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domingo, 26 de abril de 2026

BARRANCABERMEJA 104 AÑOS: ¿IDENTIDAD PROPIA O SUCURSAL DEL NARCOTURISMO?


En los 104 años de Barrancabermeja, la ciudad no asiste a una celebración, sino a un velorio de su propia identidad. Bajo la administración de Jhonatan Stivel Vásquez Gómez, el puerto petrolero está sufriendo una metamorfosis estética y ética que busca borrar nuestra historia para convertirnos en una sucursal de la "estética del artificio" de Medellín, promoviendo un narcoturismo que es una bofetada a las víctimas de la violencia en el Magdalena Medio


El Alcalde de la farándula y el negocio 

La gestión de Vásquez ha definido un nuevo ritmo gubernamental: la ausencia selectiva. El alcalde parece ser un holograma que solo se materializa cuando hay una fiesta, un desfile o un negocio de gran envergadura. Mientras la ciudad se sumerge en una crisis de seguridad y pérdida de rumbo, el mandatario reaparece únicamente para validar esa "nueva estética urbana" de luces LED y fachadas de plástico, ignorando los problemas estructurales de un territorio que reclama gobernanza y no solo entretenimiento. 

"Reescribiendo la historia": Del pastor cuestionado al heredero del caos 

Bajo el irónico eslogan de campaña "Escribamos la Historia", Jhonatan Vásquez parece estar redactando, en realidad, un capítulo de amnesia colectiva. No se puede olvidar que, hace apenas un año, Barrancabermeja pretendió ser "bendecida" por el entonces alcalde de Bucaramanga y pastor cristiano, Jaime Andrés Beltrán Martínez, cuya elección fue finalmente anulada por el Consejo de Estado en agosto de 2025 tras confirmarse, en segunda instancia, su responsabilidad en doble militancia. 

Como es costumbre en la clase política de derecha —que instrumentaliza la religión como herramienta de marketing—, Beltrán fue el invitado de honor de Vásquez en el concierto Góspel de 2024 en Barrancabermeja. Juntos, en un acto de mesianismo político, "bendijeron" la ciudad; una puesta en escena que hoy resulta lúgubre, mientras la capital de Santander aún espera respuestas de la justicia frente al asesinato de la abogada y veedora Sandra Serrano. Este hecho, que causó conmoción nacional y fue denunciado por el propio presidente Gustavo Petro, apagó una de las voces más críticas contra Beltrán, quien lo había señalado por presuntas irregularidades contractuales y nexos con la corrupción antes y durante su accidentado mandato. 

El panorama se torna más oscuro si recordamos que, en marzo de 2026, la Contraloría abrió un proceso de responsabilidad fiscal contra el destituido Beltrán Martínez por la pérdida de materiales del alumbrado público, un detrimento patrimonial estimado en $46.600 millones de pesos. 

Al parecer, esta es la verdadera historia que se está escribiendo: una línea de continuidad donde el poder transita entre políticos cuestionados y administradores de la estética del "narcoparamilitarismo estético". La ciudad ha mutado de la bota militar a la bota del "pujante emprendedor paisa" que, amparado en las políticas heredadas de la Seguridad Democrática, infla burbujas inmobiliarias mientras desplaza y asfixia el imaginario local.

Videoarte



Barrancallín: El triunfo del arquetipo foráneo

Como bien señalaba Carl Jung, los mitos y arquetipos configuran la psique de las sociedades. En Barrancabermeja, como lo dejó planteado el anterior alcalde Alfonso Eljach, la administración actual está forzando un reemplazo de mitos. Mientras se intenta desdibujar la figura histórica de Pipatón y Yarima (nuestro inconsciente colectivo), se imponen los héroes de la mitología paisa. 

Hoy, el debate en los mentideros políticos sobre el nombre de "Barrancallín" deja de ser una broma para convertirse en una realidad topográfica. La ciudad está siendo rediseñada como ciudad de narcos invisibles, donde se promueve el consumo del turista que busca la apología a la cultura narco y a punta de "limpieza" social disfrazada de seguridad y orden; a lo que hay que sumarle la infalible estrategia del pan y circo del Distrito. Los artistas plásticos, músicos y pensadores locales observamos con estupor como la bandera, el escudo y el himno son desplazados por una iconografía que huele a asfalto de Medellín y no a lodo del Magdalena. 

La herencia de la entrega

Este hito no nació ayer. Es la culminación de un proceso de despojo que inició con la privatización de la ESSA y la entrega del departamento a intereses foráneos durante la era de Horacio Serpa. Hoy, Jhonatan Vásquez es el curador de esa obra de arte de mal gusto: una ciudad que se avergüenza de sus raíces Yariguíes y prefiere venderse como un barrio más de la capital antioqueña. 

Un aniversario en resistencia 

A 104 años de su fundación, Barrancabermeja no necesita más fiestas de fachada ni alcaldes de redes sociales. Necesita una cirugía ética. La "nueva realidad" que promueve la Alcaldía es un insulto a la memoria de quienes cayeron defendiendo este puerto de las garras del paramilitarismo que hoy regresa disfrazado de "progreso y estética urbana". 

Barrancabermeja no es una sucursal. No somos un barrio de Medellín. Somos río, somos lucha popular y somos memoria, aunque al alcalde solo le interese el negocio de la fiesta. Recuerden que el espacio público y la toponimia no son solo nombres o infraestructura; son el lienzo donde se proyecta la identidad y el poder. Feliz cumpleaños Barrancallin. 

Fotografía y Video: ©ArtistasZona, Diciembre 2024. Este artículo se publica como un acto de resistencia cultural frente a la imposición de imaginarios que deshonran nuestra historia.

jueves, 9 de abril de 2026

9 DE ABRIL, LOS INNOMBRABLES: DESPLAZAMIENTO Y VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Mientras usted lee estas líneas desde la comodidad de su hogar o frente a una pantalla, la realidad afuera es devastadora: hoy, el mundo enfrenta la mayor crisis de desplazamiento de la que se tenga registro. Según los informes más recientes de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la cifra de personas forzadas a huir ha superado la barrera de los 117 millones.

Este dato más que una estadística es una bofetada a la conciencia global. En una década, el número de personas desplazadas se ha duplicado, impulsado por nuevos conflictos, la agudización de guerras prolongadas y el impacto del cambio climático. Para dimensionar la tragedia: hoy, una (1) de cada 70 personas en el planeta ha sido obligada a dejar su hogar

El "momento de la verdad" es hoy 

El panorama global ha cambiado drásticamente. Conflictos como los de Sudán, Ucrania, Gaza y todo el Asia Occidental(Medio Oriente) han sumado millones de rostros a la lista del desarraigo. Sudán se ha convertido en la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con más de 13 millones de personas huyendo de una violencia feroz. 

Del total de personas forzadas a huir, cerca de 42 millones son refugiados y, lo más doloroso, más de la mitad son niños y adolescentes que crecen sin raíces, viendo su futuro hipotecado por la guerra. 

