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lunes, 19 de octubre de 2009

EL GOBERNADOR SERPA Y LA PLAZA GALAN DE BUCARAMANGA





El Cabezón: Crónica de un busto sin firma 
Por. Victor Hugo 

Nuestros gobernantes suelen brillar, ante todo, por sus debilidades. Una de las más recurrentes es la obsesiva necesidad de dejar una marca —supuestamente indeleble— de su paso por la administración pública. 

No falta nunca la placa de bronce, o de cualquier otro material, que pretenda erigirse como testimonio indisoluble del mandatario de turno. Sin embargo, el verdadero sello del "Yo Supremo" se manifiesta en el ritual de inauguración: ese acto de populismo hierático y pintoresco donde el político toma posesión de lo público como si fuera propio. Son gestos que definen a nuestra singular clase dirigente y caracterizan su patético comportamiento dandy. 

El escenario del absurdo 

Un ejemplo magistral de esto es la Plaza Cívica Luis Carlos Galán, en el corazón administrativo de Bucaramanga. Nacida a finales de los ochenta como una "renovadora" idea de la élite local, surgió más de la necesidad de tener un foro para medir fuerzas con el adversario que de un interés urbanístico real. Flanqueada por el Palacio de Justicia, la Iglesia de San Laureano y los edificios de la Alcaldía y la Gobernación, la plaza ostenta una distinción ridícula: es quizás la única en el mundo que termina abruptamente en una pared. Este muro no solo fractura el espacio, sino que anula el significado mismo de su propuesta arquitectónica original. 

Memoria y sangre: Como si no fuera ayer 

El nombre de la plaza es el homenaje del entonces gobernador Horacio Serpa a Luis Carlos Galán Sarmiento, el caudillo liberal del Nuevo Liberalismo asesinado aquel fatídico 18 de agosto de 1989 en Soacha. Aquel magnicidio, ejecutado por el cartel de Medellín en oscura connivencia con sectores estatales, sacudió los cimientos de la nación. 

Eran tiempos de ceniza. La izquierda colombiana sufría un genocidio sistemático a manos de grupos narcoparamilitares entrenados por mercenarios extranjeros. Antes y después de Galán, cayeron Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez. En la misma Bucaramanga, el médico y exmiembro del M-19, Carlos Toledo Plata, era acribillado en 1984. La historia de la plaza está, pues, cimentada sobre esta tragedia colectiva. 

El asalto a la estética 

Años después de la inauguración de la plaza, el alcalde Jaime Rodríguez Ballesteros decidió instalar una escultura del maestro Edgar Negret. Fue entonces cuando a la "creatividad" política se le ocurrió levantar esa pared: un soporte para la obra que terminó convertido en el orinal público más caro del centro. 

Pero el clímax estético llegó con el vigésimo aniversario del asesinato de Galán. El Gobernador de turno inauguró la escultura de la cabeza de Galán… perdón, el busto. El impacto visual fue tal que la ciudadanía, con su infalible instinto para el bautizo popular, redefinió el referente: —Nos vemos en "El Cabezón", dicen ahora los bumangueses. 

Este gesto escultórico es hoy la hipérbole de nuestra desvencijada realidad. Aunque el Gobernador crea que su "noble intención" será motivo de orgullo para los siglos venideros, lo más probable es que a esta obra le espere el destino de tantas otras en Bucaramanga: convertirse en un transeúnte incómodo que deambula de plaza en plaza hasta terminar arrinconado en alguna esquina olvidada. 

Conclusión

Pobre servicio le hizo el Gobernador al mobiliario urbano y a la plástica santandereana con este afán de inmortalidad. Quizás su prisa fue para ocultar su pésimo gusto o la funesta asesoría cultural que padece el departamento. El busto ni siquiera ostenta la firma de su autor. No sabemos si es por vergüenza ante semejante "cabezazo" o por estricto protocolo, para que el único nombre que resalte sea el de Horacio Serpa Uribe. 

Coda: Actualmente, "El Cabezón" cumple una función social más pragmática que artística: sirve de refugio contra el sol inclemente para una vendedora de minutos de celular. Al final, el pueblo siempre encuentra la manera de darle un uso digno a la desmesura del poder.

Fotografías: ©ArtistasZona, 2009.

1 y 2. El Cabezón.
3. Panorámica de la Plaza Luis Carlos Galán.
4. La Pared: Escultura-orinal.
5. Nuevos usos sociales: Cabeza es cabeza, una sombra bajo el sol.