martes, 12 de mayo de 2026

¿LA LIGA DE LA JUSTICIA O LA INQUISICIÓN ESTÉTICA? LA BOG25 Y SU "POLICÍA DEL ARTE"


No había acabado de desempacar sus maletas tras su doctorado en Madrid, cuando la muy afamada curadora del Banco de la República y de la BOG25, María Wills, lanzó una granada de fragmentación en el podcast Arte en Diálogo: “…Hay una policía del arte criticando la Bienal…”. Las palabras, cargadas de ese aroma a superioridad académica, causaron un revuelo inmediato entre quienes se atrevieron a profanar el templo de la "felicidad" institucional con un poco de realidad bogotana y ejercer el derecho ciudadano de mirar con sospecha el evento de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. 

Para algunos, esta pataleta verbal fue un acto de censura preventiva; para otros, la puesta en escena de una visión excluyente. El equipo curatorial parece querer imponernos una versión unilateral de lo que ellos validan, desde su Olimpo institucional, como "arte" y sus discursos sobre la “felicidad”. Todo esto, por supuesto, en una ciudad que se debate en una crisis “sin lugar a dudas” —para usar sus muletillas— marcada por la inseguridad, el caos en la movilidad, la pésima calidad en la prestación de los servicios públicos, su acelerado deterioro ambiental, los altos índices de pobreza, crecimiento urbano descontrolado y la gentrificación que devora barrios enteros. 

Maquillaje urbano y cortinas de humo 

A esos que Wills llamó despectivamente la “policía del arte”, nos une una certeza: el “espectáculo” de la Bienal buscaba desesperadamente mejorar la percepción sobre la cuestionada administración del alcalde Carlos Fernando Galán Pachón. Una estrategia para desactivar la protesta social y tender cortinas de humo sobre las realidades de la capital. Ya lo advirtió Lucas Ospina: estamos ante la “domesticación del arte”, un simple rubor para ocultar las ojeras de una ciudad agotada. 

Mientras tanto, en la red X, la cuenta @AgitacionBogota y el artista Wilson Díaz pusieron el dedo en la llaga: los recursos de la Bienal se evaporaron en logística y en los jugosos fees de los "grandes nombres", mientras los artistas de base recibían migajas o quedaban fuera por procesos de contratación diseñados para ser imposibles. Incluso El Espectador lo dijo sin anestesia: trajeron "contenedores de arte" a la periferia sin mediación alguna, dejando obras que los vecinos sintieron como naves espaciales ajenas e invasivas. 

La geopolítica de la estética: Galán vs. Petro 

No faltaron los malpensados —o muy bien informados— que señalaron que la BOG25 (junto a la de Medellín) fue la apuesta de la derecha colombiana, representada por Galán y "Fico" Gutiérrez, para eclipsar al 47º Salón Nacional de Artistas del Ministerio de Cultura. Tres eventos simultáneos no son coincidencia; son un campo de batalla ideológico donde el espacio público es el rehén de turno. 

Curadores Diego Garzón, Codirector de la Bienal y Jaime Cerón Silva

Rueda de prensa en la "Casa de la Alegría" (mientras afuera llueve fuego) 

El lunes 10 de noviembre de 2025, la ironía alcanzó niveles épicos. Mientras el alcalde Galán iniciaba la privatización y con ello el desmantelamiento de las Aulas de Apoyo Pedagógico, afectando a 1600 estudiantes con discapacidad bajo el eufemismo de “tránsito progresivo”, en la Casa de la Alegría se celebraba la rueda de prensa de balance de la Bienal. 

Fuimos a la rueda de prensa para preguntar qué pensaban de la postura de María Wills y su anacrónico concepto de 'policía del arte', como si la creación pudiera despojarse quirúrgicamente de su dimensión política. La curadora del Banco de la República parece olvidar que es precisamente la institución que ella representa la que ostenta el monopolio de la fuerza... cultural; y resulta tragicómico que sea el poder quien se sienta 'perseguido'. ¡Pobres curadores, acosados por tuiteros armados con argumentos! Es el mundo al revés: la élite de los museos pidiendo protección frente a la opinión de la calle. 

Intentamos indagar a Jaime Cerón y, posteriormente, a Diego Garzón; este último, al escuchar el tono de la pregunta, prefirió aplicar la técnica del mutismo selectivo y se retiró sin darnos sus impresiones. El silencio, a veces, es la respuesta más honesta. 

Secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, Santiago Trujillo E.

El evangelio según Cerón y Trujillo 

Jaime Cerón Silva, con una calma envidiable, calificó nuestras críticas como "ortodoxas" y "elitistas". Según él, criticar la masividad de un evento público es de mal gusto. “El público de la Bienal era gente común y corriente, esa es la ganancia”, concluyó. Interesante lógica: confundir el éxito de una feria de pueblo con la profundidad de un proceso artístico.


Por su parte, el Secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, Santiago Trujillo Escobar, nos regaló una dosis de condescendencia: “No le tememos a la crítica... pero cuando no es objetiva, cae en lugares comunes y se vuelve poco útil”. Habría que recordarle al Secretario que la crítica no es un manual de instrucciones para su oficina; su utilidad radica, precisamente, en incomodar al poder que pretende convertir el arte en un accesorio de campaña. 


Finalmente, la Bienal de Arte y Ciudad de Bogotá (BOG25) termina como empezó: con muchas luces para la foto oficial y muchas sombras para el ciudadano de a pie. Si pensar que el arte debe ser algo más que decoración nos convierte en "policías", entonces, ¡que nos den el uniforme! Pero uno que no sea de marca, para que no desentone con la realidad de la calle. 

El Alcalde Galán y el equipo curatorial presentan el balance de la 'felicidad', mientras la realidad de la ciudad corre por otro carril. (Foto: Redes Sociales).

Fotografías: ©ArtistasZona, Bogotá, noviembre de 2025.

miércoles, 6 de mayo de 2026

EN LA BIENAL DE VENECIA, EL CUERPO COMO BADAJO: ¿RESISTENCIA CRÍTICA O ESPECTÁCULO DE LA COMPLACENCIA?


La inauguración de la Bienal de Venecia 2026 nos sitúa, una vez más, ante el abismo de la provocación institucionalizada. La artista austriaca Florentina Holzinger, conocida por desplazar los límites de la resistencia física y el lenguaje acrobático hacia territorios de una crudeza casi insoportable, presenta una instalación que pretende ser el grito de alarma definitivo ante el apocalipsis climático. Una mujer cuelga boca abajo dentro de una colosal campana de bronce, convirtiendo su propio cuerpo en el badajo que hace sonar la advertencia de la inundación global. 

A primera vista, la imagen es poderosa. Pero tras el estruendo del metal golpeado por la carne, surgen preguntas punzantes: ¿Es este arte una verdadera disonancia en el sistema, o es simplemente la nota más aguda del mismo espectáculo sadomasoquista que rige nuestra cotidianidad? 

La Genealogía del Sufrimiento: ¿Novedad o Reciclaje? 

