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viernes, 20 de febrero de 2026

EN BARRANCABERMEJA: LA ESTÉTICA DEL ALGORITMO


Cuando la Alcaldía se quedó sin alma 

"En el arte, como en la política, la belleza que no es honesta no seduce; simplemente hace ruido. Es estridencia visual repetitiva que intenta ocultar la realidad." 

 Es un espectáculo fascinante, pero a la vez desolador, observar la inanición creativa que revela la actual Administración Distrital de Barrancabermeja de Jonathan Steven Vásquez Gómez y su coalición de gobierno. No conformes con una precaria gestión, acaban de oficializar su decadencia estética. 
 

Generar imágenes con Inteligencia Artificial(IA) con pretensión de ser un gesto plástico o cultural, cercano a su tendencia de oficializar el Street Art no es solo la glorificación a la contemporaneidad, como pretenden vendernos con píxeles prefabricados; es la notificación de una confesión. El uso de algoritmos para representarse a sí mismos deja al descubierto una verdad incómoda: en el Distrito no hay nadie con nada que decir ni voz propia para intentarlo, ni el coraje de enfrentarse a la realidad ni mucho menos construir horizontes de futuros sino clientela política. 

Es decir, la creatividad está cuarentena, porque cuando una institución recurre a un prompt para que una máquina piense por ellos, nos están gritando que su capacidad para responder frente a los retos de la realidad está en quiebra técnica. 

Además, para algunos se constituye en una estafa visual inundar el espacio público con una estética de “plástico”. Es el triunfo del procesador sobre el pulso humano; la victoria de lo fácil sobre los procesos de creación y, por otro lado, es el reflejo de la gestión, donde lo artificial, sin alma, es programado para simular una realidad que no existe pero que esconde sus propias carencias. 

Lo que vemos es el reflejo de la oquedad de un río seco y un claro síntoma de una administración intrascendente. Así es todo en este gobierno: una simulación programada para la teatralidad política; un empaque brillante de lentejuelas y canutillos que oculta el vacío de ideas pero les sirve para decorar la pasarela del poder. Tal vez, echar mano de la IA demuestra que la realidad les quedó grande; además, es cada vez más claro que la creatividad exige un esfuerzo de honestidad, que en el Distrito no están dispuestos a pagar. 

Desde la trinchera del arte, les recordamos una máxima innegociable: la belleza que no es honesta, solo hace ruido son estridencias visuales, plástico digital que no conecta con nadie porque carece de pulso humano. Es el triunfo del "prompt" sobre el pensamiento y sus procesos creativos. 

Por eso, nos permitimos extenderles una invitación subversiva: atrévanse a usar la imaginación. No la de un servidor en California, esa que parece esta sepultada bajo capas de burocracia. Pierdan el miedo a la hoja en blanco. El único riesgo de trabajar con creatividad y honestidad es que, por una vez en este cuatrienio, terminen haciendo algo mejor que dialogue con la ciudad. 

Barrancabermeja no necesita una administración pública falaz ni renders perfectos de mundos inexistentes; necesita que el Distrito le responda a sus electores. Basta de subcontratar el alma.

El gesto no propicia el diálogo, ni aporta valor cultural sino deterioro 

Fotografía: ©ArtistasZona, Barrancabermeja, 2025.