… El líder dice que hay que tomar lo que ofrezcan, peor es nada.»
«Le cuento que esta reunión es para tomar los ofrecimientos que plantee la Alcaldía… El líder dice que hay que tomar lo que ofrezcan, peor es nada.»
lunes, 9 de septiembre de 2024
EN BARRANCABERMEJA, LAS MUCHACHAS, LA PRIMERA PELUQUERA DE HOMBRES EN LA CIUDAD
Desde el puerto
Las Muchachas
jueves, 29 de agosto de 2024
EN BARRANCABERMEJA, LAS RUINAS DE LO QUE SOMOS
martes, 27 de agosto de 2024
EN BARRANCABERMEJA, LA MIRADA DEL OTRO: SIMBIOGENÉSIS CULTURAL
Simbiogénesis
“Nuestros cerebros de mamíferos evolucionaron y crecieron sobre un andamiaje de cerebro reptiliano. En lo profundo de nuestros cráneos tenemos el cerebro de los cocodrilos […] Los dragones de nuestros cerebros primitivos aún acechan en las profundidades de nuestras mentes, incluyendo en nuestro comportamiento”, señaló Carl Sagan en su libro “The Dragons of Eden”, cuando apeló al documentado proceso de simbiogénesis de Lynn Margulis —aunque esta hipótesis fuera desestimada años más tarde por los estudios de neuroanatomía evolutiva comparada—.
Quizás la perspectiva de Sagan nos sirva como metáfora en nuestro rapaz presente y podría señalarnos que ciertos procesos de simbiogénesis cultural constituyen el presente del ser barranqueño contemporáneo, el cual se debate entre el petróleo y la arepa paisa; entre la cultura traqueta paisa y la nostalgia que produce en el imaginario lo que significó construir esta ciudad. ¿Por qué Barrancabermeja pasó de ser la ciudad dialogante de los colores primarios a pleno sol, a un territorio oscuro de tímidos y nada estimulantes pasteles; además, de ser silenciada por sus mafias invisibles y no por las que se encuentran en el poder?
Si especulamos sobre este punto, la respuesta tal vez la tenga Terence McKenna y su alucinante teoría de la novedad, en la que propone que el universo evoluciona hacia una mayor complejidad que culminará en un punto omega de trascendencia —perspectiva que el mismo biólogo reconocía como seudocientífica—.
Sin embargo, si desplazamos este concepto de "novedad" hacia la ambiciosa clase política de nuestro reciente pasado, no podría haberse dibujado un escenario más deseable para los negocios del poder promovidos por el Narco-Estado que estaba empotrado en la Casa de Nariño. Fue durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez que se propuso conformar la Unidad de Planeación del Centro Oriente con los departamentos de Antioquia, Santander y Norte de Santander. Así perdimos nuestro territorio, pues culturalmente no compartíamos nada, excepto el narco-corrido mexicano —hoy rebautizado como música urbana— que los paramilitares habían impuesto como parte fundante del imaginario colectivo en el Magdalena Medio. Ellos necesitaban acceso al agua, los minerales y los mercados de la frontera. Y la estocada final nos la dio el exgobernador Horacio Serpa Uribe, quien vendió uno de los activos más importantes del departamento, la Empresa Electrificadora de los Santandereanos, dejándonos a disposición de los devenires de la política paisa y convirtiendo en vasallos a todos los que somos oriundos de esta tierra.
Esta jugadita, que no encontró resistencia en ningún estamento de la sociedad —entre ellos, una academia que impertérrita se dejó devorar por el Plan de Desarrollo "Hacia un Estado Comunitario" de Uribe Vélez—, ancló el desarrollo de nuestros departamentos al de Antioquia. Como cualquier acto de fascismo, el plan intentó esconder sus intenciones a punta de eufemismos, mientras sus negocios necesitaban de otra salida rápida al Atlántico hacia los paraísos fiscales de las Antillas Menores, para poner no solo droga, sino la producción del oriente antioqueño en el puerto de Maracaibo. Tal vez, como señalaba McKenna, la historia del universo es simplemente la historia de la emergencia de la novedad.
La jurásica burocracia
Por eso, entender las realidades de Barrancabermeja lejos de las pasiones políticas y del cúmulo* de mentiras en los discursos —tanto de sus líderes políticos como de los funcionarios de la administración distrital o del Secretario de Cultura, Turismo y Patrimonio, Alexis Guerrero Sánchez (caso que abordaré en otro artículo)—, comienza a desentrañarse en el escenario donde se abren paso como clase social emergente quienes hoy insisten denodadamente por mantenerse en el poder. Esta significativa y efímera burocracia crece como la espuma en el mar, pero llega para llevárselo todo, eso sí, con cargo al presupuesto del ente territorial. Así lo demuestran las regalías, respecto a las cuales el Distrito está sancionado por su "manejo no adecuado", sumado a que recientemente se reveló la pérdida de alrededor de 335 mil millones de pesos en el nuevo escándalo de corrupción de los 12 billones desaparecidos de los recursos públicos del país, denunciado por el Gobierno Nacional.