Holzinger no camina sola en esta senda del cuerpo martirizado. La historia del arte contemporáneo está pavimentada con la carne de artistas que, bajo la bandera de la denuncia, han recurrido a la autolesión y el desnudo extremo, tal como lo hizo Marina Abramović, Ritmo 0 (1974, Nápoles). Durante la obra, la artista se ofreció como un objeto pasivo con 72 instrumentos (incluyendo una pistola cargada) para denunciar la latente violencia humana. 

Pero también, Chris Burden, Shoot (1971, California) fue más allá, se hizo disparar en el brazo para cuestionar la anestesia social ante la violencia de la Guerra de Vietnam. Dos años más tarde, Gina Pane, The Conditioning (1973, París) se acostó sobre una estructura metálica con velas encendidas debajo, explorando el dolor como medio de concienciación social. 

El problema es que, en 2026, la repetición de este esquema —desnudo, dolor, riesgo— parece haber caído en lo que Guy Debord llamó la "Sociedad del Espectáculo". Cuando el arte utiliza las mismas herramientas de choque que el consumo masivo o el sadomasoquismo digital, ¿no estará contribuyendo a normalizar la violencia que pretende denunciar? 

Al repetir el dolor espectacularizado, el arte corre el riesgo de convertir la tragedia (en este caso, la climática) en una mercancía estética más, volviéndose redundante y, paradójicamente, cotidiano, más en el momento en que el mundo no dejó de ver sino el dolor y la muerte en los 942 días de crímenes contra la humanidad en Gaza, de un genocidio étnico sobre el pueblo palestino que se ha extendido por más de 70 años y que ahora se ensañó contra el Líbano y que causó el asesinato de 175 niñas por los misiles de EEUU e Israel sobre una escuela en Minab en Irán

El Colonialismo Intelectual y la Paradoja de la Huella 

Resulta contradictorio que, para denunciar el colapso de los sistemas y la crisis ecológica, se utilicen instalaciones de gran escala que implican una huella de carbono considerable (fundición de bronce, transporte transoceánico, logística de gran Bienal). Aquí, el "elevado intelectualismo conceptual" sirve a menudo como un escudo contra la crítica pragmática. 

La curaduría de Nora-Swantje Almes habla de la "complicidad humana", pero se dirige a una élite capaz de descifrar la jerga académica de los PhD y los críticos excelsos. Es una suerte de colonialismo intelectual: se imponen estéticas del trauma a un público "ignante" (según la visión del sistema), mientras que el ciudadano de a pie lucha con las realidades materiales de la crisis. 

Como señalaba Ortega y Gasset, cuando la mediocridad se instala como norma —o en este caso, cuando el "choque" se vuelve la norma—, la sociedad se vuelve incapaz de reaccionar. Estamos clonando la mirada del espectador, imponiéndole una emoción de "shock" prefabricada que no deja espacio para la reflexión honesta. 

¿Dónde queda la Belleza y la Ética? 

Si entendemos la belleza, siguiendo la Ética a Nicómaco, como una virtud para el desarrollo personal y social, la obra de Holzinger parece alejarse de esta honestidad para abrazar el ruido. La belleza que no es honesta, que necesita del martirio público para ser validada, genera una disonancia ética. 

Slavoj Zizek advierte que la marginación sutil trivializa cualquier intento de transformación. Al convertir el apocalipsis en una performance sadomasoquista en los canales de Venecia, el sistema "desactiva" el peligro del mensaje. El espectador sale de la exposición impactado visualmente, pero políticamente anestesiado. El arte debería ser un puente para diálogos colectivos, no un pedestal para el exhibicionismo de la tortura propia. 

¿Contemporáneo y radical o anestesia social? 

El arte contemporáneo, en su afán por ser "radical", está cayendo en la mayor de las sumisiones: la de ser entretenido para una intelectualidad que ya no se inmuta ante nada. Si la salida a la crisis climática es torturarse desnudo dentro de una campana, el arte ha perdido su capacidad de imaginar futuros posibles y se ha limitado a decorar el colapso. 

Hoy, necesitamos un arte que recupere la ética de la construcción social y no solo la estética de la destrucción. Menos espectáculo del dolor y más honestidad transformadora. De lo contrario, seguiremos haciendo sonar campanas que, por más que golpeemos con nuestro cuerpo, solo emitirán un eco vacío en un salón de espejos. 

El Sadomasoquismo: ¿Patología o Espejo Social? 

Desde el psicoanálisis y la psicología social, el fenómeno de Florentina Holzinger y sus predecesores no se lee solo como una provocación estética, sino como una manifestación de las pulsiones más profundas de la psique humana y las patologías de la cultura contemporánea. 

En la perspectiva freudiana clásica, el masoquismo no es solo la búsqueda de dolor, sino una forma de manejar la culpa o de convertir la pasividad en actividad. Sin embargo, en el contexto del performance, el psicoanálisis moderno (como el de Jacques Lacan) sugiere que estas obras operan en la dimensión del "Goce" (Jouissance): un placer transgresor que bordea el dolor y que intenta tocar "lo Real", aquello que las palabras no pueden explicar. 

En la agresión al cuerpo el artista que se agrede, refleja una sociedad que ha anestesiado sus sentidos. Mientras, que la psicólogo social de Erich Fromm se refiere a la "necrofilia" (atracción por lo inanimado o lo destruido) en las sociedades tecnológicas. Por su parte, el artista, al golpearse, intenta "despertar" al espectador de su letargo mediático a través de una descarga de adrenalina y horror. 

Por otro lado, podríamos hablar del reflejo de la impotencia, cuando se usa el cuerpo como badajo de una campana, que simboliza la última herramienta que le queda al individuo ante el colapso sistémico: su propia carne. Es el grito de quien no tiene voz política pero posee un cuerpo que puede sangrar. 

El Alcance y la Reacción de los Medios: El Arte como "Clickbait" 

Las obras "espectaculares" han tenido un alcance masivo pero, a menudo, superficial. Los grandes medios comerciales de información (The New York Times, The Guardian, El País) reseñan estas obras bajo la dualidad del escándalo como mercancía. Esto medios suelen titular como "horror" y o la "desnudez"; hecho que garantiza clics y ventas. Esto convierte la denuncia del artista en un producto de consumo más. 

Al tiempo que para no parecer amarillistas, los críticos rodean la obra de conceptos complejos (antropoceno, decolonialidad, biopolítica), creando una brecha entre la obra y el ciudadano común y adquiere un aura de la intelectualización. 

Escándalos que Hicieron Historia 

Muchos de estos artistas son recordados más por la intervención policial o la censura que por la profundidad de su mensaje. Un ejemplo de ello podemos encontrarlo con Hermann Nitsch y el Accionismo Vienés: Sus obras con sangre y cadáveres de animales generaron múltiples juicios y estancias en prisión en los años 60. Hoy es un pilar del arte austriaco, pero su memoria está ligada al "sacrilegio". Por su parte, Chris Burden (1971) originó un escándalo de recibir un disparo en una galería fue tan grande que eclipsó sus reflexiones sobre la ética de la violencia, convirtiéndolo en una "leyenda urbana" del arte. 

