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jueves, 9 de mayo de 2013

BUCARAMANGA, ÉRASE UNA VEZ UN PROYECTO DE CIUDAD




Me gusta...
Por. Victor Hugo

Me gusta... Como Bucaramanga improvisó su futuro en medio de la corrupción de la clase política santandereana y este Concejo que simplemente es un convidado más a la hora del festín burocrático.

Me gusta... Su exacerbado arribismo, la docilidad impasible y la maleabilidad política de su gente violenta de lenguaje procaz, esa que aún se piensa viviendo en un pueblo bonito y glamurosamente chic; mientras se interesa en participar en el lavado del dinero ilícito y guarda un silencio cómplice, bajo el sibilino argumento de los beneficios comunes para su sociedad. Por eso, en los últimos días se respira un creciente miedo en toda la ciudad y desaparece cualquier evidencia de la verdad, como la niebla de muerte que cae sobre el páramo de Santurban.

Me gusta... El incremento del 27% en la tasa de homicidios, 61 muerto en lo que va del 2013, el aumento de la violencia intrafamiliar y el suicidio; mientras la ciudad baila y alimenta su cultura con la precaria estética de las cumbias peruanas, los impolutos valores que proponen los corridos mexicanos y, finalmente, destila su machismo a punta de los inefables vallenatos llorones.

Me gusta… La destrucción de su arquitectura representativa, con el prurito de la modernización y densificación de su centro histórico, claro está bajo la inquietante actitud del Consejo Departamental de Patrimonio, aunque ya lo había dicho Pierre-Joseph Proudhon al señalar que: “La demagogia es la hipocresía del progreso”; quizás, lo mismo sucedió hace 30 años, cuando uno de sus hijos más dilectos, Alejandro Ordóñez, sacó violentamente varios libros de la Biblioteca Gabriel Turbay y ese mismo día, el 13 de mayo a las 8 de la noche en el Parque San Pío X, los quemó en un concurrido acto público; según él eran textos de dudosa reputación para los católicos. Hoy, el hecho sigue alojado en el olvido de la ciudad, la misma que le rinde sentidos homenajes al ilustre Procurador General de la Nación.

Me gusta… Como los peatones y transeúntes somos los culpables de las múltiples infracciones cometidas a diario por tanto conductor asesino al volante y motociclistas fantasmas que pululan por esta ciudad; además, cuando la dirigencia social y política, señalan que la cultura ciudadana es un “sofisma de distracción” y macartizan a los ambientalistas como los talibanes del desarrollo regional.

Me gusta… Me encanta como esta ciudad vio medellinizar sus realidad e hipotecó sus porvenir, arrodillándose ante los intereses antioqueños y extranjeros, legado que dejó Horacio Serpa Uribe a su paso por la Gobernación de Santander, el mismo que se apresta a seguir recogiendo los votos de tanto incauto que vive lo más de “bonito” aquí.

En fin, de Bucaramanga me gusta, que el arte vive lejos... muy lejos de su realidad y que sus artistas son los saltimbanquis contemporáneos de la institucionalidad.
«El hipócrita… no dice lo que piensa porque no quiere ser juzgado […] se niega así mismo porque no quiere enfrentarse a la realidad que le rodea […]» S. Kierkegaard
Fotografía: ©Hugsh, 2013, La de amarillo: Bucaramanga, Me Gusta…

jueves, 14 de marzo de 2013

EN SANTA MARTA, EL HALL DEL OLVIDO



Sobre el Callejón del Correo
Por. Victor Hugo

Ciudad que se respete tiene su propia calle o versión del hall de la fama y Santa Marta no se sustrae de la tendencia, sólo que estas no son las estrellas rutilantes del momento, aunque no por ello sus hazañas artísticas queden en el olvido.

Y eso es precisamente lo que Horacio Bernal exhibe todos los días desde hace cinco años en el céntrico Callejón del Correo. Este zapatero, oriundo de Ibague, acaba de cumplir 30 años y es posiblemente uno de los inquilino más antiguos de una esquina que intenta recuperar su memoria.