Colombia: El epicentro del desplazamiento interno 

En el contexto de 2026, Colombia continúa en el epicentro de esta crisis. Aunque el panorama global ha variado, nuestro país sigue ocupando uno de los primeros lugares en desplazamiento interno, con cifras que superan los 6.9 millones de personas afectadas históricamente. A pesar de los esfuerzos de paz, las disputas territoriales en regiones como el Catatumbo, el Pacífico y el Nordeste Antioqueño mantienen activo el motor del desplazamiento forzado por cuenta del narcoparamilitarismo. 

El negacionismo y el botín burocrático de las víctimas 

Para completar el panorama, y como respuesta a la movilización nacional de las víctimas, Álvaro Uribe Vélez, el Centro Democrático y Cambio Radical promovieron la desmemoria a través de políticas negacionistas. Durante lo que se ha descrito como más de 20 años de hegemonía uribista y narcoparamilitar, se intentó borrar la realidad del conflicto armado interno, prohibiendo incluso que los funcionarios del Estado lo reconocieran oficialmente. 

En medio de esta pugna por la verdad, se logró que el Congreso de la República aprobara la Ley 1448, la cual creó la Unidad para las Víctimas. Sin embargo, la entidad terminó convertida en un monstruo burocrático, donde las altas direcciones suelen ser ocupadas por exparlamentarios o recomendados políticos del uribismo. Este hecho pone en riesgo la integridad y el proceso de reparación de quienes han padecido la guerra en el país. 

El caso de la burocracia 

Un ejemplo claro de este engranaje es el político bumangués René Rodrigo Garzón Martínez, quien hoy se desempeña como Director Técnico de Gestión Social y Humanitaria de la Unidad para las Víctimas. Garzón Martínez fue representante a la Cámara por Santander, integrando comisiones clave como la Tercera de Asuntos Económicos y la de Acusaciones, tras obtener más de 24.000 votos bajo la bandera de Cambio Radical —partido cuestionado por el historial judicial de varios de sus líderes—.

Pero la trayectoria de Garzón Martínez inició a la sombra del liberal Norberto Morales Ballesteros (QDEP) en el Directorio Liberal Popular de Santander. Asimismo, se le recuerda por su relación con el polémico Centro de Estudios de Santander (CEDES), cuyo edificio en la carrera 27 de Bucaramanga ha sido objeto de cuestionamientos públicos por el presunto uso de recursos irregulares en su construcción. 

En febrero de 2010, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a Morales Ballesteros a 6 años y 3 meses de prisión (75 meses). La sentencia se fundamentó en el delito de concierto para delinquir agravado, específicamente por su responsabilidad en la promoción y fomento de grupos paramilitares y sus vínculos con el Bloque Central Bolívar y Ramón Isaza y Henry Pérez en el Magdalena Medio.

Esta configuración burocrática genera una profunda desconfianza en las víctimas, quienes ven en riesgo la imparcialidad de su reparación. El reciclaje de estas figuras en entidades sensibles para la paz no solo es una contradicción ética; es una afrenta a la memoria que el arte y el periodismo independiente están llamados a cuestionar.

Mapa global

En el actual mapa global del desplazamiento, las naciones con mayor número de población afectada son: 

1. Palestina (Gaza). 
2. Sudán: La crisis más aguda con 13.4 millones. 
3. Siria: Cerca de 12 millones entre refugiados y desplazados internos. 
4. Colombia: Líder en desplazamiento interno en el hemisferio occidental). 
5. Ucrania. 
6. Afganistán.

El arte como trinchera contra el simulacro 

Ante este panorama de cifras y realidades desgarradoras, el arte surge no solo como un medio de denuncia, sino como el último refugio de la identidad frente a la “arquitectura de la simulación de la realidad”. Para una persona desplazada, pintar, cantar o escribir representa una forma de recuperar el territorio perdido y de recordarle al mundo que, detrás de cada estadística, palpita una historia, una familia y un nombre que se resiste al olvido. 

En Artistas Zona Oriente, creemos que la creación es el puente necesario frente a la anomia y la herramienta para la construcción simbólica de nuevos imaginarios colectivos y subjetividades. Solo a través de la expresión artística lograremos generar rupturas en el simulacro, convirtiéndola en la fórmula definitiva contra nuestra propia desaparición como sujetos históricos. 

Fotografía: ©ArtistasZona, De la serie Ella tocó a la puerta".

domingo, 2 de noviembre de 2025

¡SILENCIO CÓMPLICE Y NECRO-DISCURSO: LA OFENSA DEL CNMH A LA MEMORIA Y LA VIDA!

Lo decimos con arte

En el "Día Internacional para Poner Fin a los Crímenes contra Periodistas" se convirtió en una nueva y flagrante demostración de la hipocresía institucional por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Nos "deleita" y "llena de felicidad" – con una ironía que roza lo amargo – su aparición en el debate; una intervención pulcra, perfumada y vacía, que irrumpe precisamente para ocultar los mecanismos de impunidad que esta misma entidad, bajo cuerda, parece fortalecer con su inacción calculada. 

No es un ejercicio de diálogo lo que realiza el CNMH en sus redes sociales, sino un impecable, aunque siniestro, exorcismo de conciencia. Lo hace a través de su nefasto y habitual oficio de contar muertos y elaborar frías tablas, reflejo de un necro-discurso pletórico del lánguido obituario vacío. 

El CNMH no dialoga, realiza un inventario. Su postura es la de un tecnócrata leguleyo de la muerte, que se mantiene a la espera de la próxima tragedia para salir a hacer un recuento más, con las mismas frases prefabricadas y repetitivas de siempre. 


El Espectáculo de la Indolencia 

La crítica debe ser profunda: el CNMH convierte la tragedia humana en una fría estadística para justificar su existencia y presupuesto. Vive del discurso de la muerte, pero se niega a ejercer una actitud política valiente en defensa de la vida antes de que se extinga y se convierta en dato. 

¿Dónde está la coherencia con el discurso del Gobierno Nacional? 

El CNMH prefiere siempre mirar para otro lado, con la excusa cobarde y recurrente de que "no es su competencia pronunciarse". Esta institución mostró su verdadera cara cuando fue solicitada a ejercer esa coherencia política tras la publicación de la denuncia sobre el narcoturismo en Barrancabermeja. La respuesta del CNMH fue el silencio aturdidor, obligando a quienes ejercemos el periodismo crítico a afrontar amenazas y el exilio interno. 

Desde esta perspectiva, el CNMH exhibe un presunto silencio cómplice como lo hace la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, con quienes buscan acallar las voces y cristalizar la memoria de los colombianos. Su publicación conmemorativa es, por lo tanto, una ofensa a la inteligencia y a la humanidad. Es fácil lamentar al colega caído; lo difícil, y lo que quizás se espera de un Centro de Memoria que extienda su misión y, también, se convierta en un posibilidad para detener y prevenir la caída del que está vivo y denunciando y no sea simplemente para contar muertos. 

La Tragedia del Número
Esperamos que entiendan que las palabras se han agotado. Para el periodista amenazado y silenciado, porque el CNMH es una entidad que ha capitulado ante la tecnocracia y la indiferencia, limitándose a ser el último eslabón de la burocracia de la impunidad. 