¿Memoria por Escándalo o por Calidad? 

Es una crítica válida: muchas de estas obras perduran por el trauma que causaron en la memoria colectiva. El escándalo actúa como un "fijador" mnemotécnico. Si eliminamos el desnudo y la agresión de la obra de Holzinger, ¿qué queda del mensaje climático? Si la respuesta es "poco", entonces estamos ante una estética de la conmoción que depende de la espectacularidad para sobrevivir. Como mencioné antes, citando a Žižek, el sistema tiene una capacidad asombrosa para absorber la transgresión: hoy el "escándalo" es el protocolo estándar de las Bienales para asegurar que el arte siga siendo relevante en los titulares, aunque sea irrelevante para el cambio social real. 

Al final, el arte que se agrede a sí mismo puede terminar siendo el reflejo de una civilización que, incapaz de resolver sus crisis, encuentra un consuelo morboso en observar su propia destrucción representada en un escenario de bronce. 

domingo, 26 de abril de 2026

BARRANCABERMEJA 104 AÑOS: ¿IDENTIDAD PROPIA O SUCURSAL DEL NARCOTURISMO?


En los 104 años de Barrancabermeja, la ciudad no asiste a una celebración, sino a un velorio de su propia identidad. Bajo la administración de Jhonatan Stivel Vásquez Gómez, el puerto petrolero está sufriendo una metamorfosis estética y ética que busca borrar nuestra historia para convertirnos en una sucursal de la "estética del artificio" de Medellín, promoviendo un narcoturismo que es una bofetada a las víctimas de la violencia en el Magdalena Medio


El Alcalde de la farándula y el negocio 

La gestión de Vásquez ha definido un nuevo ritmo gubernamental: la ausencia selectiva. El alcalde parece ser un holograma que solo se materializa cuando hay una fiesta, un desfile o un negocio de gran envergadura. Mientras la ciudad se sumerge en una crisis de seguridad y pérdida de rumbo, el mandatario reaparece únicamente para validar esa "nueva estética urbana" de luces LED y fachadas de plástico, ignorando los problemas estructurales de un territorio que reclama gobernanza y no solo entretenimiento. 

"Reescribiendo la historia": Del pastor cuestionado al heredero del caos 

Bajo el irónico eslogan de campaña "Escribamos la Historia", Jhonatan Vásquez parece estar redactando, en realidad, un capítulo de amnesia colectiva. No se puede olvidar que, hace apenas un año, Barrancabermeja pretendió ser "bendecida" por el entonces alcalde de Bucaramanga y pastor cristiano, Jaime Andrés Beltrán Martínez, cuya elección fue finalmente anulada por el Consejo de Estado en agosto de 2025 tras confirmarse, en segunda instancia, su responsabilidad en doble militancia. 

Como es costumbre en la clase política de derecha —que instrumentaliza la religión como herramienta de marketing—, Beltrán fue el invitado de honor de Vásquez en el concierto Góspel de 2024 en Barrancabermeja. Juntos, en un acto de mesianismo político, "bendijeron" la ciudad; una puesta en escena que hoy resulta lúgubre, mientras la capital de Santander aún espera respuestas de la justicia frente al asesinato de la abogada y veedora Sandra Serrano. Este hecho, que causó conmoción nacional y fue denunciado por el propio presidente Gustavo Petro, apagó una de las voces más críticas contra Beltrán, quien lo había señalado por presuntas irregularidades contractuales y nexos con la corrupción antes y durante su accidentado mandato. 

El panorama se torna más oscuro si recordamos que, en marzo de 2026, la Contraloría abrió un proceso de responsabilidad fiscal contra el destituido Beltrán Martínez por la pérdida de materiales del alumbrado público, un detrimento patrimonial estimado en $46.600 millones de pesos. 

Al parecer, esta es la verdadera historia que se está escribiendo: una línea de continuidad donde el poder transita entre políticos cuestionados y administradores de la estética del "narcoparamilitarismo estético". La ciudad ha mutado de la bota militar a la bota del "pujante emprendedor paisa" que, amparado en las políticas heredadas de la Seguridad Democrática, infla burbujas inmobiliarias mientras desplaza y asfixia el imaginario local.

Videoarte



Barrancallín: El triunfo del arquetipo foráneo

Como bien señalaba Carl Jung, los mitos y arquetipos configuran la psique de las sociedades. En Barrancabermeja, como lo dejó planteado el anterior alcalde Alfonso Eljach, la administración actual está forzando un reemplazo de mitos. Mientras se intenta desdibujar la figura histórica de Pipatón y Yarima (nuestro inconsciente colectivo), se imponen los héroes de la mitología paisa. 

Hoy, el debate en los mentideros políticos sobre el nombre de "Barrancallín" deja de ser una broma para convertirse en una realidad topográfica. La ciudad está siendo rediseñada como ciudad de narcos invisibles, donde se promueve el consumo del turista que busca la apología a la cultura narco y a punta de "limpieza" social disfrazada de seguridad y orden; a lo que hay que sumarle la infalible estrategia del pan y circo del Distrito. Los artistas plásticos, músicos y pensadores locales observamos con estupor como la bandera, el escudo y el himno son desplazados por una iconografía que huele a asfalto de Medellín y no a lodo del Magdalena. 

La herencia de la entrega

Este hito no nació ayer. Es la culminación de un proceso de despojo que inició con la privatización de la ESSA y la entrega del departamento a intereses foráneos durante la era de Horacio Serpa. Hoy, Jhonatan Vásquez es el curador de esa obra de arte de mal gusto: una ciudad que se avergüenza de sus raíces Yariguíes y prefiere venderse como un barrio más de la capital antioqueña. 

Un aniversario en resistencia 

A 104 años de su fundación, Barrancabermeja no necesita más fiestas de fachada ni alcaldes de redes sociales. Necesita una cirugía ética. La "nueva realidad" que promueve la Alcaldía es un insulto a la memoria de quienes cayeron defendiendo este puerto de las garras del paramilitarismo que hoy regresa disfrazado de "progreso y estética urbana". 

Barrancabermeja no es una sucursal. No somos un barrio de Medellín. Somos río, somos lucha popular y somos memoria, aunque al alcalde solo le interese el negocio de la fiesta. Recuerden que el espacio público y la toponimia no son solo nombres o infraestructura; son el lienzo donde se proyecta la identidad y el poder. Feliz cumpleaños Barrancallin. 

Fotografía y Video: ©ArtistasZona, Diciembre 2024. Este artículo se publica como un acto de resistencia cultural frente a la imposición de imaginarios que deshonran nuestra historia.

jueves, 9 de abril de 2026

9 DE ABRIL, LOS INNOMBRABLES: DESPLAZAMIENTO Y VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Mientras usted lee estas líneas desde la comodidad de su hogar o frente a una pantalla, la realidad afuera es devastadora: hoy, el mundo enfrenta la mayor crisis de desplazamiento de la que se tenga registro. Según los informes más recientes de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la cifra de personas forzadas a huir ha superado la barrera de los 117 millones.