“Hace tres décadas este callejón estaba olvidado, sin pavimento y sus casas se encontraban abandonadas y en plena decadencia”, recuerda Bernal en medio de los transeúntes que se detienen a ver sus viejos acetatos de 45 revoluciones y quien conoce como nadie la evolución urbana del sector.

Por eso, si de la historia del centro de Santa Marta se trata, Bernal ha sido uno de los testigos impertérritos de una ciudad que en la última década ha visto triplicar su población en medio de un crecimiento desmesurado, sin ningún control ni fuese pensada frente a sus perspectivas de futuro.

En la actualidad, la ciudad todavía no ha resuelto sus altos niveles de pobreza en el que se debaten sus comunidades ni sus inocultables falencias de su infraestructura social y de los urgente retos ambientales, debido al acelerado deterioro de los ecosistemas de su bahía.

“El mercado de los discos es muy reducido, pero no dejan de existir quienes prefieren aún escuchar la música en los tornamesa”, precisa quien intenta sobrevivir del rebusque, como muchos samarios que viven de la informalidad.

Sin embargo, el hombre que expone los tiempos de la fama, recuerda que en alguna ocasión llegó un turista francés le compró 60 disco en un solo día, de estrellas que hoy se eclipsan entre la incandescente pared que los sostiene.

“Los extranjeros siempre compran cumbias y porros, mientras que los de aquí prefieren el vallenato, así son los gustos de mis clientes”, señala Horacio, quien también ofrece el servicio de digitalización de sus discos, porque tampoco quiere estar rezagado de la tecnología.

“Hace escasos años una casa de estas apenas costaba 60 millones, hoy vale más 3000, mientras yo apenas pude terminar mi casa en uno de los barrios más olvidados de Santa Marta como estas estrellas que solo suenan en los tocadiscos.”

Fotografía: ©Hugsh, 2013. El Hall de la Fama.

miércoles, 31 de octubre de 2012

HALLOWEEN EN COLOMBIA



Noche de Horror: Un País Disfrazado de Democracia
Por. Victor Hugo

Fotografías: ©Hugsh, 2012. ““Punto de Vista”. Busto de Luis Carlos Galán Sarmiento (Crítica: “El Gobernador Serpa y la Plaza Galán de Bucaramanga”).

viernes, 12 de octubre de 2012

EN BUCARAMANGA, LA DESIDEOLOGIZACIÓN DEL ARTE



El 14 Salón Regional de Artistas, La Realidad y Nuevas Apropiaciones Del Patrimonio Cultural
Por. Victor Hugo

Si el arte refleja su sociedad y las preocupaciones de su tiempo, es probable que establezca diálogos que posibiliten procesos de apropiación y, por ende, nuevas lecturas que subyacen de la obra; es así como, se constituyen en parte del patrimonio cultural de una colectividad cuando es capaz de señalar sus cuestionamientos, quimeras o aspiraciones.

Pero cuando esto no ocurre es porque las ni los artistas ni sus obras son capaces de interpretar ni plantearle nada a la sociedad de su tiempo; así el arte cae en el encantador vacío de la decoración suntuosa del exhibicionista en venta y en el fashion show de la pasarela citadina.

Sin embargo, críticos, estetas e investigadores, sostienen “que el arte no cambia nada ni transforma la realidad”; a pesar de ello, algunos optan por desestimar esta postura y se inclinan frente a otros argumentos, porque al parecer esta enajenada posición intenta negar la ideologización del arte y la cultura, con tal de mantener a los artistas como los saltimbanquis contemporáneos del régimen o Mefistóles de la realidad, vivo ejemplo de ello se expresa en las dos curadurías del 14 Salón Regional de Artistas Zona Oriente: Zapping y Caminos Reales.

En la perspectiva que planteamos, cabe considerar otras opciones, como la esbozada por el ESMAD de la Policía colombiana, en la ciudad de Bucaramanga el pasado jueves 11 de octubre.

El inusitado hecho, a generado encontradas reacciones entre connotados intelectuales que estudian el contenido estético, semiótico, etnográfico y antropológico del gesto visual que se presentó, mientras un grupo de ciudadanos bumangueses se manifestaban contra el Alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza y “sus actos de exclusión social”, según señalaron los emotivos discursos de los dirigentes gremiales y sociales de los sectores marginados de la capital de Santander.