Si algo sucede, si se convierte en una cifra más, solo quedará el oprobio de ser el número que engrose un inventario hecho por quienes, en vida, prefirieron guardar silencio. Ahí les queda mi artículo: POLÉMICA POR MONUMENTO EN BARRANCABERMEJA: ¿APOLOGÍA AL NARCOTRÁFICO?. Léanlo. Es el testimonio vivo de su inacción. 

Dejen de contar muertos y empiecen a defender a quienes, hoy, arriesgan la vida por la verdad y promover el ejercicio de la memoria.

Imagenes: Still de la Red Social X @ArtistasZona

martes, 29 de julio de 2025

POLÉMICA POR MONUMENTO EN BARRANCABERMEJA: ¿APOLOGÍA AL NARCOTRÁFICO?

Este monumento en Barrancabermeja ha provocado una fuerte controversia, al ser calificado como una ofensa flagrante a las víctimas del conflicto armado colombiano y a las familias de quienes perdieron la vida a manos de Pablo Escobar, el Cartel de Medellín y los grupos paramilitares. La pieza escultórica genera indignación, ya que exalta la cultura traqueta del narcotráfico y promueve el narcoturismo en la ciudad. 

La presencia de este monumento en la vía pública del puerto petrolero es el reflejo de una estrategia que busca imponer nuevos imaginarios colectivos como ejes de la identidad local. Asimismo, refleja los alcances de la innovación estética de los "pujantes y emprendedores paisas", quienes se tomaron el puerto petrolero y, al parecer, impulsaron esta iniciativa, lo que ha avivado el debate sobre la memoria histórica y la dignificación de las víctimas en la región. 

Hasta el momento, ni la Alcaldía Distrital de Barrancabermeja ni ninguna autoridad local se ha pronunciado sobre el hecho. Asimismo, la academia, el Programa de Licenciatura en Educación Artística ni Comunicación de la Universidad de la Paz, las organizaciones de derechos humanos y ONG de la ciudad, así como entidades de ámbito nacional, han mantenido silencio. 

Ante esta situación, se ha elevado una solicitud a la Unidad para las Víctimas y al Centro Nacional de Memoria Histórica para que el monumento sea desmontado. Adicionalmente, se exige que se ofrezca un acto de desagravio y una disculpa pública a la ciudad de Barrancabermeja y a toda Colombia, en un intento por reparar el daño moral y simbólico que la obra estaría generando.



Presidente Petro: “Hacienda Nápoles Símbolo de Despojo” 

Durante su visita a Barrancabermeja el pasado 23 de mayo, el Presidente Gustavo Petro Urrego enfatizó el papel crucial que la Hacienda Nápoles, antigua propiedad de Pablo Escobar, jugó en el despojo de tierras y en la configuración del conflicto armado colombiano. Sus declaraciones se dieron en el marco de la entrega de 4.574 hectáreas a familias campesinas de esta región, históricamente afectada por la violencia y la concentración de tierras. 

Petro señaló que en la Hacienda Nápoles, hoy convertida como parque temático, debería ser devuelta a los campesinos como un acto de reparación y justicia. "Esa hacienda tiene tantos muertos que debe ser devuelta al pueblo", afirmó el mandatario, argumentando que no puede seguir siendo un negocio particular, sino un lugar que honre la memoria de las víctimas y sea motor de desarrollo rural. 

El Presidente subrayó que la historia de la Hacienda Nápoles es un símbolo de "lo que estamos haciendo mal" en el país y de cómo la tierra fue arrebatada a sus legítimos poseedores durante el conflicto. Hizo un llamado a resignificar la historia, transformando un emblema del narcotráfico y la barbarie en un símbolo de justicia agraria y democratización del acceso a la tierra. 

Las palabras del presidente Petro en Barrancabermeja refuerzan la importancia de la reforma agraria como pilar de su gobierno y el compromiso de devolver a las comunidades las tierras despojadas por la violencia, incluyendo aquellas vinculadas directamente con el narcotráfico y el paramilitarismo en el Magdalena Medio. 

La icónica avioneta: Símbolo del narcotráfico
La avioneta de la Hacienda Nápoles, más que una simple aeronave, se convirtió en un símbolo del poder de la llamada cultura traqueta paisa, la obscena opulencia, la brutalidad del narcotráfico y de los grupos paramilitares en Colombia, personificado en Pablo Escobar Gaviria, porque no solo se convirtió en un trofeo, sino en el testimonio del origen de su fortuna ilícita. 

Es crucial recordar que, durante la presidencia del antioqueño Belisario Betancur Cuartas, el Cartel de Medellín, trajo al mercenario israelí Yair Klein a la región del Magdalena Medio para entrenar a los grupos que dieron origen al paramilitarismo en el país y quienes iniciaron el exterminio del partido político Unión Patriótica. 

Esta avioneta exhibida en la entrada de la Hacienda Nápoles era una Piper Super Cub, modelo PA-18. Si bien se ha mencionado la matrícula HK-617 en relación con la réplica o la original, se ha asociado a un Lear Jet 35A (N-37980) como uno de los aviones que Escobar utilizaba para sus negocios, aunque el que se encontraba en la entrada de la hacienda era la Piper. 

Vale la pena recordar que los libros como “Noticia de un secuestro” de Gabriel García Márquez, se describe el del terror impuesto por Escobar, donde estos símbolos de su poder eran omnipresentes. De igual manera, la investigación “Los jinetes de la cocaína" de Fabio Castillo, sobre el narcotráfico en Colombia detalla las redes y bienes de los capos. Además, la biografía no autorizada de Álvaro Uribe Vélez: “El señor de las sombras” de Joseph Contreras y Fernando Garavito, examina el paso de Uribe Vélez por la Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil) y contextualiza las operaciones aéreas ilícitas de la época. 

Se dice que este fue el primer avión adquirido por Pablo Escobar en 1976, luego de concretar uno de sus primeros negocios de tráfico de clorhidrato de cocaína con la mafia italiana. Con las ganancias del alcaloide, Escobar no solo compró las tierras de la Hacienda Nápoles, sino que la avioneta se erigió como su trofeo, un símbolo de su naciente imperio. 

Finalmente, Escobar Gaviria, la ubicó en el arco de entrada de la hacienda como una declaración ante el país sobre el origen de su fortuna. Además, algunos señalan que la aeronave era utilizada para transportar dinero, no necesariamente la droga. Hoy la famosa hacienda y la avioneta esta en manos de la empresa privada, Servicios Aéreos Panamericanos S.A.S. – SAP.
Videoarte ArtistasZona  

Fotografías: ©ArtistasZona. Barrancabermeja, junio de 2024

Narcoturismo
@lachama_viajera Avioneta de Pablo Escobar ✈️#unachamaenmedellin #pabloescobar #parati #vira #avioneta ♬ La Última Bala - Caracol Televisión & Yuri Buenaventura & Oscar Mauricio Rodriguez Cuenca 
Desmontan Avioneta de Pablo Escibar en la Hacienda Nápóles

miércoles, 28 de mayo de 2025

EN BARRANCABERMEJA, PAISAJES IMPLICADOS: LOS VACÍOS DEL TIEMPO, HOMENAJE A LOS TRABAJADORES


Ellos nos dejaron escritos sus nombres como testimonio de los últimos 62 años de una historia naufragada con la que trataron de convencernos de que teníamos futuro, y hoy ni sus escombros nos pertenecen. 