De tal forma que aplican a cabalidad el principio sentenciado por el pintor norteamericano y máximo exponente del pop art, Andy Warhol: "De ahora en adelante todos, sin excepción, tendrán derecho a sus quince minutos de fama". Sin embargo, en Barrancabermeja le agregaron: "y de imperturbable depredación".
Esas rutilantes estrellas del período del Narcdéco [Referencia al Art Déco] que vive actualmente la ciudad, aparecen a velocidades supersónicas (Mach 1=1.235,52 km/h) igual que cualquier figura del entretenimiento, hasta llegar a su máxima exposición, a su cenit, si la desgracia de quedar al descubierto no los atrapa; aunque esto es improbable cuando los medios de información hacen parte del mismo cartel y lo único que importa es sobrevivir, así haya que recurrir al manual para la supervivencia de Emil Cioran.
No obstante, no puede haber burócrata sin su contratista; esta segunda especie de la jurásica fauna barranqueña concentra el verdadero poder y presuntamente opera como un cartel (los operadores). Muchos de ellos son muy populares y prominentes en la ciudad; otros vienen de Bucaramanga, Medellín o Valledupar.
Por otro lado, existen versiones coincidentes que los responsabilizan de poner a los alcaldes de los últimos 24 años: siempre los mismos cinco. En este sentido, en los mentideros políticos del puerto petrolero se comenta abiertamente que ellos aportan los recursos para la campaña y, sobre todo, para sobrevivir el día de las elecciones a punta de la presunta compra de votos, hechos por los cuales se investiga en la actualidad al alcalde Distrital, Jonathan Stivel Vásquez Gómez. Mientras tanto, otros opinan que la gran cantidad de dinero que deambuló por las calles de la ciudad —como supuestamente ocurrió el pasado 28 de octubre de 2022— provino de Valledupar. Conjeturas o no, este es el secreto a voces más debatido, tinto tras tinto, que se espera la Fiscalía General de la Nación resuelva en los próximos meses.
La misericordiosa caridad
El axioma estima que, mientras la burocracia es efervescente y fugaz, los contratistas perduran. En este entramado surge la flotante clase emergente (invisible o no), responsable en buena parte de mantener el voraz fanatismo en la ciudad, porque "el que reza y peca empata", dice el refrán. Por eso, los vemos entrar sagradamente a los ruidosos servicios religiosos con su diezmo en la mano.
En algún momento del siglo XVIII —o «siglo de las luces»—, en plena Ilustración, el filósofo francés François-Marie Arouet, conocido como Voltaire, apuntó: “Si Dios no existiera, sería necesario inventarlo”. Pero si Dios no existiera, los barranqueños lo hubieran inventado, no por una conclusión fáctica de tipo arqueológico o fruto de una elevada discusión teológica, sino por una pura necesidad de control social y de imposición de la cultura mafiosa.
Hoy, uno de los negocios más lucrativos en Barrancabermeja es ser pastor de cualquier confesión religiosa desprendida de la Reforma Protestante del siglo XVI, propiciada por el monje católico Martín Lutero. Quizás esta parte de la historia la olviden los mercaderes de la fe, porque nadie puede odiar más a otro que un protestante convencido de que él es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6), al tiempo que segrega la sociedad y destruye, de paso, familias enteras en nombre de la palabra de Dios.
Pero no solo se trata de tener la intención o la iluminación de los maestros iniciados; también se recomienda hacer un estudio de mercado y ubicar muy bien la botica del único fármaco que no se empaca, pero dopa igual que una sustancia psicoactiva: una expresión de una espiritualidad que jamás responderá a la ética, pero sí proporciona a su feligresía la experiencia del trance o del famoso estado alterado de conciencia.
Además, es obligatorio practicar el reconfortante bálsamo de la misericordiosa caridad que nos hace olvidar los esclavos que sometemos, las mentiras que tejemos y lo que robamos del erario público, y que funciona muy bien como estrategia electoral. Es necesario liberar al "Alma Cautiva", muy al estilo del pintor simbolista Elihu Vedder, o quizás a través del peculiar clímax de Sor Juana Inés de la Cruz.
No obstante, no se olvide conservar la dependencia del feligrés aumentando paulatinamente las dosis del acto ritual. Todos estos ejercicios espirituales se pueden reforzar con la famosa literatura de autoayuda o "literatura basura", muy popular desde la llamada Nueva Era del siglo XX, que ha mantenido a la industria editorial por los altos dividendos que deja su creciente consumo. Así lo demuestran famosos coaches como Paulo Coelho, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y el aclamado autor Michael A. Singer, por nombrar unos cuantos. Lecciones que se repiten como mantras o se imitan como mandalas.
A pesar de ello, y para defenderse de cualquier ataque espiritual y del poderoso enemigo de los avernos, aprendieron algo de cosmología y a usar los "encadenamientos cuánticos". Hoy hacen una especie de mezcla teosófica que fluctúa entre las teorías de Hermes Trismegisto, el Conde de Saint Germain, las posturas tibetanas, taoístas, hinduistas, las prácticas ayurvédicas y hasta la famosa Tabla Esmeralda, para que no quede duda de su afán por experimentar el trance divino.