Lo cierto es que, en medio de algunas teorías planteadas horas después y de profundos análisis de los doctorados y diversos espacios académicos, la contundencia fáctica de la realidad indica, entre otras valiosas tesis, que el arte tiene más de una función, a parte de decorar e  insertarse en los circuitos de las industrias del entretenimiento o culturales del país, como lo propone el Ministerio de Cultura.

Por lo menos, así quedó determinado luego que los patrulleros pertenecientes al ESMAD encontraran en la obra “Ruedas”, de Guillermo Spinoza, ubicada en la plazoleta de acceso a la Alcaldía de Bucaramanga, un cómodo lugar que les sirvió de escaparate para colocar los cascos de los antimotines que custodiaban el edificio gubernamental. Tal vez por eso, se escuchó repetir nuevamente una de las más famosas consignas de finales de los años 60´s cuando la juventud exigía “Más poesía menos policía”.

Hoy, en medio de los intensos debates por el futuro de una ciudad donde el espacio público permanece ocupado por el comercio informal y formal; inmovilizada en sus cuatro puntos cardinales por los trancones producidos ante la falta de una verdadera infraestructura en tanto que su malla vial se encuentra destruida en un 90% y su sistema de transporte masivo, Metrolínea, es uno de los peores chistes urbanos y fracaso económico, aunque su Alcalde, Luis Francisco Bohórquez Pedraza trata de imponerlo a como de lugar.

Y para completar el panorama continua el aumento inusitado de la delincuencia, el trafico de drogas y el lavado de activos que se eleva como la espuma trayendo el encarecimiento de la vida y el crecimiento de la inseguridad, mientras disminuyen las posibilidades de encontrar un empleo digno, estable y bien remunerado o de crear empresa.

Por eso, hoy en Bucaramanga crecen las protestas sociales frente a lo que parece es una autocracia, sin control por parte del Estado donde impera la ley del más fuerte de las sociedades sin futuro, como también parece no tenerlo su patrimonio cultural.

Fotografía: ©Hugsh, 2012. ¿Y para qué el arte?

domingo, 30 de septiembre de 2012

EN BUCARAMANGA: CIUDAD, CULTURA, FERIA Y GOBERNANZA








La Fiesta del Silencio o la Estrategia de Gobernar
Por. Victor Hugo

Cuando la estrategia del silencio es el eje central de la gobernanza, el fascismo toca la puerta de los ciudadanos y este parece ser el estilo de gobierno impuesto desde la Administración Municipal de Bucaramanga, que preside el Alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza.

Esta semana que acaba de culminar y la que hoy empieza, los bumangueses despertaron después de la exacerbada resaca de la 63 Feria, en medio de decisiones tomadas, inconsultas y de espaldas a los intereses de sus ciudadanos.

La indignación fue tal que en diferentes sectores del área metropolitana de Bucaramanga, se presentaron graves incidentes de orden público. De esta forma, se escenificaron intensos desordenes en la capital de Santander y no era para más porque esta en juego el encarecimiento del costo de vida y el detrimento del bienestar de amplias capas de la población que habitan la ciudad.

Sobre las realidades y la gobernanza

A parte de los graves problemas de movilidad y de orden público, nos enfrentamos a la burbuja inmobiliaria que dejó a Bucaramanga como la ciudad más costosa del país para la adquisición de vivienda, con un crecimiento del 18,71% según el DANE y la ignorada crisis ecológica que se avecina fruto de la minería a cielo abierto en la que sigue empeñada la antigua empresa canadiense GreyStar hoy Eco Oro Minerals Corp, Galway y la Aux Gold, mientras el director de la Corporación de Defensa de la Meseta de BucaramangaLudwing Arley Anaya Méndez, desmiente los hallazgos que alertan a la autoridad ambiental al respecto; de esta forma, la entidad parece no escatimar esfuerzos en defender los cientos de millones de dólares del contrato de concesión, sin que le importe mucho su objetivo misional (1).