Un 23 de diciembre de 1953, mediante la escritura pública 2548, se le dio vida a la Sociedad Anónima Industria Colombiana de Fertilizantes, cuyo objetivo misional era el de producir, distribuir y vender abonos y productos petroquímicos. Sin embargo, 10 años después, en mayo de 1963, fueron los trabajadores colombianos quienes lograron poner en marcha la factoría e iniciar la operación de la Planta de Nitrato de Amonio en un 30%, al tiempo que no se pudo arrancar la producción la de Urea por falta de insumos: amoniaco y dióxido de carbono (CO2). 

Este hecho se presentó luego de que el Estado colombiano le recibiera a la empresa italiana Societá Montecatini una factoría a media marcha. A pesar de que los italianos fueron los contratados para realizar su montaje y con quienes el Instituto de Fomento Industrial (IFI) celebrara un contrato de ingeniería el 21 de octubre de 1954, y con un empréstito concedido por el Banco Cafetero por 3 millones 100 mil pesos, los trabajadores colombianos se las ingeniaron para ponerla a producir. Así comenzó la corrupción que terminó por destruir esta industria. 

De esta forma, los barranqueños vimos nacer Ferticol en medio de dificultades, retrasos económicos y técnicos, como siempre fue todo lo que le impuso al país la hegemonía liberal-conservadora durante el siglo XX y lo que va del XXI. Esta realidad es parte de la historia de lo que la clase política tradicional llama desarrollo desde Bogotá y, de alguna manera, podría ser una historia muy parecida al robo sostenido de Reficar durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Hoy los trabajadores y artistas colombianos marchamos por la dignidad de los colombianos y contra las políticas de esclavitud con las que nos niegan la posibilidad de la vida el Banco de la República, la Corte Suprema de Justicia que solo legisla para mantener los privilegios de la corporocracia financiera del país, junto con la ANDI, Fedesarrollo, los medios de información y la derecha narcoparamilitar uribista que se opone a la Constituyente. 

El proyecto

El proyecto "Paisajes Implicados" es, en definitiva, un manifiesto visual sobre la soberanía del color y la urgencia de narrar lo que nos rodea antes de que la desesperanza, o la polución, se lo lleven todo y desarticular la mirada colonial sobre la naturaleza para devolvernos una visión visceral y necesaria frente al olvido.

Fotografía: ©ArtistasZona, 2024. Proyecto: Paisajes Implicados: Los Vacíos del Tiempo.

lunes, 9 de septiembre de 2024

EN BARRANCABERMEJA, LAS MUCHACHAS, LA PRIMERA PELUQUERA DE HOMBRES EN LA CIUDAD


En medio de una sociedad patriarcal y machista alimentada por la precaria estética del vallenato, Marlene Gómez emergió como una de las primeras peluqueras de la ciudad en momentos en que los Salones de Belleza eran exclusivamente para mujeres y las peluquerías solo para hombres, y ella fue una de las pioneras que cambió el concepto en la ciudad. 

Transcurría el complicado año de 1986 y por esos días continuaba la invariable historia del país que vivía al borde de un abismo fabricado por la clase política que decidió que la democracia en Colombia era solo su alternancia en el poder, tal como lo acordaron en el Pacto de Benidorm (España), firmado un fatídico martes 24 de julio de 1956 entre Alberto Lleras Camargo por el Partido Liberal y el conservador de ultraderecha Laureano Eleuterio Gómez Castro. 

Esta negociación poco le importaba detener la matanza y el desplazamiento forzado de los campesinos colombianos en manos de los paramilitares conservadores que conformaron Los Chulavitas, sino repartirse equitativamente el país y con ello los privilegios de una naciente burguesía industrial de origen liberal que se ubicaba en la zona andina y los esclavistas terratenientes conservadores del centrosur (Antioquia, Cauca, Huila, Quindío, Risaralda, Nariño y el Valle del Cauca) y del Caribe colombiano. Para ellos, esa era la paz. 

Por eso, la violencia nunca se detuvo en Colombia y luego fue el Estado el que perseguiría no solo a los trabajadores del agro sino también a los obreros, estudiantes, profesores, indígenas, artistas y a quienes se oponían al engaño de la supuesta "democracia más antigua del continente", como orgullosamente y con vibrato resonaban los discursos del Congreso de la República. 

A pesar de ello, la nación vivió subyugada de 1949 a 1991 por un brutal Estado de Sitio, con el cual se desapareció y asesinó a miles de colombianos bajo la doctrina del enemigo interno, la limpieza social y la tierra arrasada, que junto a las prácticas del genocidio diseñadas como política de seguridad se exterminó no solo a un partido completo como la Unión Patriótica sino que recientemente le costó la vida a 6.402 jóvenes colombianos durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, sin que hasta hoy el fundador del Centro Democrático le haya dicho la verdad al país. 

Pero la jugadita arrancó el 9 de noviembre de 1949, cuando el entonces presidente Mariano Ospina Pérez se enteró de que el Congreso le adelantaría un juicio político; inmediatamente tomó el ejército recinto legislativo y cerró el Capitolio. "A partir de entonces gobernó mediante decretos de emergencia o de estado de sitio", afirma en su libro Historia mínima de Colombia el conservador Jorge Orlando Melo. 

Desde el puerto 

Sin aún despertar del horror que constituyó la masacre del Palacio de Justicia en manos del ejército y por decisión que supuestamente tomó en la Casa de Nariño el presidente Belisario Betancur para "defender la democracia maestro", como lo dijo el coronel Alfonso Plazas Vega ante los medios tradicionales que cubrieron el holocausto entre el miércoles 6 y el jueves 7 de noviembre en vivo y en directo, como si se tratara de un partido de fútbol. 

Este alto oficial sería juzgado y condenado por estos hechos. No obstante, exactamente una semana después se presentó la tragedia que acabó con Armero (Tolima) debido a la presunta negligencia del Estado al desatender las diferentes versiones y voces que clamaron desde este municipio por una eventual catástrofe que se presentaría frente a una posible erupción del volcán Nevado del Ruiz y que evidentemente ocurrió el miércoles 13 de noviembre de 1985, señalamientos que recayeron sobre el ministro de Minas y de Desarrollo Iván Duque Escobar, padre del expresidente Iván Duque Márquez. 

Por su parte, Barrancabermeja no salía del dolor que le produjo el asesinato de Ricardo Lara Parada el 14 de noviembre en una calle del barrio Rafael Uribe; el crimen fue perpetrado por sus excompañeros de armas, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Lara Parada había llegado a la ciudad luego de acogerse a la amnistía en 1983 y fundó el Frente Amplio del Magdalena Medio (FAM), organización que contaba con un gran respaldo popular en la ciudad y llegó a ocupar cinco curules en el Concejo Municipal y por primera vez la hegemonía política de Horacio Serpa Uribe se sintió amenazada. 