Este dato más que una estadística es una bofetada a la conciencia global. En una década, el número de personas desplazadas se ha duplicado, impulsado por nuevos conflictos, la agudización de guerras prolongadas y el impacto del cambio climático. Para dimensionar la tragedia: hoy, una (1) de cada 70 personas en el planeta ha sido obligada a dejar su hogar

El "momento de la verdad" es hoy 

El panorama global ha cambiado drásticamente. Conflictos como los de Sudán, Ucrania, Gaza y todo el Asia Occidental(Medio Oriente) han sumado millones de rostros a la lista del desarraigo. Sudán se ha convertido en la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con más de 13 millones de personas huyendo de una violencia feroz. 

Del total de personas forzadas a huir, cerca de 42 millones son refugiados y, lo más doloroso, más de la mitad son niños y adolescentes que crecen sin raíces, viendo su futuro hipotecado por la guerra. 

Colombia: El epicentro del desplazamiento interno 

En el contexto de 2026, Colombia continúa en el epicentro de esta crisis. Aunque el panorama global ha variado, nuestro país sigue ocupando uno de los primeros lugares en desplazamiento interno, con cifras que superan los 6.9 millones de personas afectadas históricamente. A pesar de los esfuerzos de paz, las disputas territoriales en regiones como el Catatumbo, el Pacífico y el Nordeste Antioqueño mantienen activo el motor del desplazamiento forzado por cuenta del narcoparamilitarismo. 

El negacionismo y el botín burocrático de las víctimas 

Para completar el panorama, y como respuesta a la movilización nacional de las víctimas, Álvaro Uribe Vélez, el Centro Democrático y Cambio Radical promovieron la desmemoria a través de políticas negacionistas. Durante lo que se ha descrito como más de 20 años de hegemonía uribista y narcoparamilitar, se intentó borrar la realidad del conflicto armado interno, prohibiendo incluso que los funcionarios del Estado lo reconocieran oficialmente. 

En medio de esta pugna por la verdad, se logró que el Congreso de la República aprobara la Ley 1448, la cual creó la Unidad para las Víctimas. Sin embargo, la entidad terminó convertida en un monstruo burocrático, donde las altas direcciones suelen ser ocupadas por exparlamentarios o recomendados políticos del uribismo. Este hecho pone en riesgo la integridad y el proceso de reparación de quienes han padecido la guerra en el país. 

El caso de la burocracia 

Un ejemplo claro de este engranaje es el político bumangués René Rodrigo Garzón Martínez, quien hoy se desempeña como Director Técnico de Gestión Social y Humanitaria de la Unidad para las Víctimas. Garzón Martínez fue representante a la Cámara por Santander, integrando comisiones clave como la Tercera de Asuntos Económicos y la de Acusaciones, tras obtener más de 24.000 votos bajo la bandera de Cambio Radical —partido cuestionado por el historial judicial de varios de sus líderes—.

Pero la trayectoria de Garzón Martínez inició a la sombra del liberal Norberto Morales Ballesteros (QDEP) en el Directorio Liberal Popular de Santander. Asimismo, se le recuerda por su relación con el polémico Centro de Estudios de Santander (CEDES), cuyo edificio en la carrera 27 de Bucaramanga ha sido objeto de cuestionamientos públicos por el presunto uso de recursos irregulares en su construcción. 

En febrero de 2010, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a Morales Ballesteros a 6 años y 3 meses de prisión (75 meses). La sentencia se fundamentó en el delito de concierto para delinquir agravado, específicamente por su responsabilidad en la promoción y fomento de grupos paramilitares y sus vínculos con el Bloque Central Bolívar y Ramón Isaza y Henry Pérez en el Magdalena Medio.

Esta configuración burocrática genera una profunda desconfianza en las víctimas, quienes ven en riesgo la imparcialidad de su reparación. El reciclaje de estas figuras en entidades sensibles para la paz no solo es una contradicción ética; es una afrenta a la memoria que el arte y el periodismo independiente están llamados a cuestionar.

Mapa global

En el actual mapa global del desplazamiento, las naciones con mayor número de población afectada son: 

1. Palestina (Gaza). 
2. Sudán: La crisis más aguda con 13.4 millones. 
3. Siria: Cerca de 12 millones entre refugiados y desplazados internos. 
4. Colombia: Líder en desplazamiento interno en el hemisferio occidental). 
5. Ucrania. 
6. Afganistán.

El arte como trinchera contra el simulacro 

Ante este panorama de cifras y realidades desgarradoras, el arte surge no solo como un medio de denuncia, sino como el último refugio de la identidad frente a la “arquitectura de la simulación de la realidad”. Para una persona desplazada, pintar, cantar o escribir representa una forma de recuperar el territorio perdido y de recordarle al mundo que, detrás de cada estadística, palpita una historia, una familia y un nombre que se resiste al olvido. 

En Artistas Zona Oriente, creemos que la creación es el puente necesario frente a la anomia y la herramienta para la construcción simbólica de nuevos imaginarios colectivos y subjetividades. Solo a través de la expresión artística lograremos generar rupturas en el simulacro, convirtiéndola en la fórmula definitiva contra nuestra propia desaparición como sujetos históricos. 

Fotografía: ©ArtistasZona, De la serie Ella tocó a la puerta".

jueves, 5 de marzo de 2026

¡ATENCIÓN CREADORES! ABRE LA CONVOCATORIA INTERNACIONAL PARA LA 15.ª EDICIÓN DEL BOGOTÁ MUSIC MARKET - BOMM


Bogotá se prepara para vibrar nuevamente con el pulso de la industria. La 15.ª edición del Bogotá Music Market (BOmm), que se llevará a cabo del 8 al 11 de septiembre de 2026, ha anunciado oficialmente la apertura de su convocatoria internacional. 

Este llamado está dirigido a agrupaciones, agencias de management y booking del mundo que busquen consolidar su presencia en el mercado y conectar con los principales circuitos globales. Las postulaciones estarán abiertas hasta el 20 de abril de 2026. 

El epicentro de la industria musical 

Durante una semana, la capital colombiana se convertirá en el punto de encuentro para músicos, sellos y agentes de diversos países. El BOmm es un espacio diseñado estratégicamente para impulsar negocios, promover la circulación internacional y potenciar el desarrollo artístico. 

Los interesados pueden consultar el manual de participación (Descargar Aquí) y completar su inscripción en la página oficial del BOmm (Aquí).


¿Qué ofrece el BOmm 2026?