Pero, además la crisis propiciada por la creciente ocupación del espacio público por parte del comercio informal que hace metástasis en toda la ciudad; la proliferación del mototaxismos sin que las autoridades tomen medidas al respecto, la alta tasa de accidentalidad, el aumento de los índices de delincuencia, en la que siguen comprometidos un creciente número de menores de edad; el acelerado auge del tráfico de drogas, del incremento de las inversiones para el lavado de activos en lo que se especializó la capital de Santander, a parte claro esta de su falta de cultura ciudadana, son entre otras, realidades sociales del municipio.

La gestión cultural

Por eso, ante la actual coyuntura: ¿Qué importancia puede tener su Feria? Casi ninguna, porque rápidamente queda en el olvido ante su incuestionable crisis social y ambiental.

A pesar de ello, hay hechos que saltan a la vista por si solos y dan cuenta de la precaria gestión, sin que hasta el momento el Consejo Municipal de Cultura se pronuncie al respecto, porque hasta el momento el balance es negativo si se trata de tener la Feria como una vitrina donde se exhiban los procesos culturales de la ciudad.

No obstante, el director del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, IMCT, Henry Armando Carrizales Céspedes, prefirió mirar hacia otro lado, lo que da cuenta de la falta de imaginación a la hora de producir, propiciar o concertar nuevos eventos artísticos, públicos o comunitarios, que sean fruto de los procesos de investigación de los creadores bumangueses y no solo considerar a los artistas como simples saltimbanquis contemporáneos, como parece ser se hace desde del estabilishment.

Este hecho quedó claramente expuesto en la programación diseñada para la Feria; sin embargo, se hizo una magistral y típica jugada de funcionario público, con el fin de mostrar indicadores de gestión y logros. De este modo, se programó o se alargaron eventos que siempre se han mantenido dentro del calendario cultural y otros se insertaron como lo presumiblemente nuevo.

En consecuencia, observamos una incoherente lectura de las dinámicas culturales, pero si un activismo sin planificación, por el afán de mostrar, sin horizontes prospectivos ni capaces de construir verdaderos procesos o de promover nuevas políticas en materia de fomento, investigación, creación, circulación, promoción y divulgación cultural.

En esa perspectiva, al final se presentan unos indicadores que no reflejan las realidades culturales, pero sirven para mostrarle al Consejo Municipal un balance positivo y tener de paso algo que presentarle a la prensa local.

Programación cultural

Hagamos un recuento, la Exposición del Fotógrafo Rubén Afanador, hacia 15 días estaba abierta en el Centro Cultural del Oriente y lo único que se hizo fue prolongarla durante los días de la Feria. El Festival “Internacional” de Teatro Callejero, su apertura consistió en el raquítico y deslucido desfile por el centro de la ciudad de algunos zanqueros con algo del predecible maquillaje de siempre y acompañados por una especie de lúgubre retreta y alguno que otro estudiante con poca convicción de los colegios públicos del área metropolitana, además, de las mismas caras de siempre porque al parecer no existe ningún proceso que lo sustente ni respalde y no existe nada nuevo que mostrar.

Para rematar el cuestionado 14 Salón Regional, Zona Oriente, de la curaduría “Caminos Reales”, inapelablemente se iba a inaugurar antes de que finalizará el año, así que no es el gran evento a mostrar que se produjo para la 63 Feria.

Entonces, ¿Qué hecho nuevo se produjo en términos de procesos culturales visibles para la ciudad? La conclusión es una sola: Ninguno. Por otro lado: ¿Dónde quedó la intención del IMCTB de promover la cultura ciudadana?

Sobre la Feria y la identidad cultural 

Algunos sectores de la ciudad vienen cuestionando la Feria, que entre otras cosas se convirtió en un espacio de marketing y posicionamiento de imagen del poder, en el que el burgomaestre sale como en la edad media a darse un bañito de popularidad con sus áulicos, su familia y a demostrar entre sonrisas aprendidas, fotografías y entrevistas, quien ostenta el poder. Al parecer nada ha cambiado desde el medioevo y como un libreto se escenificó en la ciudad sus intervenciones.

Frente a estas realidades, no hay mucho que esconder, aunque un adorno floral a la entrada de la Alcaldía se empeñaba en ocultar lo que hacen los creadores en la ciudad, mientras se marchita la gestión cultural, los artistas que no hacen parte del show del “mejor día” entraron en cuidados intensivos; por eso será, que la Cruz Roja tomó su tiempo para atender estos casos porque las restauraciones y reparaciones son contratos de otro costal.