Con estas pesadillas se levantó en 1986 Barrancabermeja y, apenas despertando, el 15 de febrero en altas horas de la noche, un grupo armado le arrancó la cabeza al busto de Camilo Torres Restrepo que se inauguraría al día siguiente. Luego, a pesar de que el Papa Juan Pablo II repartiera bendiciones por todo el país en su visita que duró los primeros siete (7) días de julio, el 13 de agosto, el ELN realizó un atentado en la vía que del puerto se conduce a Bucaramanga contra la caravana donde se desplazaba el comandante de la V Brigada del Ejército, coronel Elkin Bocaccio, donde resultaron muertos un cabo y seis soldados. 

Días después de la posesión del que resultó ser uno de los peores presidentes, como lo fue Virgilio Barco Vargas, agosto cerró con el doloroso asesinato del representante a la Cámara por la Unión Patriótica, Leonardo Posada Pedraza, en una calle céntrica de la ciudad y en manos de la tenebrosa Red de Inteligencia de la Armada, que semanalmente ejecutaba líderes de los movimientos sociales del puerto petrolero sin que el Gobierno Nacional dijera absolutamente nada ni interviniera ante el genocidio que ocurría tanto en la zona urbana como en la rural con su evidente beneplácito. 

Pero este mismo año, Colombia se convertiría nuevamente en exportador de crudo, tras los hallazgos del pozo Caño Limón. En medio de la esquizoide realidad que vivía el pueblo colombiano, 29 personas fueron asesinadas el 4 de diciembre por Campo Elías Delgado mientras cenaban en el Restaurante El Pozzetto de Bogotá. Así terminaría el fatídico 1986 en un país tomado completamente por el narcotráfico paisa, que luego de presenciar el aniquilamiento del subdirector del periódico Occidente de Cali, Raúl Echavarría Barrientos, sicarios del Cartel de Medellín asesinarían al director del periódico El Espectador Guillermo Cano Isaza el 17 de diciembre. 

Las Muchachas 


En medio de esta realidad y después de estudiar peluquería en la reconocida Academia Nacional de Capacitación ubicada en el Parque Uribe, Marlene decidió establecerse definitivamente en la ciudad. 

Ella vivió en el Bajo Simacota las presiones de la despiadada guerra que azotaba el Magdalena Medio. En esta región, el narcotráfico paisa, en complicidad con el Estado, despojaba a los campesinos de sus tierras para crear corredores viales y facilitar el transporte de drogas por mar. Santa Marta era la ciudad elegida para este propósito debido a su historia de corrupción y a la presencia de una red de narcotraficantes que habían disfrutado de la bonanza marimbera y sabían cómo operar. 

Un día, Marlene llegó al lugar donde actualmente se encuentra la peluquería Hergomez, que ha embellecido a los barranqueños durante los últimos 38 años. La peluquería está ubicada en la carrera 6 No. 47-32, diagonal al Hotel San Carlos, en el sector Comercial. Por esos días, el peluquero se había ido y ella vio la oportunidad perfecta para proponerle a su dueño que la dejara ofrecer sus servicios. Sin embargo, este le dijo: "acá no, los hombres no se dejan peluquear de las mujeres". 

A pesar de su negativa, Marlene le propuso que la dejara probar. Al finalizar, el sastre cedió y le dijo que le debía pagar $300 diarios por el uso del espacio y la silla. Al día siguiente, desde las 7:00 de la mañana, esta muchacha que había llegado de la zona rural y estudiado peluquería estaba organizando sus cosas para probar suerte a pesar de tener todo en contra. 

Las primeras horas de la mañana fueron duras; algunos llegaban a preguntar por el peluquero y ella inmediatamente les ofrecía sus servicios, pero solo encontraba la negativa de los hombres. Pasaba el tiempo y Marlene persistía en su intento. Alrededor de las 9:00 a.m., se le ocurrió una estrategia. 

Al siguiente cliente que entró le propuso dejarse peluquear y si no le gustaba, no le pagaría los 300 pesos que valía. Ella recuerda que al hombre le pareció justo y se sentó en esas viejas sillas hidráulicas de barbería que venían desde el año 1906, al estilo de las que llegaban al país diseñadas por Ernest Kokes. Esa era una de las diferencias entre el mobiliario de las peluquerías y los salones: las sillas frente a esos viejos y grandes secadores donde las mujeres podían estar hasta una hora bajo la inclemente una campana de calor. 

Los primeros minutos, con la perspicacia que tiene toda mujer para entablar una conversación, intentó sacarle alguna palabra, pero no lo logró. Parecía bravo, recuerda ella; su primer cliente venía de la ribera del río y seguía muy serio y atento al sonido que producen las tijeras sobre la cabeza, quizás por los nervios que le produjo ser peluqueado por una joven mujer y no saber a qué se exponía su vanidad, porque los peluqueros en la ciudad, en su gran mayoría, superaban los 50 años. 

Cuando Marlene terminó el corte clásico que le pidió su cliente, estaba tan sorprendido que no solo le pagó sino que a las 11:00 de la mañana le trajo otro cliente; “afortunadamente ese día no me fui en blanco y logré pagar el día de la silla y tener para los transportes”. Así empezó el mito de "Las muchachas", como popularmente se les conocen desde 1986 que se inició el un negocio familiar donde han trabajado sus cinco hermanas y de donde Marlene logró sacar adelante a sus tres hijos, dos profesionales y una tecnóloga. 

Además, mantuvieron junto a su hermano la sastrería, que por un tiempo la mayoría de campesinos que se bajaban en el puerto las conocían, dado que la mayor parte de sus clientes venían de la zona rural. Posteriormente, como la gente de esa época que nunca pensó en enriquecerse fácilmente y de un día para otro, logró pagarle al antiguo dueño del local la prima por su acreditación o derecho comercial y finalmente, ellas y sus hermanas consolidaron el negocio, que después se convirtió en un popular y reconocido punto de encuentro de quienes visitaban o transitaban por este sector que se conocía como el puerto de la Rampas. 

En la actualidad, a pesar de la competencia y de esas exclusivas peluquerías boutique, reflejo de una ciudad de arribistas, ellas siguen trabajando para una clientela que no las ha abandonado. 

Fotografía: ©ArtistasZona, septiembre, 2024.

martes, 13 de agosto de 2024

EN BARRANCABERMEJA, ¿PETRÓLEO Y AREPA PAISA? NUEVA ESTÉTICA URBANA II

Homenaje a Jaime Garzón
Asesinado por narcoparamilitares paisas 
en complicidad con altos mandos militares 
y la clase política de la derecha colombiana.
 Día Nacional de la Esperanza

Hace 25 años fue asesinado[Jaime Garzón], 
apagando su humor que hacía reflexionar 
a las clases populares sobre las realidades del país. 
En Colombia no se puede seguir usando la violencia 
para callar la diferencia. 
Gustavo Petro, Presidente de Colombia 

 Conocimiento= crimen de pensamiento 
Libertad de expresión= Terrorismo 
Empatía= antisemitismo 
Verdad= desinformación 
Bienvenido al final del juego 
¿Estas listo para jugar? 
@Kim Dotcom (Plataforma X)

Una nueva bofetada al patrimonio cultural, la memoria y los sabores de la cocina tradicional le propina el alcalde Distrital Jonathan Stivel Vásquez Gómez a la ciudad. El procaz hecho se materializó como resultado de las obras en el parque Santander, donde instalaron la arepa paisa como símbolo y mito fundante del imaginario cultural barranqueño, por lo que ahora compartirá protagonismo junto al tradicional machín, que apareció con la concesión De Mares en 1905. 

