El pasado sábado 24 de enero, los artistas plásticos y visuales de Bucaramanga fuimos convocados por el exconcejal de Bucaramanga, narrador y productor cultural Francisco Centeno. El objetivo del encuentro era abordar el diseño del Plan Decenal de Cultura para Santander.
Este encuentro representa un intento más por cumplir la Ley General de Cultura (Ley 397 del 7 de agosto de 1997), la cual determinó que los entes territoriales y departamentales debían elaborar una ruta planificada para el sector cultural con una perspectiva a diez años.
Sin embargo, las diferentes administraciones departamentales y municipales de Santander han hecho caso omiso a esta normatividad. Hoy, cuando apenas falta un año para que se venza el plazo de lo que debió gestionarse desde el año 2000, intentamos abordar el tema sin la rigurosidad que el sector requiere como eje fundamental del desarrollo regional.
Así tuvimos la oportunidad de expresarlo ante los escasos 23 asistentes a la reunión. Tras escuchar al organizador durante hora y media en una disertación que aportó muy poco al propósito del ejercicio, se nos propuso una antimetodológica "lluvia de ideas".
La Metodología (o la falta de ella)
Al hablar de planificación es obligatorio hacer una lectura de la territorialidad. Se debe conocer el contexto a través de indicadores de gestión, presentar una interpretación pormenorizada de los datos que modelan el territorio y señalar los antecedentes conceptuales, jurídicos y económicos de la región. Asimismo, es indispensable revisar las proyecciones de inversión de la administración pública y sus posibilidades reales en términos presupuestales.
Un plan real exige cruzar variables en los diferentes escenarios del desarrollo que afectan al sector. Además, requiere una lectura política rigurosa frente a la posibilidad de crear políticas de Estado duraderas, y no simples coyunturas para el proselitismo o el acomodamiento del poder. Es necesario evitar que la inversión se avale mediante un supuesto ejercicio de participación ciudadana que solo busca firmas para refrendar eventos, pero que ignora las opiniones de los asistentes a la hora de diseñar los planes y presentar las iniciativas legislativas; proyectos que, finalmente, se terminan elaborando desde los escritorios de los asesores y consultores de turno.
Por eso, un verdadero ejercicio de planificación va mucho más allá de una reunión o de un "foro-espectáculo" diseñado para la prensa y el protocolo oficial. Cumplir un contrato no es entregar un documento final lleno de fotografías que solo deslumbran a la administración pública.
El dato: En nueve ocasiones consecutivas, el consultor Francisco Centeno mencionó que le habían faltado solo 21 votos para ocupar una curul en el Concejo Municipal de Bucaramanga.
Desde esta perspectiva, todo hizo falta en la cita del pasado sábado. Ni siquiera las intenciones fueron claras, y aún no conocemos el modelo real bajo el cual la gobernación piensa el departamento. ¿Qué escenarios de desarrollo proponen? ¿A partir de qué insumos diseñan sus prospectivas? ¿Qué lecturas geoestratégicas tienen de la territorialidad y qué consideraciones políticas median en su visión de futuro?
De eso no se escuchó nada. Al contrario, el consultor centró gran parte de su intervención en el pacto político que tenía con el músico John Claros, quien —según él— debería estar ocupando la Dirección General del Instituto Municipal de Cultura y Turismo (IMCT). Creo que no fuimos a la reunión a escuchar reproches electorales. Eso fue exactamente lo que manifesté en el encuentro.
Vaya ejercicio de planificación para el sector cultural de Santander. Quizás, al ser este un año eminentemente electoral, se esté preparando la próxima adhesión a las campañas de Senado y Cámara, asegurándole a Centeno su próxima curul en el Concejo. Nada mal: sacarle un buen dividendo político al hecho de convocar a los artistas santandereanos a pensar el futuro cultural del departamento.
Ante estas realidades, sugerí la intervención de la Oficina Asesora de Planeación Departamental para que presentara su idea de región —consignada en el Plan de Desarrollo Santander Incluyente— y realizara un taller sobre la metodología técnica que contempla la elaboración de un plan. Esto con el propósito de manejar un lenguaje común basado en los criterios del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y del propio Ministerio de Cultura.
¿"Simples artistas"?
A esa altura de la reunión, uno de los integrantes del Grupo Pie Izquierdo, intentando exculpar al organizador, manifestó que éramos "simples artistas" y que debíamos proceder con la lluvia de ideas propuesta para la mesa de trabajo.
Frente a este punto de vista, no sé si los artistas pueden ser catalogados como "simples". Tal vez esa apreciación se refería a nuestra condición socioeconómica, marcada por la última jornada de sisbenización. Quizás piensen que el arte no tiene nada de complejo y que su constructo conceptual es un vacío e insípido recorrido por la historia de la civilización; uno que lleva a la conclusión de que nunca hemos llegado a ninguna parte ni aportado nada sustancial a la humanidad. Quizás.
Pero ante semejante profanación, liviandad y desconocimiento de la historia del arte —expresados en un gesto de apoyo incondicional a la labor de Francisco Centeno (contratado por la Oficina de Planeación Departamental en cabeza de Consuelo Ordóñez)— no quedaba otra cosa por decir: las cosas hay que hacerlas bien. Esa es nuestra responsabilidad social, máxime cuando se trata de artistas que proponen ejercicios creativos y provocadores de reflexiones ante la sociedad.
Mesa de Artes Plásticas: Ideas preliminares
Ya entrando en materia respecto al sector, propuse las siguientes acciones concretas:
- Fortalecimiento del programa de Bellas Artes de la UIS: Crear una escuela de carácter presencial con profesores de planta que construyan nuevos diálogos y procesos de investigación.
- Infraestructura cultural: Construir una Sala de Exposición en cada una de las seis provincias del departamento.
- Reforma educativa: Revisar la cátedra de educación artística en las escuelas y colegios del departamento para generar sinergias reales entre los sectores de educación y cultura, propiciando la formación de públicos.
Por otra parte, se logró un consenso para promover la creación de la Escuela Departamental de Artes y avanzar en la profesionalización de los creadores santandereanos, aprovechando la capacidad instalada y la infraestructura de la Universidad Industrial de Santander (UIS).
Las grandes preocupaciones
Las preguntas que quedan en el aire tras este encuentro son profundas:
1. ¿Qué va a pasar con esta incandescente "lluvia de ideas" que aún no tiene un sentido orgánico ni un norte claro por parte de sus consultores?
2. ¿Quién va a realizar el seguimiento al trámite de elaboración del documento y su posterior presentación a la Asamblea Departamental para que se constituya en una política pública por Ordenanza?
3. ¿Quién nos garantiza que esto no será, otra vez, un esfuerzo estéril?
Amanecerá y veremos. Por ahora, y a pesar de mi posición crítica, habrá que dar un margen de espera, vigilar de cerca el proceso y rodear la propuesta para intentar sacarla adelante.
Finalmente, una duda institucional: ¿Acaso no es a la Secretaría de Desarrollo Departamental a la que le corresponde el tema cultural dentro de sus objetivos misionales? ¿Cuál es su participación en esto? Es sumamente extraño que no hayan estado presentes.
Fotografía: ©ArtistasZona. Aspectos de la reunión e intervención de Francisco Centeno. 24 de enero de 2009. Casa de la Cultural Custodio García Rovira. Bucaramanga