Pero lo más sintomático es que la Feria de Bucaramanga carece de identidad y ya hay quienes proponen a su manera “una feria temática”, como si esta “audaz” iniciativa fuera la solución a todos los problemas generados durante el evento y se deja de lado la discusión sobre la identidad de la ciudad, tema para abordar antes de que se nos imponga el “ranchenato” como la salida viable, porque la única preocupación que les asiste a los gremios es lo económico o el margen de ganancia que debería dejarles las próximas fiestas.

Nota

(1) “En Santurbán solo hay cinco empresas mineras explorando: Directora CAR de Bucaramanga” [On Line] Portal de Información Minera colombiana. 1 de marzo del 2012.

Fotografías: ©Hugsh, 2012.

1. La protesta ciudadanas.
2. El diálogo oficial desde la Alcaldía.
3. Una Feria en busca de autor.
4. La cultura en cuidados intensivos,
5. Reparaciones y restauraciones... culturales...

martes, 1 de febrero de 2011

JUAN MANUEL SANTOS Y LA VIDA NACIONAL




En los días de la realidad
Por. Victor Hugo
-¿Uuuyy... Hay algo más por encima del poder?

Fotografía: Hugsh, 2011©. "La vida del Parque: Él de la prensa". Parque Infantil de Barrancabermeja.

miércoles, 19 de enero de 2011

sábado, 15 de mayo de 2010

BARRANCABERMEJA: A LA IZQUIERDA, EL PATRIMONIO






Jamás, menos tu olvido
Por. Victor Hugo

“Se me acabó la fuerza de mi mano izquierda”, cantaba José Alfredo Jiménez, lamento sincero que desentejó una época que se nos quedó en la retina sedienta y, que quizás, alimenta la pasión de estos días urgentes, de los que crecimos sin las respuestas, pero con la lucha a cuestas de una ciudad que se construyó en medio de la protesta de los años 70´s.

Barrancabermeja, una ciudad que no se dejaba intimidar por el miedo, pero que aun llora incesantemente a sus hijos asesinados, entre tanto, sus calles eran militarizada, laceradas y torturadas; sin embargo, hoy se destecha simbólicamente como la guerra sucia que devastó las ruinas de su horizonte, el mismo que se desmanteló en la mesa de negociaciones de las conveniencias del poder y las coyunturas políticas.

Quizás sea por eso, que su patrimonio cultural, su memoria, donde aún grita nuestra última consigna, la del desalojo ideológico que transpira ahogado en este firmamento donde nos acompaña las tristezas y los cementerios donde enterramos los restos de lo que fuimos.

Ahora que lo pienso

A los siete años estaba la llave del agua que surtía a la ciudad y que colgaba de una malla que dividía a los demás de los privilegiados obreros de Empresa Colombiana de Petróleos y la subdirectiva sindical del Complejo Industrial de Barrancabermeja.

La Unión Sindical Obrera, USO, era un gueto para nosotros, los excluidos; además, el lugar para saltar la malla detrás de un mango biche y de huir de su celador que nos perseguía para golpearnos, cuando nos pillaban adentro; detrás de esa reja traslucida, se vivía de otra forma y afuera estábamos los que no teníamos nada que ver con Ecopetrol ni estudiábamos en sus Concentraciones.

De tal forma, que a nosotros nos tocaba hacer todos los días la fila por un caneco de agua con el intentábamos sobrevivír en medio de la miseria que iba tomando por asalto a la ciudad y que se empezaba a extender en el nororiente y en los barrios del sur; por esa época, nunca había agua potable que bajara por el grifo, mientras seguíamos siendo estigmatizados en Bucaramanga, la que vivía de las regalías petroleras, y que nunca nos consideró ciudadanos de santandereanos; no obstante, los dirigentes liberales “de izquierda” del puerto abrían en la capital del departamento su primer directorio, con lo que iniciaron su ofensiva para apoderarse políticamente de Santander.