Quienes resulten seleccionados tendrán acceso a una plataforma de alto impacto que incluye: 
• Ruedas de negocios: Encuentros "uno a uno" con más de 300 profesionales nacionales e internacionales.
• Formación especializada: Acceso a conferencias, talleres y charlas con expertos del sector.
• Preparación estratégica: Espacios previos al mercado para fortalecer estrategias de internacionalización.
• Vitrina en vivo: Posibilidad de ser elegido para los Showcases oficiales. 
• Visibilidad: Cobertura en medios de comunicación de alcance global.;

Requisitos de postulación 

La convocatoria es inclusiva y global. Pueden participar creadores de cualquier nacionalidad y lugar de residencia que interpreten música original con con un mínimo de dos años de trayectoria y posean una estrategia de desarrollo vigente. 

Asimismo, los managers y bookers podrán postularse si acreditan al menos dos proyectos en su portafolio (roster) y un plan de crecimiento sólido. Cifras que respaldan el éxito.


Checklist para postularte al BOmm 2026 

Antes de abrir el formulario, asegúrate de tener estos archivos y enlaces a la mano. ¡No dejes nada al azar! 

[ ] EPK (Electronic Press Kit): Un documento PDF profesional con la biografía, fotos de alta calidad, logros recientes y enlaces de contacto. 
[ ] Material Fonográfico: Enlaces a tus canciones en plataformas de streaming (Spotify, Deezer, etc.) o Bandcamp. Asegúrate de que sean composiciones originales. 
[ ] Video en Vivo: Un enlace (preferiblemente de YouTube) donde se vea la calidad de tu puesta en escena. Los evaluadores priorizan videos con buen audio. 
[ ] Trayectoria Comprobable: Documentos o links que demuestren un mínimo de 2 años de actividad (recortes de prensa, afiches de conciertos, historial de lanzamientos). 
[ ] Plan de Desarrollo: Un breve texto o documento que explique tus metas para 2026-2027 (giras, nuevos sencillos, colaboraciones). 
[ ] Redes Sociales Activas: Ten listos los enlaces a Instagram, Facebook y TikTok. Se evalúa la interacción y coherencia de tu marca artística. 
[ ] Documentación Legal: Cédula de ciudadanía o pasaporte del representante legal y RUT actualizado (si aplica). El BOmm se consolida año tras año como un motor económico vital.

En su edición de 2025, el mercado cerró negocios directos por más de USD 500.000 y generó expectativas de negocio por USD 2.500.000, según cifras de la Cámara de Comercio de Bogotá. Para este 2026, se proyecta la participación de 150 proyectos musicales en las ruedas de negocios y la selección de al menos 30 agrupaciones para los showcases oficiales.


Fotografías: 1. ©ArtistasZona, "Son del Río: Rosa Angelica y Manuel Noguera Siderol", Barrancabermeja, 2025. 
2, 3 y 4. Cortesía BOmm 2025.

viernes, 20 de febrero de 2026

EN BARRANCABERMEJA: LA ESTÉTICA DEL ALGORITMO


Cuando la Alcaldía se quedó sin alma 

"En el arte, como en la política, la belleza que no es honesta no seduce; simplemente hace ruido. Es estridencia visual repetitiva que intenta ocultar la realidad." 

 Es un espectáculo fascinante, pero a la vez desolador, observar la inanición creativa que revela la actual Administración Distrital de Barrancabermeja de Jonathan Steven Vásquez Gómez y su coalición de gobierno. No conformes con una precaria gestión, acaban de oficializar su decadencia estética. 
 

Generar imágenes con Inteligencia Artificial(IA) con pretensión de ser un gesto plástico o cultural, cercano a su tendencia de oficializar el Street Art no es solo la glorificación a la contemporaneidad, como pretenden vendernos con píxeles prefabricados; es la notificación de una confesión. El uso de algoritmos para representarse a sí mismos deja al descubierto una verdad incómoda: en el Distrito no hay nadie con nada que decir ni voz propia para intentarlo, ni el coraje de enfrentarse a la realidad ni mucho menos construir horizontes de futuros sino clientela política. 

Es decir, la creatividad está cuarentena, porque cuando una institución recurre a un prompt para que una máquina piense por ellos, nos están gritando que su capacidad para responder frente a los retos de la realidad está en quiebra técnica. 

Además, para algunos se constituye en una estafa visual inundar el espacio público con una estética de “plástico”. Es el triunfo del procesador sobre el pulso humano; la victoria de lo fácil sobre los procesos de creación y, por otro lado, es el reflejo de la gestión, donde lo artificial, sin alma, es programado para simular una realidad que no existe pero que esconde sus propias carencias. 

Lo que vemos es el reflejo de la oquedad de un río seco y un claro síntoma de una administración intrascendente. Así es todo en este gobierno: una simulación programada para la teatralidad política; un empaque brillante de lentejuelas y canutillos que oculta el vacío de ideas pero les sirve para decorar la pasarela del poder. Tal vez, echar mano de la IA demuestra que la realidad les quedó grande; además, es cada vez más claro que la creatividad exige un esfuerzo de honestidad, que en el Distrito no están dispuestos a pagar. 

Desde la trinchera del arte, les recordamos una máxima innegociable: la belleza que no es honesta, solo hace ruido son estridencias visuales, plástico digital que no conecta con nadie porque carece de pulso humano. Es el triunfo del "prompt" sobre el pensamiento y sus procesos creativos. 

Por eso, nos permitimos extenderles una invitación subversiva: atrévanse a usar la imaginación. No la de un servidor en California, esa que parece esta sepultada bajo capas de burocracia. Pierdan el miedo a la hoja en blanco. El único riesgo de trabajar con creatividad y honestidad es que, por una vez en este cuatrienio, terminen haciendo algo mejor que dialogue con la ciudad. 

Barrancabermeja no necesita una administración pública falaz ni renders perfectos de mundos inexistentes; necesita que el Distrito le responda a sus electores. Basta de subcontratar el alma.

El gesto no propicia el diálogo, ni aporta valor cultural sino deterioro 

Fotografía: ©ArtistasZona, Barrancabermeja, 2025.

jueves, 12 de febrero de 2026

DE CARACAS A BOGOTÁ ¿Y SÍ NOS BOMBARDEAN DÓNDE NOS REFUGIAMOS?

La decisión de imponer un metro elevado no solo es un retroceso estético, es un golpe ambiental y social que la administración de Enrique Peñaloza, Claudia López y el continuismo de Galán han minimizado. Mientras el mundo entierra sus trenes para liberar espacio público, Bogotá construye una "cicatriz de cemento".


"Bajo la tierra, el hombre recupera su condición de topo, pero también su instinto de comunidad; en el metro, el miedo compartido nos hace hermanos". 
Ernest Hemingway(*) 

"En el metro, cada estación es un adiós y cada túnel una esperanza" 
Mario Benedetti 

En Bogotá, el futuro siempre llegó de manera desigual y tardía. Entre los verdes cerros orientales y el cielo grisáceo, los edificios de vidrio se alzaron rápidamente mientras la ciudad perdía su historia, devorada por los nuevos monstruos de hormigón que arrasaron barrios enteros y a sus familias. 

