miércoles, 10 de noviembre de 2010

PARQUE NACIONAL NATURAL TAYRONA







Las líneas del Paisaje
Por. Victor Hugo

En la falda sinuosa de la Sierra Nevada de Santa Marta, se encuentra el Parque Nacional Natural Tayrona, rodeado de las bahías de Chengue, Gayraca, Cinto, Neguanje, Concha y Guachaquita; pero uno de sus atractivos, lo constituye la imponente “Ciudad Perdida”, también llamada "Chairama", que es patrimonio cultural del caribe colombiano.

Esta área protegida dista de la capital del departamento del Magdalena a tan sólo 40 minutos por vía terrestre, por el autopista que de Santa Marta conduce a Rioacha.

Las Área Protegidas


Esta área protegida esta a cargo de la Dirección Territorial Caribe, de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales, UAESPNN, que depende del Ministerio del Medio Ambiente; de esta forma, el Estado colombiano le da cumplimiento a los objetivos de conservación que firmó el país, en el marco del Convenio de Diversidad Biológica, Ley 165 de 1994.

Por otro lado, hay que señalar que nuestro país es uno de los cinco países del mundo con mayor diversidad biológica, por eso los Parque Nacionales Naturales, son áreas protegidas, que tienen el propósito de la conservación de la biósfera y ello implica asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos naturales para mantener la diversidad biológica; además, garantizar la oferta de bienes y servicios ambientales esenciales para la vida; así mismo, certificar la permanencia del medio natural, o de alguno de sus componentes, como fundamento para el mantenimiento de la diversidad cultural del país y de la valoración social de la naturaleza.

El Tayrona

El área protegida alcanza las 12.692 Ha., de la cuales el 95% están en manos privadas, lo que dificulta la labor de conservación y protección, hecho que crea grandes dificultades en el manejo del Parque.

El Tayrona se caracteriza por su flora típica del bosque húmedo premontano; de tal manera, que se convierte en un ecosistema que sirve de corredor y contenedor biológico, por eso es un importante banco genético de especies endémicas del caribe colombiano.

Por consiguiente, debido a la imponencia de su paisaje y las características de nuestro ejercicio fotográfico, realizamos un recorrido el pasado 5 de noviembre, en el sector de Cañaveral y la Piscina, con la intención de construir en imágenes las pulsaciones del color y de la forma, en las rocas milenarias que han sido modeladas permanentemente por las olas y la fuerza del viento salubre del caribe.

De tal manera, que intentamos construir un reflejo de la ecología del paisaje, de lo que significa un área protegida y la grandilocuencia de la pugnacidad de las fuerzas bióticas que se confrontan y se derrotan en un diálogo impertérrito que subliman esta mezcla de forma y color que capturan las imágenes.

Realidades

En la actualidad, el Parque Nacional Natural, enfrenta diversos peligros, después de ser expuesto durante todo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez a la privatización de su explotación ecoturística en manos del empresario Jean-Claude Bessudo, el saqueo de los narcoparamilitares y la presión antrópica que ejercen las más “prestantes” familias de Santa Marta (Como los peligrosos Dávila, protagonistas del escándalo de corrupción de Agroingreso Seguro), quienes convirtieron al Tayrona en su finca privada.

Mientras que hoy las multinacionales del turismo y algunos empresarios samarios están empeñados en destruir y cercar este ecosistema estratégico con el beneplácito y la protección del Estado y la mirada impasible de los organismos encargados de velar por la conservación del patrimonio natural de los colombianos.

Fotografías: Hugsh, 2010©. El Tayrona