Por otro lado, muy a pesar de los ortodoxos pastores, sacerdotes, abades, frailes o hermanos, la religión dejó de ser solo una cuestión de fe: si el negocio no avanza al ritmo de los tiempos, se quiebra en Occidente. De hecho, hoy se sirve de los modelos más interesantes de la cosmología como argumento de su teoría del Diseño Inteligente, todos ellos sujetos a los avances de los patrones matemáticos que los demuestren y a los descubrimientos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés): un acelerador de protones de 27 km desarrollado entre 1989 y 2001, que se encuentra ubicado bajo tierra entre las fronteras de Francia y Suiza, cerca de Ginebra.
En este mismo sentido, la idea de las dimensiones que hasta el momento plantea la Teoría de Cuerdas o la llamada cosmología de las branas —la cual nos habla seriamente de mundos paralelos y de los límites concretos del universo—, sorprendemente narrada en los años 70 por el programa "Dimensión Desconocida" que transmitía la televisión colombiana en blanco y negro, dejó de ser un concepto futurista. Esta idea tiene sus antecedentes en los desarrollos matemáticos de Bernhardt Riemann, quien en 1854, a partir de la geometría, señaló que podían existir más de tres dimensiones.
Años más tarde, otro matemático, Charles Howard Hinton, diseñó el teseracto, mientras el arte también especulaba y se planteaba preguntas “dimensionales” a su presente a través de obras de Oscar Wilde, Marcel Proust y Herbert George Wells. Al mismo tiempo, en los albores del siglo XX, los pintores Jean Metzinger, Albert Gleizes, Jacques Villon, Louis Marcoussis, André Lhote, Fernand Léger y, más tarde, Georges Braque, Juan Gris y Pablo Picasso se ocuparon de representar las dimensiones, una preocupación que ya había explorado Paul Cézanne en sus investigaciones sobre la percepción. Sin embargo, en Barrancabermeja seguimos repitiendo el catecismo de la cultura mafiosa paisa, que se expresa en algunos proyectos donde lo único que importa es la dimensión del presupuesto.
Las últimas palabras
Quizás Barrancabermeja sea un territorio maldecido por Dios —como para no perder la costumbre judeocristiana occidental—, un argumento de doble propósito que funciona como estrategia de fidelización y de shock para la "noble" labor de control social que cumple la religión en cualquier sociedad, muy lejos de cualquier preocupación ética.
Estas mismas confesiones religiosas siempre han respondido a los postulados de la ultraderecha colombiana, como lo demostraron las investigaciones de la Comisión de la Verdad. Al igual que en el Caribe colombiano, muchas de sus iglesias o templos fueron construidos con recursos del narcoparamilitarismo.
Por un lado, durante mucho tiempo fluyó petróleo de sus entrañas y, por otro, su estratégica ubicación la convirtió en un cruce de caminos perfecto y obligado para las economías ilícitas, muy utilizado hoy por los narcos invisibles que escogieron a la ciudad como su vividero. Esta es su otra maldición. Pobre Barrancabermeja, tan lejos de Dios y tan cerca de Medellín, para parafrasear la sentencia de José Nemesio García Naranjo —atribuida históricamente a Porfirio Díaz—: "¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!". A pesar de ello, Barrancabermeja respira moribunda bajo la espesa bruma de las tóxicas cortinas de humo que usan diariamente como fachadas para simular que todo tiene sentido, inmersa en una economía asediada y evanescente que es controlada por una red de contratistas y una permanente burbuja creada por los narcos invisibles que lo compran todo.
Para rematar, Barrancabermeja está cercada por la cultura traqueta que los migrantes paisas impusieron en la ciudad, mientras que la mayoría de su gente no logra superar el trauma sadomasoquista que nos dejó la guerra, el odio inoculado por Álvaro Uribe Vélez, el Centro Democrático y los orgullosos movimientos "Cívicos" —un eufemismo más de la política local para exorcizar incluso sus propios discursos—.
(**) Nota del autor: Cuando hablamos de cúmulos, no solo nos referimos a la cantidad, sino también a uno de los mitos más inquietantes de la tradición celta, que aún merece la atención de los irlandeses. Los cúmulos aparecen en los bosques como montículos o círculos hieráticos poblados de una espesa vegetación, donde los dioses Tuatha Dé Danann guardan sus tesoros. Se ha atestiguado que son custodiados por misteriosas luces que persiguen hasta la muerte a quienes los perturben o se atrevan a saquearlos. En el texto, los utilizamos como metáfora, dado que la administración Distrital también tiene sus propios guardianes, que suelen perseguir a aquellos que se atreven a interpelar sus discursos y dejar en evidencia sus mentiras. Todos lo saben, por lo que nadie del movimiento cultural desea caer en desgracia ante la clase política que hoy tiene el poder.











%2010.17.55%20a.%20m..png)

%202.57.07%20p.%20m.%203.png)









