Como una metáfora de sí misma, en medio de sus desconciertos, Barrancabermeja alucina en su presente y a la deriva de las decisiones que cada vez más se alejan de su propia realidad
Y ahí, en medio de ella, en un campo de fuerzas de explosiones y torrentes destructivos,
el diminuto y frágil cuerpo humano[...] Dios es obrero.
Walter Benjamin
Como si se tratara de una metáfora sobre sí misma que revela una imagen espejo de su propia historia y de esas realidades que nos negamos a observar, el puerto de Barrancabermeja se encuentra cerrado.
El hecho obedece a las obras de infraestructura iniciadas por la anterior administración municipal, en manos del cuestionado partido MAIS, liderado por el exalcalde Alfonso Eljach Manrique. Quien presentaba el 3 de enero de 2022, con la vanagloria que caracteriza a la clase política y el júbilo que le produce un contrato multimillonario que alcanzó la suma de $19.600 millones. Esta iniciativa la dio a conocer el burgomaestre a través de su cuenta en la red social X: “¡Estamos de cara al río! [...] El tablestacado que tanto necesitamos desde hace más de 20 años, pronto será una realidad”.
Lo cierto es que el curtido político dejó al descubierto una ciudad que siempre vivió de espaldas al río. No obstante, tras una orden judicial y la declaratoria de calamidad pública que recaía sobre el puerto, el Distrito de Barrancabermeja presentó el proyecto para la reconstrucción y protección de la margen en El Muelle. Hoy, estas obras se adelantan a un paso paquidérmico y conveniente, bajo la exuberante burocracia de lo que llaman "Distrito Malecón". Quienes dirigen esta entidad, al parecer, nunca pensaron en una planificación orgánica y decidieron cerrar el puerto, una acción que representa una ruptura total de la ecología del paisaje. ¿Acaso serán conscientes del daño simbólico y material que esto implica?
El hecho obedece a las obras de infraestructura iniciadas por la anterior administración municipal, en manos del cuestionado partido MAIS, liderado por el exalcalde Alfonso Eljach Manrique. Quien presentaba el 3 de enero de 2022, con la vanagloria que caracteriza a la clase política y el júbilo que le produce un contrato multimillonario que alcanzó la suma de $19.600 millones. Esta iniciativa la dio a conocer el burgomaestre a través de su cuenta en la red social X: “¡Estamos de cara al río! [...] El tablestacado que tanto necesitamos desde hace más de 20 años, pronto será una realidad”.
Lo cierto es que el curtido político dejó al descubierto una ciudad que siempre vivió de espaldas al río. No obstante, tras una orden judicial y la declaratoria de calamidad pública que recaía sobre el puerto, el Distrito de Barrancabermeja presentó el proyecto para la reconstrucción y protección de la margen en El Muelle. Hoy, estas obras se adelantan a un paso paquidérmico y conveniente, bajo la exuberante burocracia de lo que llaman "Distrito Malecón". Quienes dirigen esta entidad, al parecer, nunca pensaron en una planificación orgánica y decidieron cerrar el puerto, una acción que representa una ruptura total de la ecología del paisaje. ¿Acaso serán conscientes del daño simbólico y material que esto implica?
Flâneur
Frente a este muro físico y burocrático, la única forma de leer la ciudad es atravesándola a pie. Atreverse a recorrer la ciudad fragmentada donde irrumpe la historia como un instante, y donde “la fuente de la existencia se encuentra en la totalidad de la experiencia” del flâneur (paseante) como lo propone Walter Benjamín, es toda una incitación frente a sus amenazas. Permitirse hacer esas inmersiones en su nueva cartografía que nos devele sus secretos, mentiras y ensoñaciones es un riesgo, porque Barrancabermeja, lejos de ser una urbe que propicie la vida, la niega.
Esta ciudad, como muchas en el mundo y especialmente en Latinoamérica, se alimentó de la idea del llamado “progreso” de los años 70 del siglo pasado. Esa misma idea nos la venden hoy a granel una abyecta y mitómana clase política —convertida, como en el caso del partido MAIS, en una próspera y jugosa tienda de avales electorales— que traicionó lo primero que la constituía: su memoria. Lo hicieron como una estrategia para deshabitar la ciudad e instalar nuevos relatos simbólicos e imaginarios. Y así, “hemos ido perdiendo uno tras otros pedazos de la herencia…”(1).
Desde esta inquietante perspectiva, ese fue su triunfo: borrar las huellas, convencer a Barrancabermeja de que ahora es otra y que todos sus caminos debían conducirla al occidente, eje desde donde la ultraderecha escenificó el conflicto armado interno del país, y no al oriente. Como lo señaló Sören Aabye Kierkegaard: “Existen dos maneras de ser engañados. Una es creer lo que no es verdad, la otra es negarse a aceptar lo que sí es verdad”. Por eso, hoy se construye una noción de actualidad que hace parte de un proyecto distinto de nación al que siempre defendió esta territorialidad.
Es esa misma idea la que hoy está en decadencia y en abierta contradicción con la vida, y que se materializa en la trampa infranqueable de sus andenes y aceras; en la levedad de las nuevas construcciones simbólicas que fueron impuestas por quienes se tomaron la ciudad como una extensión territorial de sus nuevos fenotipos.
¿Y cómo los artistas plásticos y visuales de Barrancabermeja dan cuenta o representan la ciudad, y cómo la leen sus ciudadanos? Seguiremos indagando.
(1). BENJAMIN, Walter. Obras II. Volumen 1, 221.. Madrid: Abada editores, 2007.
Fotografía: ©ArtistasZona, Víctor Hugo, 2024. Barrancabermeja.












1 comentario:
Es una buena descripción de las problemáticas que aquejan a barrancabermeja en pro del reconocimiento de la memoria cultural y los aspectos que rodean la fauna y la flora, el rol del Río magdalena y su historia, además las imágenes fotografías también son muy decientes, en el abandono que se encuentra, olvido y además que muchos incluyéndome, desde las artes plásticas, no plasmamos esas problemáticas sociopolítico, socioeconómicas, socioculturales y demás factores, que nos atropellan y nos contagiamos de la indiferencia que siembra la politiquería de barrancabermeja.
Excelente trabajo visual, que nos narra sus fotografías documentales.
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