En el año 2045, sus transeúntes caminaban con dispositivos holográficos que proyectaban noticias y mensajes directamente en sus ojos. Pero lo que más destacaba de la capital del país era su sistema de transporte: el Metro Elevado de Enrique Peñaloza y Claudia López. Una maravilla de la ingeniería, un símbolo de progreso y modernidad. Sin embargo, cuando la guerra llegó, ese mismo progreso se convirtió en su mayor maldición. 

Durante todo el siglo XX, las potencias del norte se dedicaron a saquear los recursos naturales del mundo, como lo hicieron con el petróleo, el carbón y el oro, convirtiéndonos en sus esclavos. Pero esa vez vinieron por el agua, la que había sido racionada los primeros seis meses de 2025 por orden del alcalde Carlos Fernando Galán, excepto en el exclusivo sector de La Calera, donde vivía su madre, Doña Gloria Pachón de Galán, junto a algunas de las familias más importantes del país. Allí, los políticos bogotanos decidieron prácticamente “regalarle” el agua a la multinacional Coca-Cola Company para que la vendiera a sus habitantes en botellas plásticas. 

En esos días, el saqueo ya no se disfrazaba de negocios ni se ejecutaba mediante tratados de libre comercio (TLC), debates de pérfidos ladinos con corbata en el Congreso de la República y en el Concejo Distrital o decretos firmados por el presidente, sus ministros y avalados como legítimos por la Corte Suprema de Justicia. El saqueo ya no requería máscaras. 

El primer bombardeo nos tomó por sorpresa. Ya había ocurrido en todo el continente: 16 países habían sido atacados desde 1952 por el imperio norteamericano (Cuba, Guatemala, Nicaragua, Chile, Granada, Brasil y Caracas, entre otros). No hubo sirenas ni ningún sistema de alerta antes de que los misiles impactaran la ciudad. La gente corrió en todas direcciones, buscando refugio, pero en Bogotá no había túneles subterráneos, y el Metro, que alguna vez fue motivo de orgullo, se convirtió en una trampa mortal. Los vagones, suspendidos en el aire, no ofrecían protección alguna. Las estaciones, abiertas y expuestas, se transformaron en blancos fáciles para los ataques. En ese momento, los colombianos recordaron quiénes habían sido los responsables de que el Metro inaugurado en 2028 fuera elevado, pero ya era demasiado tarde. 


El Metro de Bogotá como el botín 

Bogotá cumple más de ocho décadas sumida en un trancón histórico, no solo de vehículos, sino de voluntad política. Lo que para cualquier capital del mundo es una solución básica de movilidad, para Colombia ha sido el capítulo más largo de una novela de traiciones, negocios privados y egos presidenciales. 

Mientras las obras de la Primera Línea hoy rompen el asfalto de la Avenida Caracas, el trasfondo de cómo llegamos aquí revela una verdad incómoda: a Bogotá no le ha faltado dinero, le ha sobrado mezquindad. 

El origen del sabotaje: De Sanz de Santa María a la herencia de los Valencia 

La tragedia comenzó en 1942. Bajo la alcaldía de Carlos Sanz de Santamaría, la ciudad escuchó por primera vez la palabra "Metro". Pero fue en 1963 cuando el proyecto tomó forma de futuro: Jorge Gaitán Cortés no solo propuso un Metro, sino un Tren de Cercanías con una línea de 12 km que uniría la Calle 68 con la 22 Sur. 

¿Por qué fracasó? La respuesta está en los apellidos de siempre. El entonces presidente conservador, Guillermo León Valencia Muñoz—abuelo de la hoy senadora y precandidata del Centro Democrático Paloma Valencia—, junto a su ministro de Obras Públicas, Tomás Alvarado Pantoja, le dieron la espalda a la capital. El motivo no fue técnico, sino económico: los empresarios del transporte ya olfateaban el jugoso negocio de los buses de combustible fósil. El aire de Bogotá comenzó a hipotecarse en favor de unos pocos bolsillos. 


Peñalosa y Petro: El pulso entre el negocio y la ciudad 

Esa misma línea de favorecimiento privado la retomó Enrique Peñalosa durante su primer mandato. En lugar de rieles, Peñalosa decidió pavimentar el futuro con Transmilenio, organizando un esquema de negocio a la medida de los poderosos empresarios del transporte; esos mismos que, históricamente, han movilizado votantes para la clase política tradicional en cada jornada electoral. 

Años después, la administración de Gustavo Petro intentó romper el ciclo entregando estudios avanzados para un Metro Subterráneo, priorizando la capacidad de carga y el respeto por el entorno urbanístico. Sin embargo, la historia se repitió: el presidente Juan Manuel Santos, tras comprometer recursos nacionales, terminó traicionando a la ciudad por cálculos políticos, dejando el proyecto en el limbo para dar paso, nuevamente, a la visión de buses y viaductos elevados. 

El "Frankenstein" de Claudia López y la realidad de los números 

Finalmente, bajo la administración de la hoy cuestionada precandidata presidencial por la Alianza Verde, Claudia López, se firmó el inicio de la Primera Línea. Lo hizo sin contar con los estudios de ingeniería de detalle completos, condenando a la ciudad a un viaducto de 23,96 kilómetros que se elevará a 13 metros de altura, rompiendo el paisaje urbano y amarrando 10 de sus 16 estaciones al negocio de Transmilenio. 

El costo de este "capricho" elevado es un escándalo financiero: 
• Precio inicial: $22,33 billones de pesos. 
• Precio actualizado: Más de $26 billones (debido a tasas de cambio y financiación). 
• Deuda reciente: En diciembre de 2025, se debieron asegurar US$1.060 millones adicionales solo para garantizar que las obras no se frenen en este 2026. 

La Segunda Línea: ¿Un giro o más de lo mismo? 

Hoy, la Segunda Línea (L2MB) se presenta como el "giro hacia lo subterráneo" que la ciudadanía exigió. Un proyecto de $34,9 billones diseñado para conectar a Suba y Engativá con el centro. 

Sin embargo, el fantasma de la ineficiencia sigue rondando: el pasado 20 de enero, la licitación abierta por la administración de Carlos Fernando Galán fue declarada desierta. Bogotá parece condenada a ver cómo sus gobernantes firman cheques y contratos mientras la movilidad sigue estancada. 

80 años después, el Metro no es un triunfo de la ingeniería, sino el monumento a una clase política que siempre puso el negocio de los buses y el cálculo electoral por encima del bienestar de 10 millones de ciudadanos.


El "Ecocidio" Urbano: El costo oculto del viaducto 

La decisión de imponer un metro elevado no solo es un retroceso estético, es un golpe ambiental y social que la administración de Claudia López y el continuismo de Galán han minimizado. Mientras el mundo entierra sus trenes para liberar espacio público, Bogotá construye una "cicatriz de cemento". 