Mientras que en el radio periódico del hoy Gobernador del Departamento, Horacio Serpa, “Barrancabermeja en Marcha”, se rechazaba cualquier manifestación ciudadana y paro cívico por el agua, determinación que se tomaba en la Coordinadora Popular, y es que para el dueño del Frente de Izquierda Liberal Autentico, Fila, la alcaldía era su centro de poder; al tiempo que, en las calles la fuerza del alcalde militar Manuel Jose Bonett Locarno me hacía correr de la mano de mi padre para no dejarme alcanzar por sus bombas, que ensordecían el puerto, pero que jamás alcanzó a intimidarnos, porque se peleaba era en nuestras calles.

Aunque, siempre los lunes eran de escuela en la Central Integrada, la de todos, la del guarapillo de piña a la salida de las 5:30 p.m., cuando había siempre la mejor luz que dibujada la sombra de la ciudad sobre el puerto, donde hervíamos entre la Avenida del Ferrocarril, las canchas que improvisábamos en la calle o en el Parque Infantil, donde jugábamos en medio de sus ángeles y de esos grandes objetos escultóricos de metal, que un día también desaparecieron; aunque, también se hacían presentes sus caños, la ciénaga y, por supuesto, el gran río.

Sin embargo, había tiempo para las películas de 16 mm en blanco y negro del Santo y Blue Demon, que nos costaban 20 centavos la entrada. Más tarde vendría el cine de verdad y los documentales sobre la revolución cubana, su música y su filmografía, pero también había que ver algo de la antigua y poderosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviétivas, URSS, donde muchos se fueron a estudiar o pasaron por la Universidad Patricio Lumumba.

Por eso días, siempre escalaba la paredilla para colarme con mi hermano Julio Mario a la escuela, aunque mi casa quedara a la vuelta de la Central Integrada, todos los días llegaba tarde, eso sí con la complicidad de mi madre. Ese tiempo de ayer era como hoy: sobrevivir o soportar el escarmiento, ese castigo consistía en cargar dos ladrillos en cada mano y arrodillado en la arena caliente expuesta al sol, con el que derretía la ciudad al medio día.

Así aprendí, en medio del dolor, que la intrepidez y la osadía, eran la burla contra la injusticia del poder, como incuestionable postura de valentía frente al temor que puede producir el espectro del Estado y sus asesinos a sueldo, los mismos que hoy nos tienen sumidos en esta realidad: -Maestro antes de golpearme contendré mi ira para arrancar el tiempo de este dolor que jamás entenderá que es libertario.

Más tarde, después de haber sido expulsado por el padre Arturo Garzón del Seminario San Pedro Claver, cuando éramos aún adolescentes, nos tocó reconocer la ausencia de Martin “Cachucha” García, de José Manuel, Ricardo, Victor Hugo, de Orlando e Ismael Jaimes, y de muchos otros con los que deambulé por las calles cercanas al río; pero también, la invisibilidad de los que nunca partimos ni contamos las anécdotas sino que seguimos aquí clavados con la sospecha de ser de aquí, los que no simulamos con laboratorios traídos desde Europa; aunque algunos estén empeñados en hacernos olvidar, destruyendo parte de esto sueños que aún hoy tenemos, como el cineclub del “Monky” Moncada y su última novela engavetada.

Ahora, sentado bajo “Mi Ángel Mutilado”… recuerdo a Pedro, porque el día en que decidió entrar al paraíso dejó las llaves en la puerta, aunque me temo que, también olvido lo anodino de los demás; al tiempo, que Rafael se detiene a escudriñar el lienzo en su propio pasado, yo me detengo en la esquina de siempre con las flores camufladas en mis bolsillos, porque ahora no hay nada aquí, sólo las viejas canciones que nos acompañaban de madrugada. No importa yo rezaré este último salmo, por cada cruz yerta y las últimas paredes destruidas que eran mías y de nuestros sueños prestados, como de tu mano Gladys.

Y es que este asesino silencio nos detiene, mientras siguen arrojando nuestros cuerpos al río para mantenerse en el poder, para que alucine con las encuestas de televisión y la risa prestada… Ese mortífero gesto que me recuerda que soy de aquí… El sin agua, ni rio, ni catecismo, ni seminario, ni este auditorio donde un día me senté. Al contrario, sigo siendo este partidario de las sin fronteras que se niega a tener el vigía del norte y se mantiene con la voz en la calle, como siempre ha sido, a pesar de las pesadillas que me embuten los medios de información.