Según como lo manifestó el anterior alcalde Alfonso Eljach Manrique, quien fue avalado por el Movimiento MAIS, estas obras son parte del plan de "desarrollo estratégico de renovación, preservación cultural y de gran impacto turístico", superarán los 60 mil millones y sus diseños estuvieron a cargo de la empresa barranquillera al servicio del Clan Char, Puerta de Oro, así lo anunciaba la alcaldía Distrital el pasado 28 de julio de 2021 

Hoy este proyecto está bajo la práctica del ambiguo leseferismo cultural promovido por el mandatario local Vásquez Gómez, que revela el relativismo moral donde retoza la ciudad, en la que no hay un proyecto claro de territorio a largo plazo sino un Plan de Desarrollo de 2 billones de pesos aprobado por el Concejo en tan solo dos sesiones y que parece más una lista de mercado para cumplir estrictamente con lo que exige la ley, la clientela política pero que es altamente atractivo y seduce a la clase política por los negocios provenientes de su contratación. 

El nuevo gesto plástico que constituye la "arepa paisa" como símbolo cultural del puerto petrolero y que ahora hará parte de su paisaje urbano, reafirma que la intención de la clase política de Barrancabermeja no es precisamente preservar su patrimonio cultural ni la memoria sino todo lo contrario, porque esta realidad es fruto de las decisiones tomadas por sus alcaldes, sus políticas públicas y las determinaciones del Concejo Distrital, es decir, es su responsabilidad que hoy sea una ciudad ocupada, humillada y silenciada. 

De pura arepa 

Cómo es probable que la inauguración de las obras del parque Santander coincida con la celebración del Día Mundial de la Arepa, que corresponde al segundo sábado del mes de septiembre, y para despejar dudas, hay que señalar que este tradicional alimento no es originario de Antioquia, muy a pesar de que siempre persigan ser los primeros en todo. 

Esta vez, la historia nos remite al territorio venezolano, también muy desafortunado para ellos, dado que los paisas siguen alimentándose con un fantasma que proviene de las tierras del castro-chavismo que tanto aborrecen. De tal manera que, el término con el que se designa al pan de Los Andes, según señalan los cronistas, se origina con la presencia del maíz que provenía de Mesoamérica y se instaló en el Caribe entre los años 2.500 y 3.000 antes de que Jesucristo ofreciera pan durante su última cena. 

Al parecer, fue la nación ancestral de los Cumanagotas de Venezuela quienes designaron con el vocablo "Erepa" al maíz. Luego, este término evolucionó para designar al alimento que en muchos países de la Patria Grande Latinoamericana pertenece a su tradición culinaria y que conocemos como arepa y que en Colombia tiene 42 variedades. 

Territorio, sabor e ideología 

El territorio es una construcción sociocultural que emerge en un momento histórico concreto, donde lo geomorfológico y lo biofísico reconfiguran a quienes lo habitan, genera características fenotípicas específicas, sus particulares formas de nombrar su realidad y los provee de su propia singularidad como sociedad. Por eso, no existe territorialidad que no esté anclada a la memoria, a la construcción de sus relatos, las relaciones simbólico-afectivas que nos definen, los saberes colectivos con los que gestionamos la realidad, la forma con que nos relacionamos y observamos el mundo. 

Luego entonces, el territorio tiene sabor y no existe sabor sin olor, quizás algunos recuerden la novela "El Perfume" (Das Parfum, die Geschichte eines Mörders) de Patrick Süskind, quien de cierta forma nos propuso que cada época e historia entraña su propio olor. Desde este punto de vista, es posible que esa búsqueda desesperada y oscura de su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille, por proveerse de su propia esencia no sea otra cosa que anclar su cuerpo a una territorialidad, a un momento concreto de su historia, dado que el territorio es nuestro cuerpo extendido y el olor tanto como el sabor son vitales en el entretejido de nuestra memoria. 

¿Entonces, qué tiene que ver la insípida arepa paisa con las territorialidades de la memoria de los barranqueños? ¿Qué nos quieren imponer? ¿Con qué nuevos símbolos y mitos pretenden inocular nuestra memoria? 

Lo primero que debemos puntualizar, antes de que alguien nos señale xenofobia, es que existen diferentes valores entre la antioqueñidad y los del paisa. Estos últimos se entienden como la expresión de la cultura traqueta o mafiosa y de los que se llenó la ciudad, tema que ya habíamos abordado en el artículo anterior sobre la nueva estática urbana en Barrancabermeja. Ahora bien, hay que recordar que la migración paisa en la ciudad comenzó con la consolidación del proyecto narcoparamilitar que legalizó Álvaro Uribe Vélez como gobernador de Antioquia y consolidó como presidente desde 2002. 

Pero este rondó a Barrancabermeja, cuando por decisión del presidente, también paisa, Belisario Betancour Cuartas decidió construir la Troncal de la Paz, que curiosamente comenzaba en los predios de la Hacienda Nápoles del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria y se extiende hasta el municipio de San Martín, Cesar. De esta forma, se le permitió una salida rápida a la producción industrial del oriente antioqueño y, también, por qué no decirlo, al negocio del narcotráfico; además, acabó con el sistema ferroviario del país (y su poderoso sindicato), con el fin de favorecer al monopolio del transporte de carga en manos de los paisas. 

Así comenzó esta historia con los primeros grupos paramilitares: "los masetos" y los "tiznados" quienes obligaron a los campesinos del Magdalena Medio no solo a vender la tierra para la Troncal sino a los narcotraficantes. Grupos que fueron adiestrados en técnicas de terrorismo en Puerto Boyacá, que claro está solo podía hacer un judío, Yair Klein; además, el presidente conservador Betancur Cuarta fue asesorado por otro israelí, Rafael 'Rafi' Eitan, quien planificó el genocidio de la Unión Patriótica, que asesino a más de 5.000 de sus militantes hasta el año 2000. 

Posteriormente, cuando Uribe Vélez llegó a la Casa de Nariño, el narcoparamilitarismo ya estaba consolidado y se había apoderado de la ciudad, infiltrando todo: el comercio, sus instituciones, incluyendo la Universidad, así como la política, hasta integrarse en las diferentes esferas sociales y actividades del puerto petrolero. 