• Degradación del entorno: El viaducto a 13 metros de altura generará zonas de sombra permanente y contaminación visual, convirtiendo la Avenida Caracas en un corredor oscuro que propicia la inseguridad y el deterioro del valor del suelo. 
• Contaminación auditiva: A diferencia del metro subterráneo que propuso Petro, el elevado someterá a miles de residentes y trabajadores al ruido constante de los trenes, un impacto que los estudios de detalle —brillantes por su ausencia en la firma del contrato— no han mitigado adecuadamente. 
• El amarre al diésel: Al integrar 10 de las 16 estaciones con Transmilenio, se condena a la ciudad a seguir respirando el material particulado de los buses, en lugar de apostar por una transición energética real y una movilidad limpia y masiva. 

La "Caja Menor" de las precandidaturas

Es imposible ignorar que el Metro se ha convertido en la plataforma de lanzamiento de figuras políticas que hoy miran hacia la Casa de Nariño. Claudia López aceleró la firma de un proyecto incompleto para colgarse la medalla de "quien lo hizo realidad", dejando a la ciudad endeudada con créditos que ya superan los 26 billones de pesos y comprometiendo vigencias futuras por décadas. 

Por su parte, el fracaso de la licitación de la Segunda Línea el pasado 20 de enero bajo la gestión de Carlos Fernando Galán, deja en evidencia que la prioridad no es la eficiencia técnica, sino mantener el control de los contratos frente a los organismos multilaterales, aunque eso signifique dejar a Suba y Engativá esperando hasta el 2035. 

Bogotá no está construyendo un sistema de transporte; está financiando las vallas publicitarias de la próxima contienda presidencial con el dinero de los impuestos de los ciudadanos que hoy siguen apretujados en un bus. 


Fotografía: ©ArtistasZona, Bogotá 2025. 

(*) En la Guerra Civil Española (17 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939), el Metro de Madrid sirvió de refugio y la estación de Ópera fue utilizada como hospital y la línea de Goya a Diego de León fue una fábrica de municiones. El hecho produjo numerosos relatos y crónicas periodísticas, entre ellas la de Ernest Hemingway, quien escribió sobre la vida en la capital de España mientras sus ciudadanos se refugiaban en los túneles del metro.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

FELIZ NATIVIDAD: EL ARTE DE RENACER: LUZ EN MEDIO DE LAS SOMBRAS

Los artistas sabemos lo que significa navegar por las sombras ajenas, esas que a veces nublan nuestra vida y, en ocasiones, llegamos a simular una sonrisa, mientras por dentro el alma pide ser escuchada. Pero el arte nos regala la perspectiva más importante: nos muestra que somos como la luz.

Este mensaje es un abrazo para nuestros seguidores: no importa cuán profundo haya sido el desafío, siempre puedes nacer de nuevo. Tu lienzo está listo, tu música espera ser compuesta, tus palabras aguardan. Hoy, celebramos la valentía de quienes, una y otra vez, eligen reinventarse. Porque creemos firmemente que siempre habrá tiempo para celebrarlo: cada nueva idea, cada trazo de libertad, cada renacimiento de tu espíritu creativo. 

Fotografía: @ArtistasZona, diciembre 2025.

lunes, 15 de diciembre de 2025

CARTOGRAFÍA DE LA CIUDAD-CUERPO: FOTOLAB DE TEUSAQUILLO REVELA EN "ECOS EN TRÁNSITO" LAS DISONANCIAS DEL HABITAR CONTEMPORÁNEO


 

El Laboratorio Fotográfico de Teusaquillo (Fotolab), se convirtió recientemente en el punto de encuentro para una profunda reflexión visual. La Exposición "Tiempo y Ciudad: Ecos en Tránsito" sirvió como vibrante cierre de actividades del Semillero de Investigación de Fotografía, Tiempo y Ciudad de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en 2025. 

Esta exposición colectiva es un poderoso manifiesto visual que cartografía la complejidad del habitar contemporáneo. 

El Semillero de Investigación es Coordinado por el maestro Guillermo Santos y contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá para el Fotolab de Teusaquillo, que convocó a treinta fotógrafos emergentes cuyas obras convergen en un diálogo urgente sobre la nación, entendida no solo como territorio geofísico de piel expandida, sino como un "complejo organismo" atravesado por la impronta del tiempo y las singulares experiencias de sus ciudadanos. 

La Imagen: Un Catalizador para la Praxis Crítica 

La muestra germina de un "proceso académico de análisis y praxis crítica" gestado en el Fotolab de Teusaquillo, donde la imagen se consagra como un auténtico "catalizador social". Estudiantes, docentes y profesionales han tejido, mediante el lente, un relato común sobre la densa narrativa de la nación. La curaduría enfatizó que la exposición "pone en evidencia un interés profundo por los ecos y resonancias que habitan el país", una tarea que interpela directamente a los espectadores. 

El montaje, diseño y proceso curatorial—fruto de un esfuerzo colaborativo— estuvo meticulosamente orquestado por Mónica Méndez, Ana María Cortés y Norman Danilo Giraldo. Su visión articuló treinta fotografías que, en su conjunto, dibujan las contrastes, disonancias, ambigüedades y potencias creativas de la ciudad, tejiendo una conversación sin fisuras. 

Ejes Temáticos: Una Cartografía Crítica de la Experiencia Urbana

La muestra propuso un cruce fascinante de temas que van desde lo arquitectónico y el espacio urbano, hasta el diálogo con lo rural y la reflexión sobre la identidad del cuerpo. El hilo conductor es la forma en que la presencia humana transforma su entorno, resistiendo los ritmos de la modernidad. Los cinco ejes temáticos de la exposición no solo organizan la sala, sino que proponen una cartografía crítica de la experiencia urbana. 

El primero de ellos fue el “Cuerpo Arquitectónico”, donde la ciudad se lee como un archivo vivo y un "cuerpo en transformación". Las estructuras, muros y grietas se vuelven "vestigios de una presencia que se mantiene en el tiempo", dialogando con la memoria y la metamorfosis. 

El “Contrastes de lo Natural” por su parte exploró el vínculo recíproco entre paisaje y transformación. Las fotografías observan los territorios naturales desde tres perspectivas: la del viajero, el paseante y la de quien regresa tras el desarraigo, donde "el paisaje también nos observa, nos nombra y nos transforma". 

De otro lado, “las corpografías” evidencian el tránsito entre percepción, memoria y experiencia sensible. Aquí, el cuerpo y la ciudad son territorios "habitados y recordados", explorando historias de vulnerabilidad en el espacio público y la intimidad. 

La “Nostalgia de la Sobreproducción” aborda la crítica a las lógicas del consumo y el capitalismo acelerado. Este grupo de imágenes presentó la resistencia de oficios y tradiciones, mostrando la "dureza del esfuerzo manual, la desigualdad y el peso de la rutina". 

Y el último eje temático dedicado a las “Geografías del Colapso”, nos platea una reflexión sobre las "distopías del presente: visibles, residuales e inadvertidas". Se revela cómo la presencia humana es una fuerza transformadora de la energía en dispersión, invitando a observar las derivas del paisaje y los rastros de nuestra propia condición en el desorden. 