No importa, porque hoy Penelope estará en la estación, ésta tarde que no marchita en nuestra mirada con su aroma de libertad, la misma que nos perseguía desde nuestra niñez en bicicleta, la que nos despedazó en medio de la tormenta, pero que nunca me dejó sólo, sin mi cámara, desde donde me atrevo a escribir este epitafio por anticipado y dejarte estas fotografías, que nos recuerdan otros tiempos, cuando no éramos felices ni indocumentados.

Fotos: Hugsh, 2010. Jamás, menos tu olvido.

sábado, 1 de mayo de 2010

LA DE SIEMPRE: BOGOTÁ






Como mis des-hechos… Menos Aura
Por. Victor Hugo

Lleno de tus manos y de los alientos que nos impone el olvido, entre las calles que fueron nuestras a finales de los 80´, así recuerdo y aún vivo a Bogotá.

La misma que hoy camina afanosamente en medio del enjambre humano y la burocracia centralista que habitaba entre la simulación amable y las consignas que nunca resucitarán los sueños; mientras, Lázaro deambula en los rincones que acaso nos permite la incertidumbre de esta vida y los obituarios de las esquinas; al mismo tiempo, que sus paredes nos siguen escupiendo los restos de nuestra propia demencia de país enfermo.

Te recuerdo Bogotá, la de los umbrales que alucinan; pero, también la de Ángela, Aura, Tasha, Adineth, Diana, Maritza, Jorge, los maestros Gabriel Pabón, Carlos Caicedo y Boris Bustamante, ¿la de todos ...?, y de los que no partieron, esos que se quedaron en la orilla bermeja del río Yuma, los que nunca pude volver a ver cuando regresé a casa.

Por esos días, todos los caminos conducían a la Candelaria de regreso de la Universidad Central, en medio de una ficción que se debatía como pan nuestro de ningún día; no obstante, caí la pretendida fábula de la verdad como aguacero de octubre donde se anego la conciencia del color gris del firmamento, este mismo que se avecina en cualquier mes del año.

Aunque siempre había un después, nunca un mañana. Todos teníamos que resistir ante la apretujada fila de la Luis Ángel Arango: la de sus viejos ficheros manoseados por la historia, sus mesas de caoba triste y sus sillas en vilo. No obstante, las noches de los viernes eran de Shakespeare, Giovanna después de las seis y el cine club al anochecer; mientras el desayuno a veces esperaba en donde Don Genaro, para recibir el desprecio de un almuerzo lejano y un vaso de agua antes de dormir.

Esa misma Bogotá nos sobornaba con la grandeza de ser la dueña de una nación que "pasó directamente de la esclavitud al servilismo", como diría Octavio Paz. Tal vez eso mismo le pasó a Rosa Ángela, mientras me detenía a observar cómo la ciudad sumergía su cuerpo en medio de su mundo adyacente y abyecto, atrapado en la mecánica háptica de una historia donde aún algunos “lloran a Llorente”, aunque sea por arribismo o la tenebrosa convicción neoconservadora.

Bogotá, la misma de la séptima los domingos a las 5:00 de la tarde con los bolsillos vacíos; la cronicada por todos y su angustiosa espera tras un poco de fama; la poseída por el frenesí creativo de los artistas, el rock en español y la sumatoria de las “bohemia”, esa que nunca apareció porque se marchó de madrugada detrás de la palabra húmeda que siempre la convidó a un París que tampoco existió, mientras vendía su último número del chance pasando el puente de la 68, donde un día... jamás regresé.

Por eso, mis fotografías son un cúmulo de recuerdos, donde confluyen las líneas que relatan otro tiempo como si fuera… aura o la partida de un día después; las que arquitectan las viejas calles donde vivimos en La Candelaria; las que no siguen la religiosa lógica del merchandising, de sus vitrinas ni la linealidad de los discursos con bibliografía.

Fotografía: ©Hugsh, 2010. Serie: Mis recuerdos sin Aura