Pero, también, infiltró a Ecopetrol, en la que no solo ordenaba sobre su contratación sino en las empresas contratistas, al tiempo que saqueaba el combustible del tubo en complicidad con algunos funcionarios de la Refinería. Todo esto lo facilitó la decisión del Estado de traer mano de obra calificada paisa para ocupar cargos directivos y medios y como obreros del Complejo Industrial, mientras los trabajadores barranqueños quedaban en la calle y, finalmente, el fundador del Centro Democrático y expresidiario Uribe Vélez, la privatizó, no sin antes acabar con parte del sindicato petrolero (USO). 

Entonces, ¿Será esto es lo que hoy quieren que olvide la ciudad? La pregunta es por qué. Todos sabemos que los paisas han hecho de Barrancabermeja su pequeño Medellín, donde viven los llamados narcos invisibles, protegidos por parte de la institucionalidad uribista. Además, sus 250 mil habitantes garantizan la dinámica económica que mantiene abierta esta gran lavandería para los recursos del narcotráfico y de cualquier otro negocio ilegal del país. 

Para ello, mantienen la concentración de las tierras fértiles en el Magdalena Medio, la especulación inmobiliaria y el alto costo de vida, que se evidencia en el incremento desmedido en los precios de la canasta familiar. Mientras tanto, los emprendedores paisas se han apoderado del espacio público y la seguridad para crear este esperpento urbano: el gran bazar donde no es posible una ciudad para la vida. 

El Parque 

Las obras de la llamada renovación contemplan, además del Malecón del Río, el Mirador del Río (Mercado Gastronómico), el Centro de Emprendimiento “BIT”, las Obras de protección Muelle (Cormagdalena) y el Mercado Pesquero II Etapa; también contempla restaurar la Antigua Normal, la Capilla San Luis, los Parques Santander, Bolívar y el Ecológico de la Miramar; además, del Hotel Pipatón, entre otros. 

Según el arquitecto del proyecto, uno de sus mayores aportes es que se trata de arquitectura bioclimática. Sin embargo, como ya hemos mencionado, esto no es algo nuevo para la ciudad, ya que Remberto Franco lo había hecho en el barrio El Parnaso. No obstante, el concepto que se debe tener en cuenta de cara a la crisis climática es la sustentabilidad, lo cual está relacionado con el uso de materiales, el manejo de aguas residuales, el tratamiento de residuos y el uso de energías limpias, etc. No obstante, este proyecto es una de las peores copias de lo que Puerta de Oro hizo en Barranquilla. 

Frente a las obras restauración en el parque Santander, hay que señalar que no hay propuesta estética sino un verdadero derroche de cemento, de hecho las arepas paisas son de hormigón y, para completar, la solución técnica que se le ocurrió al arquitecto para colocar estos insípidos y nada inspiradores elementos escultóricos fue disponerlos sobre madera; para ello cubrió lo que antes era jardín, imposibilitando el contacto con la tierra y la exuberancia del color. Por lo que diseñaron una especie de tarimas, quizás pensadas para que la clase política tuviera un escenario más para sus discursos electorales. 

Por otro lado, hay que advertir que las arepas paisas no dejan de ser elementos que ofrecen algún tipo de riesgo, dado que están simplemente colocadas y sin ningún tipo de anclaje, y si los niños o alguien quiere sentarse en ellas puede estar expuesto a un accidente. Esperemos que no. Además, al observar estos objetos, el arquitecto debe tener la convicción, como lo hacen desde la alcaldía, que vivimos en medio de un otoño permanente; por ello decidió que el color predominante de sus edificios, al igual que el de las arepas y demás mobiliario urbano, debía ser los inexpresivos e insustanciales tonos pasteles, como si la luz de la ciudad no fuera diferente; así mismo se deja entrever en ese continuum de su expresión arquitectónica un pésimo comentario a la obra del arquitecto Frank Ghery y muy malo por cierto. 


Por otro lado, encontramos dos excéntricos kioscos metálicos cuyo techo termina al mejor estilo 'narcdéco': una hoja que no representa a la flora nativa y esperamos no sea la de coca para no mortificar a los de espíritu neoconservador de quienes ven demonios en todas partes y se rasgan sus vestiduras los sábados o los domingos en público durante los servicios espirituales como acto de contrición ante el oprobio o suscite controversia alguna porque algunos lo podrían entender en una oda al negocio del narcotráfico que usa la ciudad como una de sus rutas. 

Otro aspecto que salta a la vista son sus dimensiones. Al parecer pensaron instalar verdaderos supermercados en pleno parque, porque no guardan ninguna proporción con el espacio. Además, los enfrenta, quizás para mantener la competencia por el mercado, porque no tiene ningún sentido estos aparatosos cajones en un parque tan pequeño y rodeado de tiendas, restaurantes y comercio, pero si resta espacio a los niños, a la posibilidad del encuentro y la movilidad. 

Y como todo parece ser sui generis, colocaron una cómoda sala en la mitad del parque, pero eso sí, para que dure hasta la eternidad de los tiempos y la hicieron de cemento; quizás eso sea una muestra de cómo el diseñador entiende el concepto de lo bioclimático de su arquitectura, porque con el calor que hace en la ciudad, puede que muy pocos desearían sentarse sobre una brasa hirviente de cemento, además porque perjudica la salud. 

Cocina tradicional 

Como resultado del conflicto social derivado de la huelga de 1924, a los obreros petroleros no les quedó otra salida que echarle a la olla todo lo que tenían a su alcance. Así nació la práctica del sancocho trifásico, por lo que este sería el único plato de la culinaria tradicional barranqueña creado en la ciudad, porque el resto lo trajo el río. 

Hay que anotar que con la segunda oleada migratoria llegaron los hombres de los pueblos de la ribereños en busca de trabajo a la petrolera y con ellos arribó no solo la fuerza de trabajo sino su cultura y sus sabores. De tal forma, que a fuego lento se terminó de hervir esa ecléctica mezcla que dio como resultado un encuentro entre algunos santandereanos que bajaron de las montañas de San Vicente de Chucurí debido a la relación con los primeros pobladores de la ciudad, cuando Barrancabermeja era aún corregimiento de este municipio y con quienes venían del río Magdalena. 

Pero eso no fue todo, los norteamericanos de la Tropical Oil Company también trajeron lo suyo y con ellos llegaron ingleses, alemanes, italianos y todos ellos se reunían en el Club Internacional de El Centro; así todos eran extranjeros en estas tierras. Por eso, los blancos del norte trajeron a sus chefs y estos les enseñaron sus prácticas culinarias y técnicas a los cocineros de la petrolera, que como mi abuelo (Papá Chucho) y con él mi abuela (Mamá Inés) aprendieron de los extranjeros. 

Ahora bien, quienes hablan hoy de la cocina tradicional sin haber leído el libro de Claude Levi-Strauss "De lo crudo a lo cocido" podrían estar hablando desde la lógica del sin sentido; porque lo primero que esto implica es una reflexión profunda sobre lo que significa la dignidad, lo que hacen y el valor de lo que defienden. Y todo esto sin literatura sería como un sancocho de pescado sin sal; por eso, se debería sumar de manera obligatoria la lectura de la novela de Laura Esquivel "Como agua para chocolate", porque aborda la pasión y el erotismo que tiene la cocina, no solo en los sabores, colores, texturas, sino también de los amores, las técnicas, la combinación de los alimentos y la historia que hay detrás de todo ello, porque no es suficiente con saber hacer, sino entender el porqué de lo que se hace, así se transforma el sabor en conjunción de identidad y territorialidad. 