Una Invitación a la Pausa y el Co-crear 

Al recorrer la obra de los treinta artistas —entre ellos Alejandro Dimate, Ana María Rincón Medina, Bielkin Teuta, Daniel Aguirre, Diego Fernando, Gabriel FM Díaz, Jhara Monteñez, Juan Diego Zamudio, Juan Sebastian Martínez, July Alvarado, Katherine Sarmiento Rojas, Kelly Bustos, Laura Aldana, León Cubides, Liant Vanegas, Luisa Borja, María Alejandra Rivera, Mónica Méndez Merchán, Natalia Laverde, Natalia Zuluaga, Nicolás Blanco, Nicolás Díaz, Nicole López, Norman Danilo Giraldo, Razé Torres y Camila Ruiz, Sofía Bernal, Tatiana Latorre, Valentina Castro, Verónica Aroca y Artistas Zona Oriente—, se activa una invitación a la pausa. Es un llamado a trascender la prisa cotidiana para detenerse en los gestos, los silencios y las texturas. 

"Tiempo y Ciudad" logra obligar al espectador a "resignificar la experiencia cotidiana de habitar una ciudad en continua transformación". Más allá del registro documental, es una profunda meditación sobre esa urbe que todos, de alguna manera, co-creamos. 

Fotografías: FotoLab Teusaquillo.

1. Pereza (De la Serie Pecados capitales), Verónica Aroca, 2025. 
2. Cuando me acuerde de ti. (De la Serie Paisajes implicados), Artistas Zona Oriente, 2024. 
3. Rodando en Tabogo. Gabriel FM Díaz, 2024.
4. Urbe convergente. Natalia Laverde, 2025. 
5. Si mañana despierto. Nicolás Blanco, 2023. 
6. Sin Título. Norman Danilo Giraldo. 2023.

jueves, 4 de diciembre de 2025

GUBAIDULINA Y LA MISA DEL ANTROPOCENO: CÓMO UN CONCIERTO EN BOGOTÁ TRANSFORMÓ EL HORROR DE HIROSHIMA EN RITO DE SANACIÓN


El pasado domingo 23 de noviembre de 2025, en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se realizó uno de los eventos culturales más profundos y significativos del 2025: la Conmemoración de los 80 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, cuando Japón estaba prácticamente rendido; sin embargo, el presidente Harry S. Truman y los Estados Unidos decidieron mostrarle al planeta hasta dónde podía llegar la barbarie del imperio y esta modernidad de la muerte que nos impusieron durante todo el siglo XX. 

El hecho adquiere relevancia en momentos en que estamos inmersos en las tensiones geopolítica y reaparece el fantasma nuclear en la escena global amenazando la supervivencia humana; al tiempo, que la estabilidad del Caribe sigue amenazada por cuenta de la invasión del ejército norteamericano a Venezuela y, posteriormente, a Colombia, quienes buscan afanosamente quedarse no solo con el petróleo venezolano sino con sus recursos minerales. 

Por eso, más que un concierto, fue una ceremonia de memoria viva y sanación la propuesta del programa Presencias-Sonidos & Ecos, que adelanta la Dirección de Patrimonio Cultural de la UNAL, bajo la batuta del Director de la Filarmónica de la Universidad Nacional, Guerassim Voronkov. 

El Horizonte Ético de la Vanguardia: Sofiya Gubaidulina

En el centro de esta ofrenda sonora, se erigió la figura de la recientemente fallecida (marzo de 2025) compositora ruso-tártara Sofiya Gubaidulina. La ejecución de su Proprium – Misa Instrumental fue la columna vertebral del evento, presentando por primera vez en Colombia el tríptico tal como fue concebido: una ceremonia sagrada sin palabras que trasciende la función de mero concierto. 

La obra, compuesta por tres piezas concertantes –el Introitus (1978) para piano, el Offertorium (1980) para violín y el Detto II (1972) para violonchelo–, invitó al público a un viaje místico donde, como ella misma afirmó, "la música conecta lo finito con lo infinito". La vanguardia de Gubaidulina, con su uso radical del silencio, las microtonalidades y la percusión, se reveló como el "único horizonte ético posible" para enfrentar las urgencias del presente. En un mundo que, según el programa, se inició geológicamente con la bomba (el Antropoceno), la música de Gubaidulina no solo recordó la catástrofe, sino que buscó la "resurrección" a través de la transfiguración sonora y la luz que emerge de la disonancia y el silencio. 

Un Encuentro de Fuerzas Vivas: Maestría y Compromiso 

La calidad interpretativa estuvo a la altura de la magnitud simbólica de la obra. En primer lugar, cabe destacar el Ensamble: Las Cuerdas de la Orquesta Filarmónica Juvenil y la Orquesta Filarmónica de Mujeres, bajo la batuta del maestro ruso Guerassim Voronkov, demostraron una solidez que le dio cuerpo a la compleja textura orquestal de Gubaidulina. 

Por otro lado están los solistas. El colombiano Mauricio Arias-Esguerra (piano), la ucraniana Ala Voronkova (violín) y el venezolano José David Márquez (violonchelo) unieron tres naciones y tres instrumentos en un diálogo de maestría. Voronkova ofreció un vibrante y lírico Offertorium, mientras que Arias-Esguerra y Márquez entregaron interpretaciones poderosas que navegaron con destreza entre el virtuosismo técnico y la profundidad mística que exige la compositora. Su presencia en el escenario es testimonio del carácter latinoamericano e internacional del proyecto PRESENCIAS. 


Cuerpo y Memoria: Teatro Danza Pies del Sol 

Un elemento distintivo y profundamente integrador fue la participación del colectivo Teatro Danza Pies del Sol, dirigido por Gerardo Rosero. Su intervención, integrando el lenguaje corporal y la danza al rito musical, reforzó la idea central del programa: que "la memoria no se archiva: vibra, interpela y se transforma en sonido, en gesto, en cuerpo colectivo". El movimiento se convirtió en una forma de reparación simbólica, haciendo del arte no solo un recuerdo sino una acción, transformando el dolor en luz. 

El clímax del sincretismo del concierto-ceremonia concluyó con la intervención de una sabedora ancestral del pueblo originario del Vichada, quien en un acto de sanación con sus voz elevó una oración por la vida. 

Un Acto Político y Cultural 

El programa PRESENCIAS-Sonidos & Ecos es, en esencia, un acto político y cultural. Al levantar su programación sobre hitos de memoria (que incluyen desde Hiroshima hasta el Genocidio palestino, pasando por la Masacre del Palacio de Justicia y el Magnicidio de Guillermo Cano Isaza), la UNAL y sus aliados (como la Orquesta Filarmónica de Bogotá) consolidan un espacio donde la diversidad cultural. 

Quizás, el concierto de Hiroshima fue una pausa ante lo irreparable y una poderosa declaración: la música, en su capacidad de sanar y unir, nos obliga a "no repetir"; finalmente, este concierto-ceremonia se erigió como un recordatorio indispensable del poder de la destrucción total, pero sobre todo, del poder de la resistencia y la esperanza que reside en la expresión artística.
 


Fotografía: ©ArtistasZona, noviembre 2025. Concierto Conmemoración de los 80 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).