

Lo que no nos pertenece
Por. Victor Hugo
“Nada de lo que se creía superado por la historia ha desaparecido realmente, todo está ahí dispuesto a resurgir, todas la formas arcaicas, anacrónicas, como los virus en lo más hondo de un cuerpo, La historia sólo se ha desprendido del tiempo cíclico para caer en el orden de lo reciclable”. Jean Baudrillard
“Por un lado nos encontramos con los apocalípticos y por el otros a los evangelistas. En más de un sentido el progreso técnico se ha presentado como el sucesor de las religiones reveladas. Salvación y condenación, bienaventuranza y maldición, es algo que, desde la Ilustración los augures ya no leen en las Sagradas Escrituras sino en las entrañas de la civilización técnica”. Hans M.EnzensbergerDeambulando entre el sonido del cristal golpeado por el suelo, recordé el magnífico horror de la gravedad y las fórmulas de la “Principia” que Newton nos enseñó; no obstante, por la inercia del último salón acostado, después de la larga marcha que no nos daba posibilidad alguna de detenernos, sino que nos devoraba entre sus espacios de paredes livianas de historias, curtidas por el tiempo, entre los gritos que susurraban y anunciaban el irrevocable día del rosario de mayo en la Sagrada Familia, cometimos el concupiscente atrevimiento de entrar a la casa de Elías…
Al escuchar el sonido de casa, en ese instante se quebró un objeto de cristal que premeditadamente el artista tiraba frente a los medios de información para que hicieran la toma de un hecho en tiempo real; entre tanto y en off, un observador me preguntaba cuánto podría costar el preciado artefacto, que sin compasión alguna fue derribado de su estante para que la inclemente cámara capturara la intención; mientras recordaba las historias que la Metro Goldwyn Mayer y todos los largometrajes de las productoras de Hollywood, fundadas por el capital judío, nos han vendido con su visión reduccionista de la cultura judeocristiana occidental.
Cuando regresé al lugar, la intención del sonido que golpea incesantemente ese curtido piso de microhistorias, que algún día pasaron inadvertidas, pero que se callaron en los salones de la Sagrada Familia; pensaba en las historias y la impunidad que reina en el país, por ejemplo: la del exmilitar y mercenario judío Jair Klein, ampliamente recordado en el Magdalena Medio colombiano.
Esas mismas historias de impunidad no golpean el piso con el cristal porque tienen 500 años de esclavitud que encadenaron a los afrodescendientes y que aún siguen condenados al feudalismo de la sociedad vallecaucana. Ellos, los esclavos, eran castigados cuando, por el nerviosismo de tener entre sus manos un cristal traído de las frías y gélidas Europas, terminaban deslizándose como por arte de Chande entre sus ásperos dedos.
Después de este hecho, venía el garrotazo blanco y el calabozo seguro… Así, como condenaron los judíos al pueblo palestino, cuando por mandato de su dios un día invadieron su país. Conocedor poco de la historia, me pregunto cuántos misiles e incursiones del ejército sionista de Israel han terminado con las vidas de las mujeres, niñas, niños y jóvenes palestinos.
Simplemente, la historia está ahí… Esa que no aprendí por efectos de la incapacidad de mis profesores, pero que hoy no permite negociar con el redentor ni esperar en la sinagoga ni en iglesia alguna a que llegue el verdadero Mesías… Aunque no estudié en ninguna academia, sólo intento observar la realidad… Quizás me hizo falta estar en un kibutz o ir a The Bezalel Academy of Arts and Design, de Jerusalén.
Hoy todos sabemos que la historia es incontenible y los hechos están ahí servidos en la mesa en la que no voy a comulgar… Aunque Hollywood y la CNN, del judío Tin Turner, nos sigan manoseando y escondiendo la verdad. Por eso, yo no prefiero el fino aliento de Dios para que me dé la vida… No, no soy la botella… ni estoy hecho del cristal, ni espero como su reloj, la presencia del redentor, el mesías guerrero que después de 5769 años nos viene a asaltar o a salvar.
Por eso, cada año, mientras los israelitas celebran su Rosh Hashaná, diariamente somos asaltados por Wall Street, que está en manos de los capitalistas y especuladores judíos. No… no más simulación; el arte es la poética de la realidad, no es la realidad significante con que nos muestran la ficción metafísica de un pensamiento que se alindera, en sus mínimas metáforas, y que reitera en la negrilla espía lo que la Torat y sus cábalas siempre han tratado de descifrar. No, soy esta tenue realidad, un instante del tiempo que se contradice con su antimateria y el flujo de unas cuerdas que hoy ni siquiera me llaman al despertar.
La intervención
Frente a este alud de significaciones de "Trümmerfrauen", espontáneamente y con la complicidad de un artista de la zona oriente, entre la corazonada limpia, en medio del buffet vacío y estruendoso de la obra premonitoria de Elías Heim, intentamos cuestionar desde la esencia el material ideológico de la que estaba construida la propuesta. De ahí que su vaso desechable señala más la contradicción de la contemporaneidad que la simplicidad interpretativa con que sueña la polisemia cuando se hace singular en la primera persona de la conjunción del pensamiento: yo.
Frente a este alud de significaciones de "Trümmerfrauen", espontáneamente y con la complicidad de los artistas de la zona oriente, entre la corazonada limpia, en medio del buffet vacío y estruendoso de la obra premonitoria de Elías Heim, intentamos cuestionar desde la esencia el material ideológico de la que estaba construida la propuesta. De ahí que su vaso desechable señala más la contradicción de la contemporaneidad que la simplicidad interpretativa con que sueña la polisemia cuando se hace singular en la primera persona de la conjunción del pensamiento: yo.
Este acto de irreverencia regional no hace puntos suspensivos sobre la intención del 41 Salón “Nacional” de Artistas, sino que se reitera, hasta la saciedad del que no fue invitado y que observa a través de la reja la opulencia de una fiesta que dejó de lado la posibilidad de construir una verdadera noción del arte en el país, leído en la marginalidad de la región, desde donde se arquitecta hoy otra fe.
Fotografía: ©ArtistasZona, 2008. Superposiciones. Intervención sobre la obra de Elías Heim. Trümmerfrauen. Colegio la Sagrada Familia, calle 3 oeste No. 3-21, Cali.