De otras realidades 

Frente a todos estos fenómenos que subsisten en la ciudad, la pregunta obligada sería: ¿Cuál es el aporte de la universidad a la ciudad? ¿Acaso se ha hecho alguna investigación sobre las economías ilícitas, sus impactos socioeconómicos y las alternativas de salida que tiene hoy la ciudad? ¿Qué estudio se hizo sobre las consecuencias de la burbuja inmobiliaria o algún estudio comparativo sobre el encarecimiento de la canasta familiar que destruye la calidad de vida de los barranqueños y las opciones que tenemos? ¿Cuántos libros se han publicado sobre las redes de economía popular o de nuevos modelos de negocios como un acto de resistencia y de reapropiación del territorio? 

¿Qué hace la universidad sus facultades de ciencias económica o la licenciatura en artes? Solo se convirtió en un dispositivo de transmisión de una tecne, porque el deber ser de los centros de estudios superiores es generar conocimiento y ser un foro para debatir sobre las realidades que enfrenta la sociedad, sino son recipientes vacíos que sirven de cajas de resonancia de la nada. 

Mientras tanto, en nuestras calles, los jóvenes se dedican al sicariato, otros siguen sumidos en el abandono sin ninguna posibilidad que contribuya a transformar sus vidas, y algunos destruyen todo lo que encuentran a su paso. Recientemente, presencié cómo unas preadolescentes respondieron de forma vulgar a un padre de familia que llevaba a su pequeña hija a subirse a un columpio en un céntrico parque. Este les dijo que no los dañaran, pero ellas le gritaron de forma ofensiva e insultante que estaban en barranca, es decir, donde la gente hace lo que se les da la gana. 

Tal vez, este podría ser uno de los indicadores del fracaso de nuestra educación que debería llamar la atención sobre los verdaderos impactos de la millonaria inversión de recursos que han hecho infinidad de entidades de cooperación extranjeras; sin embargo, este grotesco hecho quedará en la simple anécdota entre quienes lo presenciamos. Y entonces, ¿para qué sirve la educación estética en las instituciones educativas y qué investigaciones sobre sus verdaderos alcances y modelos pedagógicos se han desarrollado en la universidad? 

Como dijo la escritora Simone de Beauvoir, "el opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los oprimidos". Pero aunque en Barrancabermeja conocemos bien nuestros problemas, no los abordamos en toda su complejidad de manera seria, como lo diría el psicoanálisis en términos del concepto de verleugnung (forma de negación para mentirnos a nosotros mismos). 

Por eso, es mejor decirlo claramente sin sonrojarnos: hoy todo esto revela el fracaso de buena parte del movimiento cultural de la ciudad, porque a pesar de las evidencias, se arrodillan ante sus verdugos como saltimbanquis del poder y prefieren guardar silencio frente a las realidades que promueve el alcalde Distrital Jonathan Stivel Vásquez Gómez y su Secretario de Cultura, Turismo y Patrimonio Alexis Sánchez Guerrero, mientras el mandatario sigue ocupado en defenderse ante la Fiscalía. 

Fotografía: ©ArtistasZona, julio, 2024.

domingo, 12 de mayo de 2024

EN EL DÍA DE LA MADRE, A LAS VÍCTIMAS DE LOS GENOCIDAS


Por. Víctor Hugo 

Un abrazo solidario, nuestra admiración por su valentía e indeclinable paso por la historia: a las valerosas madres palestinas; a las madres colombianas víctimas del genocidio de los 6.402 jóvenes asesinados por la seguridad democrática de Álvaro Uribe Vélez; igualmente, a las de los 80 jóvenes asesinados por Iván Duque en el estallido social, la del estudiante Dilán Santiago Cruz Medina masacrado en Bogotá por alzar su voz, la del grafitero Diego Felipe Becerra ultimado por la espalda mientras intentaba hacer poesía en las paredes de la capital del país; la de los niños bombardeados por el exministro de Defensa Diego Molano, quien los calificó como "Máquinas de guerra" y las 300 más víctimas de los desaparecidos durante los 60 años del conflicto armado interno y del terrorismo de Estado. 

También, a las madres mexicanas, a las de los 42 estudiantes normalistas de Ayotzinapa asesinados; a las de la Plaza de Mayo, a las ecuatorianas, peruanas, bolivianas, chilenas, venezolanas, cubanas, nicaragüenses y las del continente que han sido víctimas del apartheid y la exclusión social por esta derecha asesina y mafiosa que intenta legitimarse a como de lugar en el poder para seguir entregando los recursos naturales a las multinacionales extranjeras y continuar el saqueo de los recursos públicos de todos los pueblos suramericanos. 

Y las anónimas, que hoy no guardan silencio frente al secuestro de sus hijos por la codicia de la guerra. 

Y a las que siguen vivas gracias por estar a nuestro lado…

Fotografía: ©ArtistasZona, mayo de 2024.

jueves, 8 de diciembre de 2016

FOTOGRAFÍA: LA MIRADA DESDE EL PODER

El Censor, La Democracia No Tiene Remedio
Por. Víctor Hugo

Dice el refrán popular: “Los ojos son los espejos del alma”, porque a través de la mirada somos capaces de inspirar confianza, generar rechazo, censurar, perseguir y hasta decretar la muerte del otro.

Mientras hay miradas que enamoran, promueven la confianza y el respeto por la otredad, algunas son capaces de matar y de provocar un hondo desasosiego, como las que encontramos en esos ojos sanguinolentos y violentos, henchidos del más profundo odio.

Y son precisamente esas miradas las que asustan, porque no auguran esperanza ni promesa sino desvelo e intranquilidad frente al despiadado e implacable acecho de muerte, como efectivamente son los ojos depredadores del censor que se alimentan de los otros, para calmar sus ansiedades, insuflar los destierros y procrear ausencias.

Actualmente los asesores de imagen de la clase política, plutócratas o tecnócratas que se encuentran en el poder se esfuerzan por diseñar las miradas y hasta sus sonrisas, para decorar ese lenguaje cauto, presumiblemente mesurado y, en medio de la lentitud de las palabras aparentemente inteligentes y neutras, como es la tendencia de los discursos del poder, de intentar despolitizar y desideologizar nuestra realidad, en tiempos de paz y del posconflicto.

La misma estrategia se impone en el arte colombiano que promueve la institucionalidad y el Ministerio de Cultura, donde los artistas solo son los saltimbanquis del poder y los terapeutas de quienes siempre hemos estado desahuciados ó muertos.

Fotografía:La Mirada desde El Poder: El Censor, Guillermo Rivera Flórez, Viceministro del Interior, durante la Audiencia Pública sobre los Asesinatos de Líderes Sociales y Defensores de Derechos Humanos en la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes de Colombia. Miércoles 7 de diciembre de 2016.

Publicado en: [ar] actualidad regional